Dios te quiere dar una nueva oportunidad

Todos necesitamos un Salvador ¡en la misma medida! No es que unos necesitemos más o menos de Dios, ¡todos por igual necesitamos todo lo que Dios tiene para nosotros! ¿Quiénes somos nosotros para decidir en nuestro corazón quién puede estar cerca del Señor y quién no?, ¿es que acaso su perdón no está disponible en todo momento para todo el que se arrepienta sino solamente para quienes no son "tan malos"?, si Dios ha dicho que si confiesas tus pecados Él te perdona ¿no es el orgullo en tu corazón el que te detiene de perdonarte a ti mismo?, ¿o es que somos más listos que el Creador del Universo?

Vence el mal con el bien

¡Detén el mal que crece dentro de ti! ¡Deja en libertad a la persona que llevas cautiva en tu corazón! Cultivar el resentimiento, el rencor y la venganza solamente te llevarán a tener un corazón amargado, frió e incapaz de amar y ser amado ¡esta no es la vida que Dios quiere para ti! ¿Qué pasaría si Dios nos tratara cuando pecamos "así como" nosotros tratamos a quienes pecan contra nosotros? Demos lugar al amor de Dios.

Agradando a Dios antes que a los demás

¿Por qué razón seguimos a Jesús?, ¿qué esperamos o cuál es el fin por el cual somos cristianos? Hay muchas respuestas válidas que pueden darse a estas preguntas, algunas de las más comunes serán que lo seguimos por gratitud o por amor, y seguramente también diremos que nuestro fin es ser como Él y cumplir el propósito para el cual nos creó. ¡Todo esto es correcto! Creo que una razón más con la que todos coincidimos es que somos cristianos y hacemos la voluntad del Padre porque queremos ir al Cielo y estar con Él por la eternidad. Nuestro fin mayor es entrar a la eternidad con Él, pues si no alcanzamos esto, ¿de qué nos habrá servido todo lo demás que hayamos hecho aquí en la tierra? La vida cristiana es un proceso de preparación para la eternidad, las pruebas y tentaciones vienen a formar nuestro corazón y carácter para que tomemos decisiones eternas, mientras que el Cielo será un lugar de felicidad, paz y dicha eterna, acá en la tierra tendremos que enfrentarnos con el mundo y sus tentaciones así como con las pruebas de nuestra fe. Si Jesús mismo vino a padecer por nosotros en la carne para terminar con el pecado, ¿cuánto más no hemos de padecer nosotros por Él para que otros alcancen la salvación?

Atrévete a Confiar en el Señor

No hay mayor paz y estabilidad que la que un corazón que confía en el Señor puede tener, un corazón que no conoce "de oídas" a su Señor ni dice que confía solamente de labios hacia afuera, sino que tiene la seguridad de que Dios tiene control de todo porque este corazón ¡no tiene otra opción más que vivir seguro!

Hay un Tiempo para Todo

Solemos comparar nuestras historias con las de las personas que tenemos cerca, si pedimos algo a Dios y tarda "más de lo que tardó en contestarle" a aquella otra persona inmediatamente reaccionamos con celos, envidia, autoconmiseración y muchas otras maneras equivocadas más. Aunque la Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, ¡más de una vez hemos creído que sí las hace! Sobre todo en lo relacionado a los tiempos que Dios "tarda" en concedernos algo que le hemos pedido. Hemos olvidado que tenemos un Dios inmensamente creativo que no hace nada igual.