¡Es tiempo de conquistar lo que Dios te ha entregado!

Dios separa una victoria en dos partes: primero en que Él nos entregará a nuestros enemigos y nos asegurará la victoria; segundo que seremos nosotros quienes tendremos que conquistar al enemigo y destruirlo por completo. Cuando Jesucristo vino a morar en la cruz venció al pecado y al reino de las tinieblas, la Biblia ha asegurado ya también que en la batalla final ¡la victoria será nuestra! Vivimos entonces ahora en el proceso en el que nos toca a nosotros ir a conquistar todo pecado que es enemigo de nuestra relación personal con Dios y de nuestra santidad. ¡Conquistemos lo que Dios ya nos ha entregado!

Las decisiones de un corazón lleno de fe

Dios busca hombres y mujeres conforme a su corazón, cristianos que tengan una fe real y no solamente platicada, personas dispuestas a arriesgar su vida con tal de agradar a su Salvador, corazones que tomen decisiones radicales con base en una relación personal con Él. Porque un corazón que le ha creído al Señor, ¡le creerá cualquier cosa que le pida!, está listo para hacer la voluntad de Dios y para ser usado por Él en la extensión de su reino en su vida, su familia, su trabajo, su escuela y la sociedad donde está.

Aprendamos a consultar a Dios

La Biblia enseña que este mundo está bajo el poder del diablo y la suma de su astucia, su experiencia y el odio que nos tiene hacia quienes amamos a Dios lo hacen altamente peligroso. El enemigo se valdrá de personas, situaciones, accidentes, pensamientos y todo lo que tenga al alcance para engañarnos y hacer que perdamos todo lo que el Señor tiene para nosotros, la pregunta es ¿qué podemos hacer al respecto? ¡Nuestra única esperanza es esforzarnos más y más en conocer a Dios y aprender a consultarle con mayor frecuencia! Dios sabe lo que nadie más sabe, conoce todos los planes del enemigo, sabe nuestros límites, lo que nos hace pecar, lo que nos fortalece y lo que nos puede hacer caer derrotados así que ningún consejo será más acertado que el que Él nos pueda dar.

Los planes de Dios siempre son mejores

Solemos planear de acuerdo a lo que alcanzamos a percibir, volteamos a ver los recursos que tenemos, nuestras capacidades, las personas que nos pueden ayudar y entonces hacemos una estrategia de cómo enfrentaremos lo que viene por delante. ¿No lograríamos mucho más si planeáramos de acuerdo al poder y los recursos del Señor? ¿No hemos visto que nuestras capacidades en sus manos pueden lograr más en un instante que lo que haríamos toda una vida sin Él? Dios ve mucho más lejos en el tiempo, mucho más profundo en nuestro corazón y mucho más ancho a nuestro alrededor.

No olvides lo que Dios ha hecho en ti

Todo lo bueno que hemos logrado y todo el bien que hemos recibido ¡ha sido solamente por la misericordia y la gracia de nuestro Señor! Fue por su amor por el que decidió unilateralmente ir a una cruz para salvarnos de una eternidad lejos de Él, ¡no tuvimos nada que ver nosotros! Simplemente fuimos el objeto de su inmerecido e inexplicable amor. Entiendo lo anterior pregúntate: ¿qué es lo que quiero que los recordatorios traigan a mi mente?, ¿lo bueno que soy, las buenas decisiones que tomé o lo que Dios hizo en mí a pesar de mí?