No permitas que el enojo te aleje de Dios

¡Sí es posible impedir que el enojo nos controle y sí es posible detenerlo más pronto de lo que creemos! Sin embargo no lo es lejos de una relación personal con Dios. ¿Por qué? Porque nuestra naturaleza anhela justicia y venganza y si no hemos conocido al Juez Justo que cuida de nosotros ni hemos experimentado su gracia y misericordia mostrada en nuestros mayores errores y debilidades ¿cómo podremos dar lo que no hemos recibido? Solamente aquel que confía en que Dios tiene el control de TODO lo que sucede en su vida es el que es capaz de frenar su enojo, tomar un respiro profundo y escoger lo que el amor de Jesús nos ha enseñado: perdonar.

La Felicidad en la Compasión

¡La compasión de Dios no tiene límites ni lógica alguna! Porque detrás de la compasión de nuestro Señor está su amor, un amor igualmente ilógico e ilimitado, un amor puro que ve lo mejor de nosotros, que nos restaura y nos levanta de maneras que la vergüenza más profunda cede y se transforma en gratitud. Nuestro Salvador sabe ir hasta nuestro momento de mayor dolor para ofrecernos su hombro, perdón y restauración. Él no está buscando a quien acusar o juzgar, ¡sino a quien amar y con quién entrar en una relación personal para transformar su miseria y dolor en vida abundante!

Dios está con nosotros aún en nuestros errores

Porque la verdad es que la mejor reacción que podemos tener ante una falta que hemos cometido es admitirla, pedirle perdón a Dios, enfrentar nuestras consecuencias y confiar que el Señor que ve las intenciones y motivos de nuestro corazón nos perdonará y restaurará. Así mismo, lo mejor que podemos hacer como hijos de Dios cuando vemos el error de alguien más ¡no es señalarlo, juzgarlo ni apartarlo de nosotros! Sino escucharlo, aconsejarlo, amarlo y sostenerlo porque eso es lo que necesitaremos nosotros cuando sean nuestros errores los que salgan a a la luz.

¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?

¿Qué tanto de mi cristianismo no es más que una relación con Dios que finjo tener pero que en realidad nunca la he experimentado? Un cristianismo sin conocer la Biblia, sin conocer a Dios y sin oración, ¿no es un mero fingimiento? Dios quiere empezar una transformación no de nuestro exterior hacia adentro como nos gustaría para seguir manteniendo una fachada sino desde nuestro corazón hacia afuera, nuestro Señor puede hacer que quienes somos cuando nadie nos ve sea la misma persona libre, perdonada y restaurada que todos conozcan en el día con día.

Dios puede reescribir tu historia

Si escoges guardar rencor a quienes te hicieron daño y continuamente les deseas el mal ¿no estás escogiendo ser como ellos? Porque lo que hay detrás de nuestros rencores y falta de perdón es un corazón que no se ha rendido a Dios por completo y lo que había detrás de las malas decisiones de quienes nos lastimaron ¡también era un corazón que no se había rendido a Dios! Aunque el "fruto" de cada corazón fue distinto, la maldad y la falta de fe son las mismas. Dios tiene un plan y una nueva historia para ti pero no lo puedes vivir en tus términos sino solamente en los suyos.