Dios está con nosotros aún en nuestros errores

Porque la verdad es que la mejor reacción que podemos tener ante una falta que hemos cometido es admitirla, pedirle perdón a Dios, enfrentar nuestras consecuencias y confiar que el Señor que ve las intenciones y motivos de nuestro corazón nos perdonará y restaurará. Así mismo, lo mejor que podemos hacer como hijos de Dios cuando vemos el error de alguien más ¡no es señalarlo, juzgarlo ni apartarlo de nosotros! Sino escucharlo, aconsejarlo, amarlo y sostenerlo porque eso es lo que necesitaremos nosotros cuando sean nuestros errores los que salgan a a la luz.

Dios puede reescribir tu historia

Si escoges guardar rencor a quienes te hicieron daño y continuamente les deseas el mal ¿no estás escogiendo ser como ellos? Porque lo que hay detrás de nuestros rencores y falta de perdón es un corazón que no se ha rendido a Dios por completo y lo que había detrás de las malas decisiones de quienes nos lastimaron ¡también era un corazón que no se había rendido a Dios! Aunque el "fruto" de cada corazón fue distinto, la maldad y la falta de fe son las mismas. Dios tiene un plan y una nueva historia para ti pero no lo puedes vivir en tus términos sino solamente en los suyos.

No olvides lo que Dios ha hecho en ti

Todo lo bueno que hemos logrado y todo el bien que hemos recibido ¡ha sido solamente por la misericordia y la gracia de nuestro Señor! Fue por su amor por el que decidió unilateralmente ir a una cruz para salvarnos de una eternidad lejos de Él, ¡no tuvimos nada que ver nosotros! Simplemente fuimos el objeto de su inmerecido e inexplicable amor. Entiendo lo anterior pregúntate: ¿qué es lo que quiero que los recordatorios traigan a mi mente?, ¿lo bueno que soy, las buenas decisiones que tomé o lo que Dios hizo en mí a pesar de mí?

Perseverando en Dios

La segunda carta escrita por el apóstol Juan que está registrada en la Biblia, es una carta pequeña y personal, al parecer a un conocido o familiar suyo. Las palabras que uno suele decir a las personas que más ama son importantes y verdaderas. Debemos recordar que en los tiempos del apóstol Juan no había medios electrónicos de comunicación como los de ahora, una persona como Él que viajaba mucho recorriendo las iglesias la única manera que tenía de comunicarse era mediante cartas. Así que cada carta era bien aprovechada, y esta pequeña carta expresa el corazón de Dios en alguna manera que Él consideró clave y determinante para que fuera parte de las Escrituras, de su Palabra hacia nosotros. El principal consejo que da esta carta es perseverar en la doctrina de Cristo.

¿Crees en Dios? y… ¿lo conoces?

No hay vida fuera de una relación personal con Jesucristo, no la hay ni aquí en la tierra ni más allá de la muerte. Porque si no le conocemos en la tierra somos esclavos del mundo y, si no le conocimos en vida estaremos una eternidad sin Él. ¡Hoy es el día en que necesita entrar en una relación personal con Jesucristo!