Cuando estás con Dios, Él pelea tus batallas

El enemigo de tu fe ¡no pierde el tiempo! En el instante que confieses tus pecados y te comprometas a buscar a Dios ¡se levantará en armas contra ti y llegará pronto a tu encuentro! Esto solamente significa una cosa: que sabe que tu compromiso va en serio y sabe también todo lo que lograrás si permaneces cerca de Dios por lo que quiere derribarte y distraerte lo antes posible. Las buenas noticias son que al arrepentirte de tu pecado y comprometerte a tener una relación con Dios será Él mismo quien peleará tus batallas. ¡No estás solo, Dios está contigo!

Volviendo a los caminos de Dios

Ser cristiano no se trata de algo externo que aprendes a hacer (comportamientos, palabras, eventos), tampoco es algo que se viva con tus propias fuerzas con positivismo ni mucho menos es una rutina o conjunto de órdenes y mandamientos que debes seguir para no ser castigado. ¡Mucha gente se ha alejado de su fe por creer estas ideas! Ser cristiano es decidirse a bajar la guardia y la actitud defensiva ante Dios para aceptar tener una relación personal con Él, se trata de dejarlo ser el Señor de tu vida y darle una oportunidad de mostrarte cuánto te ama, de mostrarte lo poco que le importan tus errores y malas decisiones en comparación con la gracia y compasión inmensa que tiene preparada para perdonarte, restaurarte y transformarte, tiene todo que ver con permitir a Dios guiarte por sus caminos y llevarte de regreso a vivir en los propósitos para los que fuiste diseñado y creado tal cual eres. Dale una oportunidad a Dios, dale un voto de confianza, ¡no te arrepentirás!

¡No pierdas de vista a Dios!

Si aspiramos a vencer nuestras tentaciones, vivir en victoria, dirigir nuestras familias y manejar nuestros negocios sin una relación personal con Dios estamos siendo cegados por nuestra religión y nuestro pecado. ¿Qué nos hace pensar que Jesucristo estaba equivocado cuando mencionó en el capítulo 15 de Juan que separados de Él nada podíamos hacer? El único lugar donde deberíamos tener puesta nuestra fe, confianza y esperanza de una vida de victoria y plenitud debería ser la Presencia de Dios, a la cual estamos invitados a entrar continuamente para conocerle pero por voluntad propia decidimos una y otra vez dejarlo para otro día.

Dios quiere platicar contigo

Hoy en día hay mucha gente que se dice creyente y cristiana pero que cuándo les preguntas si conocen lo que Dios quiere para ellos o tienen una relación con Él te contestan que no. Muchos de ellos la quisieran tener, varios admiten que deberían orar más y leer su Biblia pero solamente muy pocos deciden abrir un canal de comunicación con su Creador. Porque oramos no para cumplir con una tarea religiosa, para pedir algo o para calmar nuestra conciencia, lo hacemos ¡para responder a su invitación de platicar con Él! Aunque Dios ya sabe todo de ti, ¡quiere pasar tiempo contigo!

Derrama tu corazón ante Dios

Solemos orar esperando que Dios nos conteste siempre que sí a nuestras peticiones e intervenga a nuestro favor en la situación que estamos atravesando y sin embargo debemos aceptar la posibilidad de que Él tenga otro plan y por ahora su respuesta a nuestra petición sea un: ¡No! ¡Deberíamos sentirnos honrados cada vez que nuestros pensamientos van de acuerdo a los pensamientos del Creador del Universo en el que reposa todo conocimiento y sabiduría! Por supuesto que más de una vez nuestra limitada percepción de la vida y la realidad ¡no coincidirá con los planes perfectos y eternos de nuestro Señor! La pregunta que debemos hacernos es: ¿qué haremos al respecto?, ¿rendirnos?, ¿ofendernos?, ¿alejarnos de Él?, ¿dejar de buscarlo?, ¿buscar respuesta en algo o alguien más?