¡Cuida tu corazon en medio de las pruebas!

Más de una vez lo que Dios quiere para nosotros no coincidirá con lo que nosotros queremos para nosotros. Difícilmente escogeríamos voluntariamente pasar por pruebas y angustias y sin embargo, la Biblia está llena de porciones donde se da por hecho que pasaremos por estas etapas pero también se da por hecho que Dios estará con nosotros. Dios no se va a ningún lado en nuestros días más difíciles, al contrario ¡nos invita a que nos abracemos más fuerte de Él para que sintamos su amor y cuidado! Pero, ¿lo hacemos?, ¿cómo respondemos nosotros a su invitación de correr hacia él en nuestras crisis y en nuestro dolor?

Dios vendra por los suyos

Si hubiéramos vivido en los tiempos previos a Jesús y alguien nos hubiera dicho que iba a venir el hijo de Dios a morir en una cruz por nosotros y luego resucitar para regresar al Cielo, abogar por nosotros y prepararnos una morada celestial, y que además el evento sería de gran impacto al grado que incluso los tiempos de la historia se medirían como antes y después de Cristo, ¿lo hubiéramos creído? ¡Mucha gente no! Y tacharía de locos, fanáticos, ignorantes y cosas similares a quienes aseguraran que sucedería. Y sin embargo, ¡sucedió! La Biblia dice que Dios está preparando todo para volver a hacer un evento de igual magnitud en la historia de la humanidad

Experimentando a Dios de manera personal

Porque hemos olvidado que cada uno de nosotros hemos sido llamados a ser testigos presenciales de Dios, en lugar de esto, nos encanta escuchar las historias de otros, al hacerlo nos emocionamos y tratamos de imitarlos, tratamos de orar como ellos oran, de hablar como ellos y hasta pensamos: ¿qué haría tal persona en mi lugar...? Pero muy pronto nos damos cuenta que ser como otros no nos funciona. Dios quiere que seas como Él te diseñó y no como diseñó a otros, Dios anhela que tengas tus propias experiencias personales con Él y no que vivas de las de los demás.

Hagamos crecer nuestra Fe

La vida cristiana comienza con una decisión de Fe, inicia con un anhelo y una necesidad en nuestro corazón que nos llevó a buscar un salvador. Entonces, alguien nos habló de Jesús y le dimos el control de nuestra vida a cambio de que nos diera una nueva naturaleza, cedimos nuestra manera de vivir llena de suciedad para recibir su pureza y santidad. Sin fe es imposible agradar a Dios, sin fe nunca aceptaremos su sacrificio, su amor, su perdón ni creeremos que podemos entrar en una relación personal con Él.

Aprendiendo a ser Humildes

¿Por qué se humilló? En su forma de Dios no tenía limitaciones ni debilidades, su primera humillación fue tomar forma de hombre, porque el cuerpo humano tiene debilidades naturales y limitaciones de tiempo y espacio, sin mencionar la salud, la fuerza, el cansancio, etc. Una vez que tuvo esta condición limitada, ¡todavía contaba con el poder y el respaldo del Cielo! Pero no tomó provecho de esto para controlar o castigar a los hombres, al contrario, se dedicó a servir y vino a morir en una cruz, la vulnerabilidad más alta en medio de menosprecios, golpes, críticas y rechazos y todo esto únicamente para darnos a ti y a mí salvación, para que nuestros pecados fueran perdonados y un día pudiéramos estar toda una eternidad junto a Él. Si hablamos de humildad y humillación nada es comparable a lo que Jesús hizo por nosotros.