Madurando en nuestra Fe

¿Hacia dónde te está guiando tu fe?, ¿cuál es la razón por la que asistes a una iglesia cada semana?, ¿cuál es tu propósito central por el cual te has aventurado a seguir a Jesús? La gente se acerca a Dios en un inicio por dos motivos principalmente: porque quieren ir al Cielo cuando mueran o porque tienen un problema muy grande y necesitan un milagro. Sea cual sea el motivo por el que le pediste a Jesús que fuera tu Salvador y por el que comenzaste a asistir a una iglesia ahora que ya eres creyente, ¿qué sigue en tu vida?, ¿cuál es el siguiente paso de fe que debes tomar?, ¿qué estás haciendo para crecer y madurar hacia una nueva etapa en tu cristianismo?

Dios nos quiere unidos

El diablo ha logrado que en la escala de prioridades de los creyentes y las iglesias la unidad no esté en los primeros lugares y en cambio sí aparecen doctrinas no sustentadas 100% en la Biblia, ideas humanas, prejuicios y mucho juicio, crítica y condenación. ¡Cómo serán atraídos a Jesús quienes no le conocen si la iglesia vive peleándose, comparándose y criticándose a sí misma y a las demás! Jesucristo fue claro al decirnos en el capítulo 13 del Evangelio de Juan que: el amor que tengan (los cristianos) unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Este versículo también significa lo siguiente: si no somos capaces de amarnos los unos a otros esta es la prueba ante el mundo de que no somos discípulos de Jesús.

Enfrentando la Soledad

Dios tiene un plan para nuestras vidas aquí en la tierra el cual tiene como desenlace el compartir la eternidad a su lado en su reino celestial. No hay situación de la cual no pueda librarnos, no hay tristeza que no pueda consolar ni soledad en la que te vaya a abandonar. Como parte de su plan habrá momentos en que te permitirá caminar sólo, y lo hará para ser Él y su Palabra tus mejores compañeros pues tiene algo específico que enseñarte o tratar en tu vida.

Dios Conoce a los que son Suyos

Dios nos amó a todos por igual al darnos la misma oportunidad a cada ser humano de permitirle ser el Señor de nuestra vida, envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz derramando toda su sangre por cada uno de nosotros, no hizo acepción de personas, no murió por algunos cuantos ni restringió la entrada a su Presencia a ciertas personas que fueran “más buenas” o “más piadosas”, a todos nos amó por igual. Sin embargo, no todos los le dimos la oportunidad de dirigir nuestra vida, hubo quienes aceptamos su salvación y señorío y quienes lo rechazaron apartándose de Él. Dios sabe perfectamente quienes son suyos y quienes viven sin esperanza ni salvación.

Escogiendo Agradar a Dios

Los cristianos muchas veces vivimos pensando que "merecemos" la bendición y la ayuda de Dios, ¡cuán equivocados estamos si pensamos que merecemos algo! Ningún atleta recibe un trofeo o medalla si no compite de manera legítima, ningún labrador participa de los frutos de su tierra si no la siembra y trabaja antes, ningún soldado recibe un reconocimiento a su valor si no arriesga su vida primero, ¿por qué creemos que como hijos de Dios recibiremos bendición y galardones eternos sin esforzarnos en buscarle y agradarle?