Conocer o no Conocer a Dios hace la diferencia

Es un hecho real que el diablo quiere a toda costa alejarte de Dios, quiere convencerte de romper el pacto que tienes de amar al Señor, obedecerlo y honrarlo y hará ¡todo lo que esté a su alcance para lograrlo! Pero Dios nos enseña quiénes se mantendrán en pie ante los ataques del enemigo: “Sin embargo, el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá fuerte y lo resistirá”. ¡Nuestra única esperanza de vivir la vida cristiana sin volvernos atrás al pecado es hacer todo lo posible por conocer a nuestro Señor! De eso se trata la vida cristiana, de perseguir el corazón de Dios hasta encontrarlo.

Tenemos toda la atención de Dios

Porque antes de conocer al Señor era normal que nos controlaran nuestras emociones y nuestros miedos, no conocíamos el poder de Dios ni éramos capaces de percibirlo ni mucho menos de verlo intervenir en nuestras vidas. Pero un buen día alguien nos habló de Jesucristo y le entregamos nuestra vida y entonces nuestros temores comenzaron a ceder, nuestra visión de la vida, de nuestros problemas y de las circunstancias a nuestro alrededor ¡comenzó a cambiar! La fe vino a darnos vida donde solamente había muerte; vino a darnos esperanza donde la habíamos perdido y a regresarnos una sonrisa genuina que hace mucho que no se dibujaba en nuestro rostro.

Volvamos nuestro corazón a la Biblia

¿Cómo aspiramos a vivir en santidad y a vencer el pecado que nos controla si no pasamos tiempo leyendo la Palabra de Dios y meditando en ella? ¡En sus páginas está impresa la verdad que puede hacernos libres de todo lazo del pecado y de todo peso de vergüenza de nuestro pasado! Hay sanidad, amor, comprensión, esperanza, paz, aliento y enseñanza en cada porción de las Escrituras. ¡Estamos destinados a vivir una vida de debilidad, derrota y desobediencia si no pasamos tiempo leyendo y estudiando la Biblia! ¿Cómo sabré el pecado que practico si no leo en la Palabra de Dios que lo que hago es pecado?, ¿cómo entenderé lo que Dios puede hacer en mi vida si no leo en las Escrituras lo que Él ya hecho y quiere seguir haciendo en sus hijos?, ¿cómo crecerá mi fe que de acuerdo a Romanos 10:17 crece al oír la palabra de Dios si no la escucho ni la leo cada vez que requiero fe para tomar decisiones o resistir alguna tentación?

El Dominio del Reino de Dios

La Biblia enseña en el primer capítulo de la carta a los Colosenses versículo 13 que nuestro Señor “nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados”. Solamente hay dos posibilidades, dos reinos que pueden dominar tu vida, ¿vives bajo el control del pecado o bajo el amor y libertad de Jesucristo?, ¿cuál de los dos reinos está “viniendo” sobre tu vida y ganando terreno en tu corazón?

Dios tiene el Poder que nos hace falta

Él no tiene problemas manejando tanta información, no se cansa ni se aburre de nosotros, no se rinde al amarnos y nunca nos deja solos. He descubierto que muchas de mis necesidades en realidad son invitaciones a confiar en Él y a acercarme para pedirle su ayuda e intervención. Porque siempre que yo no he podido más, Él sí ha podido, Él tiene todo lo que me hace falta, Él sabe lo que sigue, lo que necesitaré y el tiempo perfecto en que lo proveerá. Jesús es todo lo que nos hace falta, porque cuando Él está presente todo está bajo control, bajo su control.