Resistiendo la Tentacion

Dicho de otro modo, el diablo sabe qué de lo que no agrada a Dios es lo que más quisiéramos hacer y nos estimula con personas, conversaciones, eventos, imágenes y de toda manera que se le ocurra para que decidamos pecar dándonos placer a nosotros mismos. Siendo honestos, algo que no nos gusta hacer difícilmente seríamos tentados a hacerlo. Y entonces, ¿por qué sí nos vencen algunas tentaciones? Porque nuestro deseo de pecar es más grande que nuestro deseo de agradar a Dios. Y aunque queremos con todas nuestras fuerzas que instantánea y milagrosamente nos nazcan las ganas de ya no pecar lo que realmente nos hace falta es profundizar en nuestra relación personal con Dios para en la medida que lo conozcamos y amemos más, queramos cada vez menos hacer lo que no le agrada.

¿Quiénes son los Santos?

La santidad comienza con una oración en la que le pedimos a Jesús que sea el Señor de nuestra vida pero no queda allí, sino que es una decisión de cada día, todo el día, todos los días. La santidad se nutre con la Palabra de Dios y se fortalece en los tiempos de oración, es el carácter de Dios impregnándose en el nuestro cuando ponemos en práctica los principios que nos ha revelado Su Palabra

Manteniendo un corazón sano

Las heridas en el corazón son inevitables, pero la amargura, rencor y odio que guardamos como consecuencia de esas heridas son totalmente nuestra responsabilidad, si siguen allí es porque ¡no hemos ido a dejar nuestras situaciones en manos del Señor! Hemos querido ser los jueces de lo que nos sucedió para poder condenar y castigar con dureza a quienes nos hirieron, ¿es que hemos olvidado cómo fue que Jesucristo lidió con nuestras faltas y ofensas?, ¿cuánta dureza y castigo usó contra nosotros? ¡Su respuesta fue amarnos y entregarse por nosotros en una cruz!

Nuestras decisiones tienen consecuencias

Aún en medio de las consecuencias de nuestras malas decisiones, aún allí Dios siempre está con nosotros, su amor no depende de lo que hacemos o dejamos de hacer, todo Él es todo el amor, Él no nos puede dejar de amar porque implicaría que dejara de ser Él mismo, que dejara de existir. ¿Qué tan lejos te han llevado tus malas decisiones de tu relación personal con el Señor?

Cuando nuestro ánimo se desgasta

Todos tenemos límites, es inevitable cansarnos y enfrentar un agotamiento continuo puede hacer que nuestro ánimo decaiga. Pero muchas veces hasta que somos golpeados por el cansancio es hasta que finalmente nuestra voluntad muere y le concedemos a Dios espacio para trabajar en nosotros.