Firmes en nuestra Confianza en Dios

Llegamos un día a la iglesia y fuimos cambiados por su amor, nuestras emociones estaban al tope, pero nunca nos decidimos a leer su Palabra cada día, a involucrarnos en servir en una iglesia ni a pasar tiempo cada día en oración. Aunque sabíamos que lo que todo cristiano debe hacer es orar y leer la Biblia, decidimos vagar en nuestro corazón por la iglesia sin invertir en una relación personal con Dios. ¿Cómo esperamos que nuestro amor por Dios crezca si no invertimos tiempo en Él? ¡La falta de interés y compromiso harán que tu corazón se endurezca! La incredulidad crece cuando la Palabra de Dios no está presente.

Jesús: Nuestro Hermano Mayor

Sabiendo que todos somos hijos de un mismo Dios, Jesús derramó todo su amor sobre nosotros. A pesar de nuestros errores y constantes fallas no se avergüenza de llamarnos hermanos, ¡al contrario! Vino a vivir en carne y hueso participando de las mismas tentaciones y angustias de la vida humana para darnos libertad. De modo que cuando el día de nuestra muerte venga, en lugar de tener miedo, tengamos confianza y esperanza de que vamos al Reino de los Cielos a disfrutar una eternidad a lado de nuestro Padre y nuestro hermano mayor.

Volvamos nuestro corazón a la Biblia

¿Cómo aspiramos a vivir en santidad y a vencer el pecado que nos controla si no pasamos tiempo leyendo la Palabra de Dios y meditando en ella? ¡En sus páginas está impresa la verdad que puede hacernos libres de todo lazo del pecado y de todo peso de vergüenza de nuestro pasado! Hay sanidad, amor, comprensión, esperanza, paz, aliento y enseñanza en cada porción de las Escrituras. ¡Estamos destinados a vivir una vida de debilidad, derrota y desobediencia si no pasamos tiempo leyendo y estudiando la Biblia! ¿Cómo sabré el pecado que practico si no leo en la Palabra de Dios que lo que hago es pecado?, ¿cómo entenderé lo que Dios puede hacer en mi vida si no leo en las Escrituras lo que Él ya hecho y quiere seguir haciendo en sus hijos?, ¿cómo crecerá mi fe que de acuerdo a Romanos 10:17 crece al oír la palabra de Dios si no la escucho ni la leo cada vez que requiero fe para tomar decisiones o resistir alguna tentación?

Dios está con los íntegros de corazón

¿Cómo puede llegar una persona a desarrollar una vida tan ejemplar? El primer paso se da cuando se decide en el corazón a quién se le será fiel por encima de cualquier cosa, porque mientras no estemos seguros de querer quitar todo pecado en nuestra vida ni nos hayamos comprometido a buscar al Señor y leer su Palabra cada día no lograremos ser constantes, estables ni mucho menos fieles en nuestra relación con Él. Un corazón que no le es fiel en cada área sino sólo en las que le convienen o las que no le cuesta tanto serlo es un corazón que “carece de alguna de sus partes”, es decir, que le hace falta integridad. ¿Tienes un corazón íntegro?

Regresa tu corazón a las manos de Dios

¿De quién podemos decir que tiene una percepción correcta de algo? De quien sabe lo que hay más allá de lo que otros vemos a simple vista, ¿quién tiene el entendimiento y la sabiduría más alta? Quien ha estudiado, meditado, probado, caminado y palpado la verdad de modo que ahora la conoce, la practica y vive en ella. ¿Qué te está deteniendo el día de hoy de comprometerte más con Dios?, ¿de buscarlo más, de leer y meditar más en su Palabra y de doblar tu rodilla en oración?, ¿qué problemas o pecados te están causando una percepción borrosa y distorsionada del amor del Señor? Haz tuyo el consejo del profeta Isaías, cambia tus caminos, aleja de ti todo pensamiento de maldad por mínimo que sea y vuélvete al Señor.