Jesús quiere entrar a tu Corazón

¡El Rey de Reyes, dueño de todas las riquezas y el poder solamente por creer en Él y aceptar su Salvación a cambio nos adoptó como sus hijos! ¡Ninguno de nosotros lo merecíamos! ¡No hicimos nada especial ni relevante! Solamente escoger en nuestro corazón aceptar su insistente y fiel amor por nosotros. Y entonces nos "engendró", es decir puso su vida eterna en nuestro corazón humano y dio a luz su eternidad en nuestro espíritu, literalmente procreó de su naturaleza divina un espíritu nuevo y vivo dentro de nosotros, ¡la Biblia lo dice en nuestra lectura bíblica de hoy! No somos engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Su gracia y su verdad nos hicieron espiritualmente capaces de conocerlo y habitar una eternidad junto a Él.

Nada importa más que tu Relación con Dios

Separados de Dios, ¡no hay vida! No es suficiente creer en Dios, seguirlo de lejos o o rodearte de personas de fe en alguna reunión dominical, el poder del pecado que te controla solamente puede contrarrestarse con la libertad que hay en conocer al Señor y tener una relación de amor, confianza y amistad con Él. Jesús mencionó en el capítulo 8 del Evangelio de Juan que solamente al ser sus discípulos y conocer la verdad de sus enseñanzas y de su Palabra encontraríamos una verdadera libertad. ¡Nada es más importante en tu vida que tu relación personal con Dios! No hay cristianismo, fe, milagros, salvación ni eternidad sin conocer a Jesucristo, tu prioridad número uno debe ser pasar tiempo con tu Salvador, cualquier otra cita puede ser cambiada, postergada o reagendada ¡pero no tu tiempo personal con tu Señor!

¡Es tiempo de conquistar lo que Dios te ha entregado!

Dios separa una victoria en dos partes: primero en que Él nos entregará a nuestros enemigos y nos asegurará la victoria; segundo que seremos nosotros quienes tendremos que conquistar al enemigo y destruirlo por completo. Cuando Jesucristo vino a morar en la cruz venció al pecado y al reino de las tinieblas, la Biblia ha asegurado ya también que en la batalla final ¡la victoria será nuestra! Vivimos entonces ahora en el proceso en el que nos toca a nosotros ir a conquistar todo pecado que es enemigo de nuestra relación personal con Dios y de nuestra santidad. ¡Conquistemos lo que Dios ya nos ha entregado!

Las decisiones de un corazón lleno de fe

Dios busca hombres y mujeres conforme a su corazón, cristianos que tengan una fe real y no solamente platicada, personas dispuestas a arriesgar su vida con tal de agradar a su Salvador, corazones que tomen decisiones radicales con base en una relación personal con Él. Porque un corazón que le ha creído al Señor, ¡le creerá cualquier cosa que le pida!, está listo para hacer la voluntad de Dios y para ser usado por Él en la extensión de su reino en su vida, su familia, su trabajo, su escuela y la sociedad donde está.

¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.