Jesús: Nuestro Hermano Mayor

Sabiendo que todos somos hijos de un mismo Dios, Jesús derramó todo su amor sobre nosotros. A pesar de nuestros errores y constantes fallas no se avergüenza de llamarnos hermanos, ¡al contrario! Vino a vivir en carne y hueso participando de las mismas tentaciones y angustias de la vida humana para darnos libertad. De modo que cuando el día de nuestra muerte venga, en lugar de tener miedo, tengamos confianza y esperanza de que vamos al Reino de los Cielos a disfrutar una eternidad a lado de nuestro Padre y nuestro hermano mayor.

Conociendo más del Hijo de Dios

Cuando el Hijo de Dios viene a vivir en nuestro corazón, su esencia y sus cualidades invaden nuestra vida. Con Jesucristo en nuestras vidas, recibimos eternidad, pues al morir somos llamados al Reino de los Cielos a su lado; al dirigir Él nuestra vida sabemos que es un Rey Justo que no cambia; al conocer que está a la diestra del Padre sabemos que lo tenemos como abogado a nuestro favor, lavando nuestros pecados y permitiéndonos acceso al trono de Dios; finalmente, cuando el Hijo de Dios toma el control de nuestra vida, pone a nuestros enemigos por debajo de nuestros pies.

La Familia como Dios la diseñó

La sociedad se ha encargado de "redefinir" la familia para que se ajuste a nuestra incapacidad de ser fieles, nuestra inconstancia en el compromiso y nuestra falta de autocontrol en nuestro cuerpo y placeres sexuales, cuando en realidad ¡debería ser al revés! En lugar de escoger redoblar esfuerzos por mantenernos puros, sobrios y fieles y proteger la familia de todo ataque que la quisiera dividir decidimos ver por nosotros mismos en lugar de por nuestros hijos, nuestros cónyuges y las siguientes generaciones. ¡Aún estamos a tiempo de corregir el rumbo! Para que al menos nosotros y nuestra familia regrese al diseño original de Dios, aquel donde Él es el Rey, sus mandamientos nos rigen y la pureza, fidelidad y lealtad fluyen de un miembro a otro.

Enfrentando la Soledad

Dios tiene un plan para nuestras vidas aquí en la tierra el cual tiene como desenlace el compartir la eternidad a su lado en su reino celestial. No hay situación de la cual no pueda librarnos, no hay tristeza que no pueda consolar ni soledad en la que te vaya a abandonar. Como parte de su plan habrá momentos en que te permitirá caminar sólo, y lo hará para ser Él y su Palabra tus mejores compañeros pues tiene algo específico que enseñarte o tratar en tu vida.

Viviendo dando ejemplo de nuestra Fe

La mejor manera de mostrar la existencia y el poder de Dios es a través de nuestro estilo de vida. Algunos creen que utilizando cierto lenguaje, asistiendo a algún templo o juzgando las acciones de otros "demuestran" que Dios es real, pero Dios es mucho más que palabras, edificios o reglas. Él es un Dios real que quiere que nuestra fe esté construida sobre experiencias reales y personales, desea que la fe que hemos recibido a través de Jesucristo la cuidemos para que nada ni nadie nos aparte de su camino, pero no solamente quiere que crezcamos nosotros en Fe, también quiere que llevemos este mensaje de salvación y esperanza cada día a todo lugar que vayamos y ante toda persona que nos encontremos.