Dios es la verdad absoluta

Hoy en día escuchamos a muchas personas hablar de la espiritualidad, tal vez no utilicen esta palabra exactamente pero hablan de muchas creencias, ideas y metodologías para estar en paz con uno mismo, para tener experiencias en el cuerpo y hasta fuera del cuerpo, cada quien enseña una manera de cómo acercarse a un dios o ser superior y todos aseguran tener la verdad. Incluso dentro de iglesias que se llaman a sí mismas cristianas aseguran que solamente su iglesia salva. ¡Cuántas ideas tan diferentes y cuánta confusión generan en las personas! Sin embargo, la Biblia habla de dos opciones, dos caminos o dos espíritus que pueden dirigir nuestra vida: la verdad o el error. Es decir, hay un sólo mensaje verdadero que enseña el único camino a la única vida eterna; todo lo que se diga adicionalmente a esto son teorías humanas que tratan de comprender a un Dios al que se niegan a querer conocer en una experiencia personal, prefieren imaginar y suponer algo de Dios o un ser supremo que hacer una sencilla oración para pedirle al único Dios verdadero que entre a vivir en su corazón y sea su salvador personal.

Amando a Dios de Verdad

¿Cuál es el día más feliz que has tenido en la vida? Tal vez pienses en más de uno, podría ser el día que te casaste, tal vez cuando te graduaste, cuando encontraste el amor de tu vida o cuando te dieron tu primer auto. Hay personas a quien les sería más fácil y más rápido contestar, por ejemplo, el día más feliz de un preso sería cuando fue liberado, el día más feliz para un enfermo terminal podría ser cuando milagrosamente fue sanado, el día más feliz para unos padres podría ser cuando nacieron sus hijos, claro cada historia es diferente pero la tendencia sería que esas serían sus respuestas. Pregúntate ahora, ¿cuál ha sido el día más feliz que has tenido en tu experiencia con Dios?

¿Qué tanto conoces a Dios?

¿Qué tiene que ver el pecado con el conocimiento de Dios? Así de claro contesta el apóstol Juan a esta pregunta: Y en esto sabemos que le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice que le conoce y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él. Quien dice conocer y creer en Dios y hasta asiste a una iglesia pero no conoce sus mandamientos, ¡miente! Tal vez no miente intencionalmente, pero si no se ha dado cuenta que miente es porque se ha engañado a así mismo. Es interesante que el conocimiento de Dios de acuerdo a este pasaje está relacionado directamente con si guardamos sus mandamientos o no. Guardar, es mucho más que conocer, es tener mucho cuidado en observar y cumplir.

Reflejemos a Dios con nuestra manera de vivir

La mejor manera de dar un ejemplo a seguir es con nuestra propia manera de vivir. Lo que cambió la historia de la humanidad no fue lo que la gente decía de Jesús sino fue Jesús mismo viviendo entre nosotros. Sus palabras, sus decisiones, la manera de reflejar a Dios el Padre de maneras tan claras y sorprendentes fueron lo que hicieron de su vida un hito en la historia de la humanidad. Es a través de nuestras palabras, acciones y modo de vivir que podemos hacer el cambio más significativo en quienes nos rodean.

Dios termina lo que empieza

¡Dios no había olvidado ningún detalle! Así es nuestro Señor conoce lo más profundo de nuestro corazón, los sueños que hemos olvidado ¡Él no lo ha hecho! Lo que nos ha prometido ¡sucederá! Él no miente ni cambia de parecer de manera egoísta y unilateral como lo haríamos nosotros. Una vez más José estaba experimentando de primera mano la fidelidad de su Señor, estaba cosechando nuevos frutos de su fe, viviendo los resultados de no rendirse ni volverse atrás.