¿Todos iremos al Cielo?

Todos los hijos de Dios irán al Cielo, pero lo cierto es que aunque todos los seres humanos son creación de Dios no todos son sus hijos, solamente aquellos que no rechazaron a Jesús ni lo consideraron un hombre más, una religión o una porción más de la historia, sino que creyeron en Él y lo recibieron en su corazón. Si Jesucristo no es tu Señor no solamente corres el riesgo de no ir al Cielo además te estás perdiendo una relación con alguien lleno de amor inagotable y fidelidad así como una relación íntima y personal con el Hijo de Dios.

Atrévete a pagar el precio de seguir a Jesús

Porque algo que nos cuesta entender a los cristianos es que la vida cristiana no solamente se trata de pedir sino como lo vimos en el estudio de hace un par de días, también se trata de llamar a la puerta y de buscar el corazón de Dios. Dios nos ha dejado su Escrituras para que busquemos en ella lo que le agrada, lo que quiere de nosotros y la sabiduría que necesitamos para las decisiones de cada día y sin embargo, ¡son escasos los minutos del día que invertimos en buscarlo! El poco tiempo que pasamos a su lado es para pedirle algo que necesitamos o para agradecerle algo que ya nos dio pero, ¿cuánto usamos para descubrir algo nuevo de Él y de la vida que quiere que vivamos?

Amando a quienes no nos aman

El título de "Hijos de Dios" no es solamente un bonito sobrenombre que usamos los que seguimos a Jesús sino que es una responsabilidad y compromiso que cargamos a todo lugar al que vamos. ¿Por qué hizo tanto hincapié Jesús en amar a quienes nos nos aman? Porque al hacerlo sabía que comenzaríamos a entender el corazón de Dios pues ¿qué no es eso lo que hace el Señor cada mañana que hace salir el sol sobre justos e injustos? ¿no fue precisamente amar a quienes no lo amaban lo que hizo Jesus cuando murió en la cruz? ¿Hemos olvidado que fue su persistente amor el que nos vino a buscar cuando vivíamos como si fuéramos enemigos de Él y nos sedujo y cautivó hasta que fuimos atraídos hacia Él? ¡Amar a nuestros enemigos es una invitación a amar de la misma manera en que nuestro Señor ama! ¡Es una invitación a comportarnos como Él, desarrollar su misericordia, gracia y llegar a tener el corazón que Él tiene!

Deja la venganza en manos de Dios

¿No es una falta de venganza la que nos hace guardar rencores, terminar relaciones de amistad o darle la espalda a otras personas? ¿Puede Jesús cohabitar en un corazón lleno de deseos de venganza?, ¿pueden coexistir el rencor, odio y la amargura con el perdón, la misericordia y sobre todo la gracia? El "dulce" sabor de la venganza es un fallido intento de saciar un corazón amargo esclavizado por el dolor y el sufrimiento y que solamente puede ser liberado con amor y perdón. ¡Su respuesta a nuestra maldad no fue la venganza! La cual habría sido la venganza más justa de la historia de la humanidad, cuando merecíamos la muerte eterna por asesinar al hijo de Dios de manera cruel e injustificada ¡el Señor nos pagó con amor, con salvación, con perdón, con restauración y con vida eterna!

La Felicidad en hacer lo Correcto

La motivación en nuestro corazón al vivir de manera íntegra, justa y honrada debería ser para agradar el corazón de nuestro Padre de Amor, nuestro Señor y Salvador, ¡no se trata de nosotros! ¡Estamos equivocados si creemos que al hilar algunos acciones justas estamos obligando a Dios a bendecirnos y contestar nuestras oraciones! Él nos escucha, contesta y ayuda ¡porque nos ama sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer! Su amor se trata de quién es Él y no de quiénes somos nosotros o de qué podemos hacer "por Él", ¡somos nosotros quienes le necesitamos y no al revés! ¿De qué nos sirve esforzarnos tanto por hacer lo correcto? ¡Nos sirve para agradar al corazón de nuestro Salvador!