Resistiendo la Tentacion

Dicho de otro modo, el diablo sabe qué de lo que no agrada a Dios es lo que más quisiéramos hacer y nos estimula con personas, conversaciones, eventos, imágenes y de toda manera que se le ocurra para que decidamos pecar dándonos placer a nosotros mismos. Siendo honestos, algo que no nos gusta hacer difícilmente seríamos tentados a hacerlo. Y entonces, ¿por qué sí nos vencen algunas tentaciones? Porque nuestro deseo de pecar es más grande que nuestro deseo de agradar a Dios. Y aunque queremos con todas nuestras fuerzas que instantánea y milagrosamente nos nazcan las ganas de ya no pecar lo que realmente nos hace falta es profundizar en nuestra relación personal con Dios para en la medida que lo conozcamos y amemos más, queramos cada vez menos hacer lo que no le agrada.

Atrévete a Confiar en el Señor

No hay mayor paz y estabilidad que la que un corazón que confía en el Señor puede tener, un corazón que no conoce "de oídas" a su Señor ni dice que confía solamente de labios hacia afuera, sino que tiene la seguridad de que Dios tiene control de todo porque este corazón ¡no tiene otra opción más que vivir seguro!

Hay un Tiempo para Todo

Solemos comparar nuestras historias con las de las personas que tenemos cerca, si pedimos algo a Dios y tarda "más de lo que tardó en contestarle" a aquella otra persona inmediatamente reaccionamos con celos, envidia, autoconmiseración y muchas otras maneras equivocadas más. Aunque la Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, ¡más de una vez hemos creído que sí las hace! Sobre todo en lo relacionado a los tiempos que Dios "tarda" en concedernos algo que le hemos pedido. Hemos olvidado que tenemos un Dios inmensamente creativo que no hace nada igual.

¿Creer que existe Dios es suficiente?

De alguna manera Saúl creía que con solo creer en Dios era suficiente, no era necesario tener una relación con Él, uno podía vivir su vida satisfaciendo todos sus deseos de pecar e ignorando al Señor y "no pasaba nada". Creía que tenía suficiente luz cuando en realidad estaba inmerso en la oscuridad.

Cuando nuestro ánimo se desgasta

Todos tenemos límites, es inevitable cansarnos y enfrentar un agotamiento continuo puede hacer que nuestro ánimo decaiga. Pero muchas veces hasta que somos golpeados por el cansancio es hasta que finalmente nuestra voluntad muere y le concedemos a Dios espacio para trabajar en nosotros.