¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.

Dios es la verdad absoluta

Hoy en día escuchamos a muchas personas hablar de la espiritualidad, tal vez no utilicen esta palabra exactamente pero hablan de muchas creencias, ideas y metodologías para estar en paz con uno mismo, para tener experiencias en el cuerpo y hasta fuera del cuerpo, cada quien enseña una manera de cómo acercarse a un dios o ser superior y todos aseguran tener la verdad. Incluso dentro de iglesias que se llaman a sí mismas cristianas aseguran que solamente su iglesia salva. ¡Cuántas ideas tan diferentes y cuánta confusión generan en las personas! Sin embargo, la Biblia habla de dos opciones, dos caminos o dos espíritus que pueden dirigir nuestra vida: la verdad o el error. Es decir, hay un sólo mensaje verdadero que enseña el único camino a la única vida eterna; todo lo que se diga adicionalmente a esto son teorías humanas que tratan de comprender a un Dios al que se niegan a querer conocer en una experiencia personal, prefieren imaginar y suponer algo de Dios o un ser supremo que hacer una sencilla oración para pedirle al único Dios verdadero que entre a vivir en su corazón y sea su salvador personal.

La vida con Dios es incomparable

La vida cristiana ¡es incomparable!, la vivimos porque le da un sentido a nuestra vida, nos llena de paz y plenitud el corazón, nos hace libres de tantas ataduras y vergüenzas del pasado que antes controlaban nuestras emociones y sacudían nuestras mentes, nos hace sentir amados y aceptados tal cual somos, nos da sanidad para el pasado, esperanza para el futuro y un presente seguro en las manos de nuestro Salvador. Por más feroz que sea la tormenta cuando la cruzamos en la barca junto a Jesucristo, ¡no hay ningún peligro! La vida con Dios es ¡única! Nada de lo que esta sociedad o este mundo pueda ofrecer es comparable a lo que el Creador del Universo ha diseñado, si no la estás viviendo ¡te estás perdiendo lo mejor de tu vida!

Poniendo en alto el nombre de Dios

Dios nos quiere bendecir para que seamos de bendición, para que otros sepan que Él sigue interesado en relacionarse con las personas, para que los demás sean atraídos por la plenitud de nuestras vidas y puedan ser guiados a los pies de nuestro Salvador. ¡No somos engrandecidos para poner nuestro nombre en alto o para que otros vean "lo buenos que somos"! Sino para que la gente al conocerte y ver tu manera de vivir sean atraídos al amor de nuestro Señor.

Dios termina lo que empieza

¡Dios no había olvidado ningún detalle! Así es nuestro Señor conoce lo más profundo de nuestro corazón, los sueños que hemos olvidado ¡Él no lo ha hecho! Lo que nos ha prometido ¡sucederá! Él no miente ni cambia de parecer de manera egoísta y unilateral como lo haríamos nosotros. Una vez más José estaba experimentando de primera mano la fidelidad de su Señor, estaba cosechando nuevos frutos de su fe, viviendo los resultados de no rendirse ni volverse atrás.