Dios estableció a las autoridades

¡La autoridad es una idea de Dios! Nuestro Señor mejor que nadie conoce el corazón humano y sabe que el hombre es pecador por naturaleza, ¡cualquier persona que no tenga a Dios es dirigido por motivos y deseos egoístas! Tal vez a algunos se les note más que a otros pero la realidad es que separados de Dios no hay un solo justo, uno solo que haga lo bueno, sin Él cualquiera de nosotros que fuéramos colocados como autoridad terminaríamos siendo corrompidos o seducidos por el poder de una u otra manera. Dios estableció a toda autoridad y solamente Él es quien la debe remover, si nos rebelamos a este principio inevitablemente vendrán consecuencias sobre nuestra vida.

Tus decisiones reflejan quién dirige tu vida

¿Quién determina de quién eres esclavo? Lo determina a quién obedeces con tu manera de vivir. O decides obedecer tus ganas de odiar, mentir, engañar, de ver pornografía, de tener sexo fuera del matrimonio, de codiciar, de envidiar, etc. O por otra parte, decides obedecer a Dios amando, hablando la verdad, perdonando, siendo honesto, diciendo no a la lujuria, estando contento con lo que tienes en lugar de codiciar y agradecido por las bendiciones que Dios da a otros en lugar de envidiar, entre muchos otros ejemplos. ¡Así de sencillo es! Si analizas el resultado de tus decisiones de cada día, ¿a quién estás decidiendo obedecer?

Mucho más que Oidores: Hacedores

Solemos excusarnos tras nuestras buenas intenciones pero la verdad es que una intención no es más que un acto que nunca se llevó a cabo. La vida cristiana se construye con decisiones de fe tomadas cada día sin importar el precio que tengamos que pagar. Es nuestra obediencia la que nos hace justos delante de nuestro Dios, conocer la Ley no tiene valor sino la obedecemos, saber que existe Dios no sirve de nada si no decidimos leer su Palabra y pasar tiempo con Él para conocerle.

La Madurez en la vida Cristiana

Somos tentados continuamente a vivir de maneras egoístas que desagradan a Dios por lo que nuestra obediencia marcará la diferencia en nuestra vida cristiana y en el ejemplo que daremos a quienes nos rodean. Si decimos que somos hijos y siervos de Dios ¡tenemos que comportarnos como tal! El pecado me llevará tan lejos como yo esté dispuesto a desobedecer a Dios el problema es que el pecado siempre nos saldrá más caro de lo que estábamos dispuestos a pagar y nos dejará más lejos de Dios de lo que queríamos estar

Cristianos por Relación y no por Obligación

El gran riesgo que corremos al no pasar tiempo conociendo a Dios personalmente es que nuestro amor por Él deja de crecer e incluso en ocasiones puede menguar. ¿Por qué? Porque nuestro cristianismo se reduce a tratar de ser "buenos cristianos" lo que nos ocasiona que nos exijamos cumplir con asistir a la iglesia o la reunión semanal, hablar con buenas palabras, orar rápidamente mientras vamos en el carro y tal vez en algunos casos hasta leer un versículo diario de la Biblia en una aplicación del celular que hasta publicamos en redes sociales. Estamos tratando de compensarle a Dios el tiempo que no pasamos con Él pero lo hacemos ¡tratando de obedecer la leyes personales que nos hemos puesto! Y entonces olvidamos lo que Dios nos dice a través de la carta a los Gálatas: la vida del justo viene de su fe.