El propósito de las Pruebas

Las pruebas tienen el propósito de sacar a la luz lo que hay dentro de nuestro corazón, ¿es que acaso Dios no lo sabe? ¡Claro que lo sabe! Pero quienes no siempre lo sabemos somos nosotros, una prueba te enseña qué tan comprometido estás con el Señor, cuánto de tu corazón necesita ser purificado o transformado, la presión saca las impurezas más ocultas de nuestro corazón y las expone para que podamos lidiar con ellas y erradicarlas de nuestra vida por completo para que no nos sigan dañando más.

Conocer o no Conocer a Dios hace la diferencia

Es un hecho real que el diablo quiere a toda costa alejarte de Dios, quiere convencerte de romper el pacto que tienes de amar al Señor, obedecerlo y honrarlo y hará ¡todo lo que esté a su alcance para lograrlo! Pero Dios nos enseña quiénes se mantendrán en pie ante los ataques del enemigo: “Sin embargo, el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá fuerte y lo resistirá”. ¡Nuestra única esperanza de vivir la vida cristiana sin volvernos atrás al pecado es hacer todo lo posible por conocer a nuestro Señor! De eso se trata la vida cristiana, de perseguir el corazón de Dios hasta encontrarlo.

El Dominio del Reino de Dios

La Biblia enseña en el primer capítulo de la carta a los Colosenses versículo 13 que nuestro Señor “nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados”. Solamente hay dos posibilidades, dos reinos que pueden dominar tu vida, ¿vives bajo el control del pecado o bajo el amor y libertad de Jesucristo?, ¿cuál de los dos reinos está “viniendo” sobre tu vida y ganando terreno en tu corazón?

Ya es tiempo de volver a los caminos del Señor

Porque ¿no es verdad que es cuando bajamos nuestra mirada del Cielo y la ponemos en nuestras circunstancias que nuestro corazón se empieza a enfriar al llenarse de duda, envidia, comparación y orgullo?, ¿no fue un evento no comprendido en tu vida, un mal trato de alguien más o un deseo de satisfacer tus ojos o tu cuerpo lo que te alejó de Dios la última vez que estuviste varios días sin orar, sin leer la Biblia y sin buscarlo? ¡Regresa tu mirada al Cielo! Dale al Señor el reconocimiento que merece, dobla tu rodilla una vez más ante Jesucristo y déjalo tomar el control de tu vida una vez más.

Dios tiene el Poder que nos hace falta

Él no tiene problemas manejando tanta información, no se cansa ni se aburre de nosotros, no se rinde al amarnos y nunca nos deja solos. He descubierto que muchas de mis necesidades en realidad son invitaciones a confiar en Él y a acercarme para pedirle su ayuda e intervención. Porque siempre que yo no he podido más, Él sí ha podido, Él tiene todo lo que me hace falta, Él sabe lo que sigue, lo que necesitaré y el tiempo perfecto en que lo proveerá. Jesús es todo lo que nos hace falta, porque cuando Él está presente todo está bajo control, bajo su control.