Poder, Amor y Dominio Propio

Capacidad, determinación y amor; cuando se alinean estas tres en nuestra vida solemos dar lo mejor de nosotros llevándonos a nuestros límites con tal de alcanzar aquello que perseguimos. Si agregamos fe y nos tomamos de la mano de nuestro Señor, ¡podemos lograr cualquier cosa que Él nos pida hacer! Avivar nuestra pasión por Dios es tarea de nosotros, mantener la llama de su amor nos da el poder y el dominio propio que necesitamos para vivir la vida cristiana y alcanzar todo lo que tiene para nosotros.

Dios quiere que seas parte de su Planes

Porque debemos saber que cuando nuestro Señor dice que hará algo, ¡Él se encargará de todos los detalles! Dios no solamente ve lo que nosotros vemos, ve también todo lo que no vemos y de todo ello tiene el control. Él sabe quién eres, qué recursos posees, cómo reaccionarás ante ciertas circunstancias, qué decisiones tomas y en qué lugar estarás cada momento de tu vida y con toda esta información traza sus planes para encontrarse contigo y guiarte por su voluntad en maneras, tiempos, días y lugares que ¡nunca te lo hubieras imaginado ni esperado! Tenemos un Dios sorprendente.

¡No hagas tratos con el pecado!

¡Las órdenes de nuestro Señor son para obedecerse en su totalidad y lo más pronto posible! Si le llamamos “Señor” es precisamente porque hemos aceptado que se “enseñoree” de todo lo que somos, pensamos y creemos. ¿Hay pecados en tu vida con los que has negociado en lugar de expulsarlos por completo?

Caminando hacia las promesas de Dios

No podemos aspirar a conocer más a Dios y ser usados por Él si somos selectivos sobre qué principios de la Biblia obedeceremos y qué principios ignoraremos! Dios es un Dios santo, Él no puede cohabitar con nuestra rebelión, nuestro orgullo ni nuestros pecados "favoritos". Aquello que te está costando más obedecer de Dios es lo que te está deteniendo de conocerle más y de avanzar en tu vida cristiana.

Una decisión diaria de Fe

He entendido con los años que una decisión de fe no se requiere solamente para hacer una primera oración, sino que se necesita hacer cada día de nuestras vidas porque para ser honestos, ¡hoy necesito que Dios sea mi Señor y Salvador tanto como lo necesitaba el primer día que comencé a seguirlo! Jesús fue claro al mencionar que tomar nuestra cruz y seguirlo sería algo que tendríamos que hacer cada día y cuando vemos la historia del rey David notamos que es verdad.