Nunca estarás completo lejos del amor de Dios

Este es el mensaje central del Evangelio de Jesús: que conociéndote tal cual eres y sabiendo que sin conocerlo estabas destinado a una eternidad de sufrimiento y dolor, Jesucristo decidió pagar el precio por tu libertad, hizo lo que tenía que hacer para cambiarte el rumbo y darte una nueva oportunidad de ser amado, restaurado y vivir en plenitud. La cruz fue la evidencia del amor e interés que tiene por ti, tu respuesta a lo que sucedió en esa cruz determinará cuán completo, pleno y seguro vivirás el resto de tu vida.

La Salvación no es un premio, es un Regalo.

La salvación de Dios no es un premio que se nos dio por ser muy buenos, piadosos o rectos, no es algo que nos ganamos por suerte o por ningún tipo de merecimiento, ¡es un regalo que Dios nos dio como anticipo de todo lo que tiene para nosotros! Jesucristo vino a dar su vida para limpiarnos, justificarnos y hacernos aptos de cohabitar con la santidad de nuestro Señor por siempre. Y entonces si la salvación no es algo que te ganaste por méritos, ¿qué te hace pensar que la puedes perder si no vives haciendo continuos, costosos y sufridos sacrificios para agradar a Dios? Él no quiere sacrificios, mandas o golpes físicos, ¡Él quiere tu corazón y tener una relación personal contigo!

Dios nos escogió para Amarnos

Así de grande es el amor del Creador del Universo que decidió aparecer en medio de nuestra esclavitud para comprar nuestra libertad pagando con el precio más alto: la sangre de su Hijo; ¡pero no se detuvo allí! A pesar de que sabía que el motivo por el cual estábamos esclavos de nuestros pecados era por nuestras malas decisiones y nuestros errores ¡escogió perdonarnos y darnos una nueva oportunidad! Nuestro Dios, tan rico en sabiduría y poder decidió venir a nuestro encuentro para desbordar su bondad, su perdón y su amor solamente ¡porque así lo quiso!

Derrama tu corazón ante Dios

Solemos orar esperando que Dios nos conteste siempre que sí a nuestras peticiones e intervenga a nuestro favor en la situación que estamos atravesando y sin embargo debemos aceptar la posibilidad de que Él tenga otro plan y por ahora su respuesta a nuestra petición sea un: ¡No! ¡Deberíamos sentirnos honrados cada vez que nuestros pensamientos van de acuerdo a los pensamientos del Creador del Universo en el que reposa todo conocimiento y sabiduría! Por supuesto que más de una vez nuestra limitada percepción de la vida y la realidad ¡no coincidirá con los planes perfectos y eternos de nuestro Señor! La pregunta que debemos hacernos es: ¿qué haremos al respecto?, ¿rendirnos?, ¿ofendernos?, ¿alejarnos de Él?, ¿dejar de buscarlo?, ¿buscar respuesta en algo o alguien más?

¡No vivas preocupado! Pon tu confianza en Dios

¡Preocuparse nos lleva a perder el enfoque en el poder y la provisión de Dios y ponerlo en nuestras carencias, temores y debilidades! ¿Sirve de algo preocuparse? ¡Por supuesto que no! Jesús lo dijo claramente, preocuparnos no nos ayudará a añadir un momento más a la vida, no adelantará el futuro, cambiará el pasado ni producirá una solución milagrosa a nuestra situación, ¡pero todo eso sí puede hacerlo nuestro Señor! Él puede restaurar nuestro pasado, cuidar de nuestro futuro, darnos paz en el presente para disfrutar más nuestra vida y ¡hacer un milagro para resolver aquello que está fuera de nuestras fuerzas pero dentro de su Voluntad! ¿Qué podemos hacer entonces cuándo la ansiedad y el temor toquen a nuestra puerta? Seguir el consejo del Hijo de Dios: "Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten"