Poniendo en alto el nombre de Dios

Dios nos quiere bendecir para que seamos de bendición, para que otros sepan que Él sigue interesado en relacionarse con las personas, para que los demás sean atraídos por la plenitud de nuestras vidas y puedan ser guiados a los pies de nuestro Salvador. ¡No somos engrandecidos para poner nuestro nombre en alto o para que otros vean "lo buenos que somos"! Sino para que la gente al conocerte y ver tu manera de vivir sean atraídos al amor de nuestro Señor.

Viviendo con Integridad

"La integridad no puede tolerar la corrupción: no copia un examen, no soborna autoridades, no oculta información en su declaración de impuestos, no hace promesas que sabe que no cumplirá, no engaña para controlar ni miente para aparentar algo que no es. El íntegro es el que sabe que si confiesa sus pecados serán perdonados y cuando lo hace ¡acepta este perdón!, es el íntegro el que puede caminar confiado de que el Señor cuida de Él, cuando sus emociones vienen con fuerza se sujeta de su fe, deja la venganza en manos de su Salvador y Juez Justo, huye de las tentaciones y escoge hacer lo correcto sin importar el precio económico, social o personal que le pueda costar."

Dios te quiere dar una nueva oportunidad

Todos necesitamos un Salvador ¡en la misma medida! No es que unos necesitemos más o menos de Dios, ¡todos por igual necesitamos todo lo que Dios tiene para nosotros! ¿Quiénes somos nosotros para decidir en nuestro corazón quién puede estar cerca del Señor y quién no?, ¿es que acaso su perdón no está disponible en todo momento para todo el que se arrepienta sino solamente para quienes no son "tan malos"?, si Dios ha dicho que si confiesas tus pecados Él te perdona ¿no es el orgullo en tu corazón el que te detiene de perdonarte a ti mismo?, ¿o es que somos más listos que el Creador del Universo?

Cuando no entendemos lo que Dios hace

Muchos quisieran ver las señales y los milagros de Dios para creer o confiar en Él pero ¿qué hay detrás de estos eventos?, ¿no es el corazón de Dios llamando nuestra atención para que nos acerquemos a Él? Y es aquí donde el corazón de José se hace sumamente admirable, hasta este momento de su vida no había visto ninguna señal ni prodigio, no tenía evidencia visible del poder de Dios a su favor y sin embargo nada lo movía ni lo hacía titubear, no cedía a la tentación ni maldecía al cielo ni a su Dios sino que por sobre todas las cosas seguía escogiendo una y otra vez agradarle a Él.

Resistiendo la Tentacion

Dicho de otro modo, el diablo sabe qué de lo que no agrada a Dios es lo que más quisiéramos hacer y nos estimula con personas, conversaciones, eventos, imágenes y de toda manera que se le ocurra para que decidamos pecar dándonos placer a nosotros mismos. Siendo honestos, algo que no nos gusta hacer difícilmente seríamos tentados a hacerlo. Y entonces, ¿por qué sí nos vencen algunas tentaciones? Porque nuestro deseo de pecar es más grande que nuestro deseo de agradar a Dios. Y aunque queremos con todas nuestras fuerzas que instantánea y milagrosamente nos nazcan las ganas de ya no pecar lo que realmente nos hace falta es profundizar en nuestra relación personal con Dios para en la medida que lo conozcamos y amemos más, queramos cada vez menos hacer lo que no le agrada.