Nunca estarás completo lejos del amor de Dios

Este es el mensaje central del Evangelio de Jesús: que conociéndote tal cual eres y sabiendo que sin conocerlo estabas destinado a una eternidad de sufrimiento y dolor, Jesucristo decidió pagar el precio por tu libertad, hizo lo que tenía que hacer para cambiarte el rumbo y darte una nueva oportunidad de ser amado, restaurado y vivir en plenitud. La cruz fue la evidencia del amor e interés que tiene por ti, tu respuesta a lo que sucedió en esa cruz determinará cuán completo, pleno y seguro vivirás el resto de tu vida.

Echa raíces en el Amor de Dios

Dios que quiere HABITAR en ti. ¿Qué lo está deteniendo de llenar todo tu ser? Nuestra falta de confianza en Él. Nos negamos a echar raíces profundas en su amor porque dudamos a veces de su existencia, otras veces de su perdón, otras más de su provisión y muchas otras más de su poder. ¡Necesitas tomar todo tu valor y toda tu fe y arriesgarlo todo por su amor! Nuestra falta de confianza en nuestro Señor nos hace tener raíces débiles que son arrancadas por las pruebas y tribulaciones, no alcanzamos una fe más fuerte porque ésta es el resultado de una firme determinación de confiar en el amor de Jesús sin importar lo que pueda venir y a pesar de que nos ha demostrado su fidelidad una y otra vez nos resistimos a entregarnos a Él.

¿Qué tan cerca o lejos está Dios de nosotros?

¿No será que no hemos aprendido a hablar el mismo lenguaje espiritual de nuestro Señor porque pasamos muy poco tiempo leyendo y meditando en su manual (la Biblia) que nos dejó?, ¿no habrá algunos más que a pesar de estar de frente a su Señor han puesto un intermediario que hable por ellos creando así división e impidiendo una conversación fluida y personal? ¿Y qué de aquellos que intentan reducir la fe a un "sentimiento" y entonces cuando no sienten lo que quisieran, cómo quisieran y cuándo quisieran dudan de la existencia de Dios? Las únicas personas que tendrían razón de vivir sin esperanza son aquellos que no tienen a Cristo Jesús ni le conocen, pero todos aquellos que nos llamamos cristianos y reconocemos a Jesucristo como nuestro salvador, ¡deberíamos sentirnos siempre cerca de Dios y tener la certeza de que Él siempre está con nosotros!

Dios Conoce a los que son Suyos

Dios nos amó a todos por igual al darnos la misma oportunidad a cada ser humano de permitirle ser el Señor de nuestra vida, envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz derramando toda su sangre por cada uno de nosotros, no hizo acepción de personas, no murió por algunos cuantos ni restringió la entrada a su Presencia a ciertas personas que fueran “más buenas” o “más piadosas”, a todos nos amó por igual. Sin embargo, no todos los le dimos la oportunidad de dirigir nuestra vida, hubo quienes aceptamos su salvación y señorío y quienes lo rechazaron apartándose de Él. Dios sabe perfectamente quienes son suyos y quienes viven sin esperanza ni salvación.

Viviendo de Manera Ejemplar

Muchas personas pueden decir que tiene fe en Dios pero no todos reflejan en su estilo de vida que es verdad. Jesús enseñó que la manera en que uno podría identificar a los creyentes genuinos era a través de los frutos que daban con su vida sin embargo, algunos creyentes han confundido los frutos con las flores. ¿Por qué nos acercamos a un árbol que tiene frutos? Porque queremos tomar de sus frutos y alimentarnos, de eso se trata la vida cristiana, de que otros al ver en nosotros frutos de amor, paz, paciencia, bondad, fe, etc., se acerquen a saciar sus necesidades. Vivir de una manera ejemplar no se trata de cómo nos vemos sino de qué hacemos y cuánto influenciamos con nuestra fe a quienes nos rodean.