Cuando las cosas no salen como esperábamos

He decidido amar a Dios cuanto todo sale bien y cuando todo sale mal porque he entendido que en ambas situaciones siempre todo salió como Él quiso. El que no entienda algo no significa que Él tampoco lo entienda, ¡para Él todo está muy claro! Más de una ocasión me he detenido en alguna de mis peticiones para pensar si estoy dispuesto a aceptar un no como respuesta, y entonces tengo que recordarme que debo pedir que Su voluntad prevalezca sobre la mía y recordarme que cual sea que sea el resultado Él tiene el control, Él me ama, Él cuida de mí, aún si todo saliera "mal" Él sabrá cómo resolverlo todo y me lo hará saber.

Dios está buscando tu Corazón

Ese es el corazón de nuestro Salvador cuando estamos en medio de nuestras pruebas y tentaciones, Él se para frente a tu dolor, tu tristeza, tu agonía, tus hábitos que te tienen esclavizado y levantando su voz los hace retumbar diciéndoles: ¡Él me pertenece!, ¡Ella es mi hija!, ¡Ellos son míos! Pero esto no sucederá hasta que primero haya seducido tu corazón con su gracia, su misericordia y su perdón.

Jesús es la respuesta al pecado que habita en mí

¡Qué frustrante y devastador es terminar cometiendo el pecado que sabemos bien que nos hace mal! La vida cristiana es una batalla continua sin cuartel ni tiempo libre para reponerse de los golpes. No podemos bajar la guardia, no podemos darnos permiso de "pecar un poco" con lo que vemos, oímos, sentimos, pensamos o hacemos. Basta un poco de pecado en nuestra vida para que la puerta se abra y el pecado entre a derribarnos una vez más. ¿Cuál es nuestra esperanza? ¡Necesitamos un Salvador!

Nuestras acciones tienen Consecuencias

Ningún argumento es válido para vivir en pecado ni para ser condescendiente con nuestras áreas débiles y nuestros malos hábitos. Todas nuestras acciones tendrán consecuencias, nuestra única esperanza es que nuestro Salvador nos libere y nos perdone para que en el juicio de Dios en lugar de ser declarados culpables seamos declarados redimidos.

Fuera de Dios no hay vida

Somos personas con voluntad propia, somos responsables de nuestras decisiones, Dios no creó robots que le sigan sin razonar o de manera obligada, cuando alguien decide caminar lejos de nuestro Señor él respeta la decisión y sin embargo es tan grande su amor y misericordia que vasta con un arrepentimiento genuino para que el nos retome con su amor para comenzar a restaurarnos