Viviendo dando ejemplo de nuestra Fe

La mejor manera de mostrar la existencia y el poder de Dios es a través de nuestro estilo de vida. Algunos creen que utilizando cierto lenguaje, asistiendo a algún templo o juzgando las acciones de otros "demuestran" que Dios es real, pero Dios es mucho más que palabras, edificios o reglas. Él es un Dios real que quiere que nuestra fe esté construida sobre experiencias reales y personales, desea que la fe que hemos recibido a través de Jesucristo la cuidemos para que nada ni nadie nos aparte de su camino, pero no solamente quiere que crezcamos nosotros en Fe, también quiere que llevemos este mensaje de salvación y esperanza cada día a todo lugar que vayamos y ante toda persona que nos encontremos.

Siguiendo la Paz con los demás

Dios nos hizo a todos diferentes, en muchas maneras somos semejantes pero la suma de experiencias, vivencias, y decisiones de cada uno nos hacen únicos en ciertos rasgos de nuestra personalidad. Lo que para unos es importante para otros es trivial, lo que para otros es causa de enojo, tristeza o desilusión unos cuantos más apenas si perciben que sucedió; tantas diferencias suelen convertirse en impedimentos para que las relaciones interpersonales se desarrollen de maneras sanas y saludables. Sin embargo, después de amar a Dios con todo lo que somos, el siguiente y grande mandamiento que Jesús enseñó en su Palabra es que amemos a los demás como a nosotros mismos, que antepongamos los intereses de otros sobre los nuestros y que hagamos con otros como nos gustaría que hicieran con nosotros.

Dios Conoce a los que son Suyos

Dios nos amó a todos por igual al darnos la misma oportunidad a cada ser humano de permitirle ser el Señor de nuestra vida, envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz derramando toda su sangre por cada uno de nosotros, no hizo acepción de personas, no murió por algunos cuantos ni restringió la entrada a su Presencia a ciertas personas que fueran “más buenas” o “más piadosas”, a todos nos amó por igual. Sin embargo, no todos los le dimos la oportunidad de dirigir nuestra vida, hubo quienes aceptamos su salvación y señorío y quienes lo rechazaron apartándose de Él. Dios sabe perfectamente quienes son suyos y quienes viven sin esperanza ni salvación.

Escogiendo Agradar a Dios

Los cristianos muchas veces vivimos pensando que "merecemos" la bendición y la ayuda de Dios, ¡cuán equivocados estamos si pensamos que merecemos algo! Ningún atleta recibe un trofeo o medalla si no compite de manera legítima, ningún labrador participa de los frutos de su tierra si no la siembra y trabaja antes, ningún soldado recibe un reconocimiento a su valor si no arriesga su vida primero, ¿por qué creemos que como hijos de Dios recibiremos bendición y galardones eternos sin esforzarnos en buscarle y agradarle?

La Batalla de la Fe

¿Sobre cuál fundamento puedes construir tu vida con la seguridad de que siempre te sostendrá y que nunca se vendrá abajo? Algunos tienen su esperanza en sus riquezas, pero una mala inversión, una crisis económica o incluso algún tipo de fraude podrían tambalear y derribar por completo estos cimientos; ni qué decir de quienes ponen su esperanza en una relación de amor o en el carácter de una persona. ¡Somos imperfectos viviendo en un mundo imperfecto! Si queremos permanecer firmes en la fe mientras vivimos en un mundo que se tambalea necesitamos abrazarnos a alguien que nunca cambie ni sea afectado por lo que sucede en el mundo. La buena noticia es que la Biblia nos enseña que Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por siempre.