¡No hagas tratos con el pecado!

¡Las órdenes de nuestro Señor son para obedecerse en su totalidad y lo más pronto posible! Si le llamamos “Señor” es precisamente porque hemos aceptado que se “enseñoree” de todo lo que somos, pensamos y creemos. ¿Hay pecados en tu vida con los que has negociado en lugar de expulsarlos por completo?

Enfrenta y conquista todo pecado en ti

"Muchas veces en lugar de pelear con todas nuestra fuerzas contra aquello que Dios nos ha pedido que quitemos de nuestra vida ¡comenzamos a negociar! Disfrazamos nuestro deseo de pecar con una falsa idea de compasión por otros, con razonamientos que justifiquen nuestras decisiones y con excusas muy elaboradas pero que al final ¡son mentiras con las que nos damos permiso de vivir en pecado y tolerando la maldad! ¡Dios no está jugando a la santidad! Él demanda que seamos totalmente santos, que tan pronto detectemos algo que le desagrada en nuestra vida ¡lo cortemos por completo y desde raíz de nuestra vida! Él mayor éxito del pecado es lograr que lo menospreciemos, que creamos que "no es tan malo", y que "nada malo nos sucederá si nadie más sale lastimado"."

Peleando nuestras batallas en las maneras de Dios

Cuando estamos peleando contra la maldad en sus diversas formas de corrupción, mentira, y engaño o aún contra los pecados que continuamente tratan de controlarnos y dominarnos necesitamos tener bien claro desde el inicio una gran verdad: ¡la victoria de Dios sobre todo pecado y maldad es segura y ya ha quedado sellada desde que fue a la cruz por nosotros! Sin importar qué tan amuralladas y protegidas se vean las circunstancias que tenemos en frente si Dios está con nosotros ¡se vendrán abajo y tendremos la victoria! Sin embargo debemos saber que las grandes victorias se logran de la mano de Dios con sus fuerzas y haciendo todo como Él lo pide y no con nuestras buenas ideas o estrategias.

Las Etapas de la Vida Cristiana

En nuestra relación con Dios el factor que determina mucha de la madurez en el crecimiento cristiano es sin duda alguna la obediencia a la Palabra de Dios, entre más creces en obedecerla y aplicarla, más conoces a Dios y mayor madurez adquieres. Sin embargo, la Biblia también habla de que debemos aprovechar nuestras etapas de mayor fuerza física y determinación en el carácter para cimentar las bases de nuestra vida cristiana. Veamos en esta segunda sección del capítulo 2 de la primer carta del apóstol Juan a los cristianos, lo que Dios espera de nosotros en cada etapa de la vida cristiana.

Viviendo con Integridad

"La integridad no puede tolerar la corrupción: no copia un examen, no soborna autoridades, no oculta información en su declaración de impuestos, no hace promesas que sabe que no cumplirá, no engaña para controlar ni miente para aparentar algo que no es. El íntegro es el que sabe que si confiesa sus pecados serán perdonados y cuando lo hace ¡acepta este perdón!, es el íntegro el que puede caminar confiado de que el Señor cuida de Él, cuando sus emociones vienen con fuerza se sujeta de su fe, deja la venganza en manos de su Salvador y Juez Justo, huye de las tentaciones y escoge hacer lo correcto sin importar el precio económico, social o personal que le pueda costar."