¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?

¿Qué tanto de mi cristianismo no es más que una relación con Dios que finjo tener pero que en realidad nunca la he experimentado? Un cristianismo sin conocer la Biblia, sin conocer a Dios y sin oración, ¿no es un mero fingimiento? Dios quiere empezar una transformación no de nuestro exterior hacia adentro como nos gustaría para seguir manteniendo una fachada sino desde nuestro corazón hacia afuera, nuestro Señor puede hacer que quienes somos cuando nadie nos ve sea la misma persona libre, perdonada y restaurada que todos conozcan en el día con día.

Peleando nuestras batallas en las maneras de Dios

Cuando estamos peleando contra la maldad en sus diversas formas de corrupción, mentira, y engaño o aún contra los pecados que continuamente tratan de controlarnos y dominarnos necesitamos tener bien claro desde el inicio una gran verdad: ¡la victoria de Dios sobre todo pecado y maldad es segura y ya ha quedado sellada desde que fue a la cruz por nosotros! Sin importar qué tan amuralladas y protegidas se vean las circunstancias que tenemos en frente si Dios está con nosotros ¡se vendrán abajo y tendremos la victoria! Sin embargo debemos saber que las grandes victorias se logran de la mano de Dios con sus fuerzas y haciendo todo como Él lo pide y no con nuestras buenas ideas o estrategias.

Dios puede reescribir tu historia

Si escoges guardar rencor a quienes te hicieron daño y continuamente les deseas el mal ¿no estás escogiendo ser como ellos? Porque lo que hay detrás de nuestros rencores y falta de perdón es un corazón que no se ha rendido a Dios por completo y lo que había detrás de las malas decisiones de quienes nos lastimaron ¡también era un corazón que no se había rendido a Dios! Aunque el "fruto" de cada corazón fue distinto, la maldad y la falta de fe son las mismas. Dios tiene un plan y una nueva historia para ti pero no lo puedes vivir en tus términos sino solamente en los suyos.

Poniendo en alto el nombre de Dios

Dios nos quiere bendecir para que seamos de bendición, para que otros sepan que Él sigue interesado en relacionarse con las personas, para que los demás sean atraídos por la plenitud de nuestras vidas y puedan ser guiados a los pies de nuestro Salvador. ¡No somos engrandecidos para poner nuestro nombre en alto o para que otros vean "lo buenos que somos"! Sino para que la gente al conocerte y ver tu manera de vivir sean atraídos al amor de nuestro Señor.

Viviendo con Integridad

"La integridad no puede tolerar la corrupción: no copia un examen, no soborna autoridades, no oculta información en su declaración de impuestos, no hace promesas que sabe que no cumplirá, no engaña para controlar ni miente para aparentar algo que no es. El íntegro es el que sabe que si confiesa sus pecados serán perdonados y cuando lo hace ¡acepta este perdón!, es el íntegro el que puede caminar confiado de que el Señor cuida de Él, cuando sus emociones vienen con fuerza se sujeta de su fe, deja la venganza en manos de su Salvador y Juez Justo, huye de las tentaciones y escoge hacer lo correcto sin importar el precio económico, social o personal que le pueda costar."