Conocer o no Conocer a Dios hace la diferencia

Es un hecho real que el diablo quiere a toda costa alejarte de Dios, quiere convencerte de romper el pacto que tienes de amar al Señor, obedecerlo y honrarlo y hará ¡todo lo que esté a su alcance para lograrlo! Pero Dios nos enseña quiénes se mantendrán en pie ante los ataques del enemigo: “Sin embargo, el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá fuerte y lo resistirá”. ¡Nuestra única esperanza de vivir la vida cristiana sin volvernos atrás al pecado es hacer todo lo posible por conocer a nuestro Señor! De eso se trata la vida cristiana, de perseguir el corazón de Dios hasta encontrarlo.

Tenemos toda la atención de Dios

Porque antes de conocer al Señor era normal que nos controlaran nuestras emociones y nuestros miedos, no conocíamos el poder de Dios ni éramos capaces de percibirlo ni mucho menos de verlo intervenir en nuestras vidas. Pero un buen día alguien nos habló de Jesucristo y le entregamos nuestra vida y entonces nuestros temores comenzaron a ceder, nuestra visión de la vida, de nuestros problemas y de las circunstancias a nuestro alrededor ¡comenzó a cambiar! La fe vino a darnos vida donde solamente había muerte; vino a darnos esperanza donde la habíamos perdido y a regresarnos una sonrisa genuina que hace mucho que no se dibujaba en nuestro rostro.

Regresa tu corazón a las manos de Dios

¿De quién podemos decir que tiene una percepción correcta de algo? De quien sabe lo que hay más allá de lo que otros vemos a simple vista, ¿quién tiene el entendimiento y la sabiduría más alta? Quien ha estudiado, meditado, probado, caminado y palpado la verdad de modo que ahora la conoce, la practica y vive en ella. ¿Qué te está deteniendo el día de hoy de comprometerte más con Dios?, ¿de buscarlo más, de leer y meditar más en su Palabra y de doblar tu rodilla en oración?, ¿qué problemas o pecados te están causando una percepción borrosa y distorsionada del amor del Señor? Haz tuyo el consejo del profeta Isaías, cambia tus caminos, aleja de ti todo pensamiento de maldad por mínimo que sea y vuélvete al Señor.

Nuestros pecados tienen consecuencias

Por más oculto que tengamos nuestro pecado o por más inofensivo que creamos que sea, ¡un poco de pecado sigue siendo una desobediencia total a Dios! Si un "pequeñito e insignificante" pecado rompe nuestra relación con Dios y nos quita toda nuestra pureza y santidad ¡entonces es un pecado inmenso y altamente peligroso que nos tiene engañados! Delante de Dios no hay tamaños, colores ni "gravedad" de pecados, Él no pone su mirada en nuestras acciones sino en nuestro corazón, más allá del acto equivocado que hagamos o de la vergüenza que sintamos al ser descubiertos el verdadero daño y mal de pecar está en nuestro corazón, porque es allí donde está comenzando a enfriar nuestro amor por el Señor.

Dios quiere que seas parte de sus Planes

El Señor no deja nada al azar ni a la suerte, nada con Él es casualidad. Estás en la familia que Él quiso, naciste en el país, la cultura y la ciudad que Él planeó, estás en el momento de la historia que Él te imaginó y si puedes tener un poco de fe puedes llegar a ser parte de sus propósitos para este momento de la historia, en el lugar donde estás y con las capacidades y personalidad que tienes. Por más increíble que suene ¡el Creador del Universo quiere usar tu vida para que su voluntad se cumpla! ¿Te gustaría ser parte de sus planes?