¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.

Déjate conquistar por Dios

Dios sabe exactamente qué cosas en nuestra vida deben ser expulsadas, sabe bien nuestras debilidades, qué pecados tienen bajo control ciertos pensamientos y hábitos nuestros, conoce quiénes somos cuando nadie nos ve y también quiénes aparentamos ser cuando todos nos ven. ¡Nada se escapa de su vista! El Señor trabajará en nosotros de diferentes maneras para atraernos hacia Él y será persistente hasta que entendamos lo que Jesús declaró en el capítulo 15 del Evangelio de Juan: separados de mí nada pueden hacer. No serán nuestras buenas ideas, nuestro positivismo ni la sabiduría humana lo que nos dará la libertad del pecado que nos esclaviza, ¡solamente en una relación personal con Jesucristo seremos verdaderamente libres!

Dios es más fuerte que todo pecado

Dios es más fuerte que todo pecado por más adictivo, persistente y controlador que nos parezca pero también es cierto que todo pecado cuando no está la autoridad del Señor presente es capaz de hacernos adictos a él y controlar nuestra vida hasta destruirla por completo y dejarla consumida en maldad y depravación. Con el pecado siempre sucederá que si no nos arrepentimos y buscamos un plan para enfrentarlo y vencerlo la siguiente vez nos llevará un poco más lejos, mientras que de la mano del Señor, cuando nos volvemos a Él para buscar su ayuda y obedecerle cada vez estaremos un poco más cerca de la santidad y del día de nuestra victoria. Jesucristo citado en el capítulo 10 del Evangelio de Mateo dijo: "El que persevere hasta el fin, éste será salvo.".

Pelea tus batallas de la mano de Dios

Necesitamos tener en claro que hay pecados en nuestra vida que ¡nunca podremos vencer en nuestras propias fuerzas! Solamente lo lograremos a medida que entremos en una relación personal con el Señor y vayamos dejando que su verdad nos fortalezca y debilite estos pecados hasta que pierdan por completo su control sobre nuestras vidas. Las batallas más fuertes en nuestra vida solamente las podremos enfrentar y obtener la victoria en ellas de la mano de Dios. Son sus planes, sus recursos y sus fuerzas las que harán la diferencia, pelear en nuestras fuerzas nos dejará agotados, frustrados y desilusionados. ¡Necesitamos sujetarnos de Dios!

Incluye a Dios en todas tus decisiones

Usar todas nuestras emociones, nuestro corazón, nuestro ser, nuestras fuerzas y nuestros pensamientos al amar a Dios ¡nos impedirá amarlo solamente por costumbre o por rutina! Más de una vez me he visto en la iglesia saludando, hablando o participando en la reunión por mera rutina y costumbre siendo que estoy ahí para agradecer a Dios y conocerlo más. ¿Te ha pasado? Vivir la vida en estado "automático" es un gran riesgo pues nos puede llevar a dejar de tomar decisiones importantes o pasar por alto el consejo de Dios.