Dios quiere tu corazón

El objetivo de las señales, las pruebas, los milagros, las predicaciones y todo evento alrededor de la fe debe ser únicamente que cada corazón sea atraído a tener una relación personal con Dios. Me pregunto, ¿qué habrá sido más impresionante para Moisés, ver la plaga de las ranas brotar de los ríos o verla desaparecer como consecuencia de su oración?

Una Relación personal con Dios

¡Dios siempre da el primer paso en la vida cristiana! Él nos creó, pensó en nosotros y nos imaginó antes de que nosotros existiéramos; cuando pecamos Él diseñó un plan de perdón y redención enviando a Jesús a la cruz ¡cuando nosotros ni enterados estábamos que necesitábamos un Salvador! Y por si fuera poco Él ya tiene diseñada una eternidad que vivirá con nosotros en el futuro.

Dios cumple lo que Promete

¿Qué es lo que nos hace considerar a una persona confiable? Cuando sabemos que una persona cumple con lo que dice crece dentro de nosotros una seguridad interna que nos lleva a poner nuestra esperanza en que con el paso del tiempo no cambiará o permanecerá firme en su manera de ser. Entre mayor crece nuestra relación personal con quien consideramos confiable, más fácil es confiar en esa persona pues vamos juntando más elementos y experiencias que fortalecen nuestra confianza. ¿No puedes confiar en Dios? ¿Cómo está tu relación con Él?

¿Qué tan bueno crees que eres?

Muchas personas han reducido el cristianismo a un conjunto de reglas que se deben cumplir, han reducido la salvación a "tener un porcentaje mayor de obras buenas que de obras malas". En lugar de pagar el precio por conocer a Dios y tener una relación personal con Él han preferido mediante un conjunto de reglas y "buenos comportamientos" calificados como religión crear sus propias maneras de salvarse y de ser "buenos".

Buscando la Aprobación de Dios

Un verdadero cristiano es el que tiene un corazón recto, pero no a los ojos de otros o de sí mismo sino a los ojos de Dios, no es aquel que cumple con ciertas tradiciones o costumbres religiosas, sino es quien ha tenido un cambio en el corazón producido por el Espíritu de nuestro Dios. Sabes que te has topado de frente con un cristiano enamorado de Dios cuando puedes percibir un corazón transformado que busca por encima de todo la aprobación de su Señor y no la de la gente.