Los Sueños que Dios nos da

Porque la verdad es que muchas veces somos así, recibimos una palabra de Dios o un sueño suyo y ¡gastamos días, meses y hasta años de nuestra vida abrazados de este evento y contándoselo a todos pero dejamos a un lado nuestra relación personal con Él! Los sueños en tu corazón son una invitación de tu Salvador ¡a entrar en una relación personal con Él! Mucho más grande que los sueños es el autor de estos sueños, aquel que puede hacerlos realidad en maneras que muchas veces son más sorprendentes que el sueño mismo.

Una decisión diaria de Fe

He entendido con los años que una decisión de fe no se requiere solamente para hacer una primera oración, sino que se necesita hacer cada día de nuestras vidas porque para ser honestos, ¡hoy necesito que Dios sea mi Señor y Salvador tanto como lo necesitaba el primer día que comencé a seguirlo! Jesús fue claro al mencionar que tomar nuestra cruz y seguirlo sería algo que tendríamos que hacer cada día y cuando vemos la historia del rey David notamos que es verdad.

Todo se trata de una Relación personal con Dios

¿Te imaginas entrar a una relación de noviazgo o matrimonio donde la otra persona lo único que hiciera todo el tiempo fuera seguir una lista de lo que un buen novio o esposo debe hacer? Imagínatelo en verdad, se vestiría como alguien que te amara, te trataría como si te amara, hablaría de ti a otros como si estuviera enamorado de ti, te daría los regalos indicados y pasaría tiempo contigo pero ¡no estaría interesado en tener una relación personal contigo! En pocas palabra: no te amaría pero nadie lo notaría.

¡Haz una declaración de Fe!

No todas las declaraciones son tan sencillas de hacer y menos de manera pública, ¿qué tienes que decir de Dios y su amor cuando experimentas soledad, dolor o desilusión?, ¿qué tienes que declarar de tu fe cuando no recibes lo que esperabas? Aunque no siempre es una audiencia quien nos escucha hacemos nuestras declaraciones una y otra vez en nuestra mente causando muchas veces que queden impresas y arraigadas en nuestro corazón. Un cambio de vida inicia con una declaración de fe.

¡Cuida tu corazón!

Las dificultades, adversidades y problemas son usadas por Dios para probarnos pero también aprovechadas por el diablo para amargar y destruir nuestro corazón. Si hay algo que debemos cuidar por encima de todo en las etapas difíciles de nuestra fe y nuestro caminar cristiano es precisamente nuestro corazón, los sentimientos que dejamos que se queden ahí, las mentiras que no sacamos de nuestra mente, las malas compañías y la falta de oración y lectura de la Biblia pueden enfriar y endurecer nuestro corazón.