La opinión de Dios es la más importante

¿Quién define cuál es tu valor?, ¿a quién le has dejado ponerte una etiqueta con un precio? Muchas personas viajan en la vida con pesadas "etiquetas" que dejaron que alguien más les pusiera: "bueno para nada", "perdedor", "no valgo nada", "nadie me ama", "no merezco nada", etc. Necesitamos entender que la opinión más importante es la que nuestro Creador tiene de nosotros, nadie nos conoce ni nos ama tanto como Él.

El que crea en Dios, no será avergonzado

¡La misma piedra que hace tropezar a muchos es la piedra angular sobre la que se construye el proyecto de restauración de una vida! Porque cuando entendemos que detrás de los errores más grandes de nuestra vida está nuestro ser clamando por un Salvador y un amor verdadero es cuando entendemos que Jesucristo no es un estorbo ni un tropezadero sino la vida que tanto hemos anhelado.

Una Esperanza Eterna

¡Qué difícil ha de ser vivir sin tener esperanza para más allá de la vida humana! Si esta vida es lo único que tenemos y vivimos experiencias que nos lastiman y esclavizan ¡no hay esperanza para el día de hoy ni menos el de mañana! Pero si creemos que existe un Dios que cuida de nosotros cada día y que nos espera una eternidad "sin tarea ni exámenes" a su lado, podemos vivir con esperanza eterna en el corazón, como lo dijo el apóstol Pablo en la carta a los Romanos: "Lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él (Dios) nos revelará más adelante."

Dios cumple lo que Promete

¿Qué es lo que nos hace considerar a una persona confiable? Cuando sabemos que una persona cumple con lo que dice crece dentro de nosotros una seguridad interna que nos lleva a poner nuestra esperanza en que con el paso del tiempo no cambiará o permanecerá firme en su manera de ser. Entre mayor crece nuestra relación personal con quien consideramos confiable, más fácil es confiar en esa persona pues vamos juntando más elementos y experiencias que fortalecen nuestra confianza. ¿No puedes confiar en Dios? ¿Cómo está tu relación con Él?

¿Qué tanto confiamos en Dios?

No hay paz en el corazón de alguien que continuamente tiene el miedo de ser defraudado, decepcionado, lastimado o abandonado. ¡No podemos vivir nuestra vida cristiana así! Nuestra falta de paz es un claro reflejo de nuestra falta de fe, pero tenemos que llevar nuestra mirada y seguridad a una verdad mayor que nuestros miedos: ¡Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos! Su fidelidad, poder y amor no están sujetas a nosotros ni nuestra perspectiva de la vida. ¡Necesitamos comenzar a confiar en Él! Pero qué difícil es confiar en quien no conocemos ¿no es cierto?