Los Sueños que Dios nos da

Porque la verdad es que muchas veces somos así, recibimos una palabra de Dios o un sueño suyo y ¡gastamos días, meses y hasta años de nuestra vida abrazados de este evento y contándoselo a todos pero dejamos a un lado nuestra relación personal con Él! Los sueños en tu corazón son una invitación de tu Salvador ¡a entrar en una relación personal con Él! Mucho más grande que los sueños es el autor de estos sueños, aquel que puede hacerlos realidad en maneras que muchas veces son más sorprendentes que el sueño mismo.

Dios vendra por los suyos

Si hubiéramos vivido en los tiempos previos a Jesús y alguien nos hubiera dicho que iba a venir el hijo de Dios a morir en una cruz por nosotros y luego resucitar para regresar al Cielo, abogar por nosotros y prepararnos una morada celestial, y que además el evento sería de gran impacto al grado que incluso los tiempos de la historia se medirían como antes y después de Cristo, ¿lo hubiéramos creído? ¡Mucha gente no! Y tacharía de locos, fanáticos, ignorantes y cosas similares a quienes aseguraran que sucedería. Y sin embargo, ¡sucedió! La Biblia dice que Dios está preparando todo para volver a hacer un evento de igual magnitud en la historia de la humanidad

Aprendiendo a ser Humildes

¿Por qué se humilló? En su forma de Dios no tenía limitaciones ni debilidades, su primera humillación fue tomar forma de hombre, porque el cuerpo humano tiene debilidades naturales y limitaciones de tiempo y espacio, sin mencionar la salud, la fuerza, el cansancio, etc. Una vez que tuvo esta condición limitada, ¡todavía contaba con el poder y el respaldo del Cielo! Pero no tomó provecho de esto para controlar o castigar a los hombres, al contrario, se dedicó a servir y vino a morir en una cruz, la vulnerabilidad más alta en medio de menosprecios, golpes, críticas y rechazos y todo esto únicamente para darnos a ti y a mí salvación, para que nuestros pecados fueran perdonados y un día pudiéramos estar toda una eternidad junto a Él. Si hablamos de humildad y humillación nada es comparable a lo que Jesús hizo por nosotros.

¿Quiénes son los Santos?

La santidad comienza con una oración en la que le pedimos a Jesús que sea el Señor de nuestra vida pero no queda allí, sino que es una decisión de cada día, todo el día, todos los días. La santidad se nutre con la Palabra de Dios y se fortalece en los tiempos de oración, es el carácter de Dios impregnándose en el nuestro cuando ponemos en práctica los principios que nos ha revelado Su Palabra

Hay un Tiempo para Todo

Solemos comparar nuestras historias con las de las personas que tenemos cerca, si pedimos algo a Dios y tarda "más de lo que tardó en contestarle" a aquella otra persona inmediatamente reaccionamos con celos, envidia, autoconmiseración y muchas otras maneras equivocadas más. Aunque la Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, ¡más de una vez hemos creído que sí las hace! Sobre todo en lo relacionado a los tiempos que Dios "tarda" en concedernos algo que le hemos pedido. Hemos olvidado que tenemos un Dios inmensamente creativo que no hace nada igual.