¡No pierdas de vista a Dios!

Si aspiramos a vencer nuestras tentaciones, vivir en victoria, dirigir nuestras familias y manejar nuestros negocios sin una relación personal con Dios estamos siendo cegados por nuestra religión y nuestro pecado. ¿Qué nos hace pensar que Jesucristo estaba equivocado cuando mencionó en el capítulo 15 de Juan que separados de Él nada podíamos hacer? El único lugar donde deberíamos tener puesta nuestra fe, confianza y esperanza de una vida de victoria y plenitud debería ser la Presencia de Dios, a la cual estamos invitados a entrar continuamente para conocerle pero por voluntad propia decidimos una y otra vez dejarlo para otro día.

Dios puede cambiar tu vida en un instante

Dios no solamente sabe quiénes somos y quiénes fuimos en el pasado, también sabe bien quiénes llegaremos a ser si nos dejamos ser guiados y formados por su amor ¡y no tiene pensado rendirse contigo ni dejar su obra a medias en ti! Él sabe lo que estás pasando y lo que anhelas que cambie en tu vida y en tu situación laboral, espiritual, económica y familiar. ¡Por eso quiere tener una relación personal de amor contigo! Para enseñarte cómo enfrentar tus pruebas y dificultades, para amarte cuando te sientas solo, para restaurar las heridas del pasado y dirigir tus pasos por sus caminos y propósitos eternos.

Deja tus Sueños en manos de Dios

¡Qué decisión tan difícil es el dejar ir tus sueños justo cuando se sienten más reales y posibles de suceder que nunca antes en tu vida! Pero lo cierto es que para poder tomar con nuestras manos todo lo que Dios tiene para nosotros primero tenemos que soltar lo que tenemos sujetado y aceptar la posibilidad de que no lo volvamos a recuperar. ¿Qué tienes abrazado con todas tus fuerzas que no quieres dejar ir?, ¿una relación interpersonal con alguien que no ama a Dios?, ¿un trabajo que te impide vivir en integridad?, ¿un hábito que sacia tus deseos pero aparta tu santidad?, ¿una herida del pasado que no te deja sanar y seguir adelante con tu vida? Dios quiere que lo dejes todo en sus manos y aceptes lo que sea que Él quiera hacer con ello y lo que te quiere dar a cambio.

Felices los que tienen Hambre de Dios

Nuestro deseo de justicia nace de la balanza personal de intereses egoístas que tenemos en el corazón y que suele inclinarse siempre o casi siempre a nuestro favor. Jesús lo dejó claro, los felices son aquellos que anhelan la justicia de Dios, aquellos que hacen a un lado sus intereses y conveniencia para aceptar lo que Dios ha decidido hacer. Pues es Él y solamente Él quien decidirá hacia que lado se inclinará la balanza y sus juicios y resultados ¡siempre serán los más justos!

Las decisiones de un corazón lleno de fe

Dios busca hombres y mujeres conforme a su corazón, cristianos que tengan una fe real y no solamente platicada, personas dispuestas a arriesgar su vida con tal de agradar a su Salvador, corazones que tomen decisiones radicales con base en una relación personal con Él. Porque un corazón que le ha creído al Señor, ¡le creerá cualquier cosa que le pida!, está listo para hacer la voluntad de Dios y para ser usado por Él en la extensión de su reino en su vida, su familia, su trabajo, su escuela y la sociedad donde está.