Experimentando a Dios de manera personal

Porque hemos olvidado que cada uno de nosotros hemos sido llamados a ser testigos presenciales de Dios, en lugar de esto, nos encanta escuchar las historias de otros, al hacerlo nos emocionamos y tratamos de imitarlos, tratamos de orar como ellos oran, de hablar como ellos y hasta pensamos: ¿qué haría tal persona en mi lugar...? Pero muy pronto nos damos cuenta que ser como otros no nos funciona. Dios quiere que seas como Él te diseñó y no como diseñó a otros, Dios anhela que tengas tus propias experiencias personales con Él y no que vivas de las de los demás.

Aprendiendo a ser Humildes

¿Por qué se humilló? En su forma de Dios no tenía limitaciones ni debilidades, su primera humillación fue tomar forma de hombre, porque el cuerpo humano tiene debilidades naturales y limitaciones de tiempo y espacio, sin mencionar la salud, la fuerza, el cansancio, etc. Una vez que tuvo esta condición limitada, ¡todavía contaba con el poder y el respaldo del Cielo! Pero no tomó provecho de esto para controlar o castigar a los hombres, al contrario, se dedicó a servir y vino a morir en una cruz, la vulnerabilidad más alta en medio de menosprecios, golpes, críticas y rechazos y todo esto únicamente para darnos a ti y a mí salvación, para que nuestros pecados fueran perdonados y un día pudiéramos estar toda una eternidad junto a Él. Si hablamos de humildad y humillación nada es comparable a lo que Jesús hizo por nosotros.

Le pertenecemos a Dios

Quienes decidimos seguir a Jesús podemos estar seguros que no seremos avergonzados. La gente posiblemente no entenderá los cambios en nuestra vida, pero lo que no saben es que están viendo solamente los cimientos de una construcción, es normal que no entiendan lo que ven pues acabamos de quitar una careta falsa de seguridad y felicidad para dejar al descubierto una nueva construcción de principios y valores sobre los cuales ahora queremos edificar nuestra vida. Las nuevas decisiones enfocadas en seguirle parecerán absurdas para quien no le conoce, pero en nosotros provocarán una vida abundante como la que nunca antes hemos experimentado.

¿Creer que existe Dios es suficiente?

De alguna manera Saúl creía que con solo creer en Dios era suficiente, no era necesario tener una relación con Él, uno podía vivir su vida satisfaciendo todos sus deseos de pecar e ignorando al Señor y "no pasaba nada". Creía que tenía suficiente luz cuando en realidad estaba inmerso en la oscuridad.

Deja que Dios haga justicia por ti

Dejar que mi corazón sienta que: "me hicieron algo muy malo que no merecía y ahora verán que no debieron meterse conmigo" es también aceptar sin decirlo en voz alta que: "no sé por qué Dios permitió que me hicieran esto así que lo tendré que arreglar a mi manera y en mis términos". Es decir, es sacar a Dios de escena, es decirle: "en esta situación no te necesito".