Asegúrate de Amar a Dios

La pregunta que realmente debemos hacernos y en la que debemos meditar es: ¿es posible que dejemos de amar a Dios? Tristemente sí lo es, como cualquier otra relación si dejamos de invertir nuestro tiempo, nuestras fuerzas y todo lo que somos en perseguir y conocer su corazón poco a poco nuestra pasión se irá apagando y un día nos preguntaremos lo mismo que nos preguntaríamos en otra relación de amor enfriada: ¿cómo llegue hasta este punto de mi vida?, ¿cuándo se apagó mi amor por Dios?

¡Es tiempo de conquistar lo que Dios te ha entregado!

Dios separa una victoria en dos partes: primero en que Él nos entregará a nuestros enemigos y nos asegurará la victoria; segundo que seremos nosotros quienes tendremos que conquistar al enemigo y destruirlo por completo. Cuando Jesucristo vino a morar en la cruz venció al pecado y al reino de las tinieblas, la Biblia ha asegurado ya también que en la batalla final ¡la victoria será nuestra! Vivimos entonces ahora en el proceso en el que nos toca a nosotros ir a conquistar todo pecado que es enemigo de nuestra relación personal con Dios y de nuestra santidad. ¡Conquistemos lo que Dios ya nos ha entregado!

¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.

Los planes de Dios siempre son mejores

Solemos planear de acuerdo a lo que alcanzamos a percibir, volteamos a ver los recursos que tenemos, nuestras capacidades, las personas que nos pueden ayudar y entonces hacemos una estrategia de cómo enfrentaremos lo que viene por delante. ¿No lograríamos mucho más si planeáramos de acuerdo al poder y los recursos del Señor? ¿No hemos visto que nuestras capacidades en sus manos pueden lograr más en un instante que lo que haríamos toda una vida sin Él? Dios ve mucho más lejos en el tiempo, mucho más profundo en nuestro corazón y mucho más ancho a nuestro alrededor.

Caminando en los planes de Dios

¡Todos quisiéramos saber que estamos siendo usados por Dios y que estamos cumpliendo sus propósitos con nuestra manera de vivir! Pero ¿nos estamos preparando para ser usados por Él?, ¿nos hemos tomado tiempo para analizar cómo está nuestro corazón?, ¿tenemos un plan de entrenamiento y de alimentación espiritual adecuado? Ciertamente Dios nos lleva por experiencias que forman nuestro carácter para ser usados por Él, pero a nosotros nos toca tomar las decisiones correctas para caminar en la dirección en la que Él nos indique y ser parte de sus planes.