Una decisión diaria de Fe

He entendido con los años que una decisión de fe no se requiere solamente para hacer una primera oración, sino que se necesita hacer cada día de nuestras vidas porque para ser honestos, ¡hoy necesito que Dios sea mi Señor y Salvador tanto como lo necesitaba el primer día que comencé a seguirlo! Jesús fue claro al mencionar que tomar nuestra cruz y seguirlo sería algo que tendríamos que hacer cada día y cuando vemos la historia del rey David notamos que es verdad.

Dios cumple lo que Promete

Dios siempre cumplirá su Palabra, pero nos toca a nosotros tener el valor, coraje y la determinación para creer que lo que dice es la verdad absoluta, permanente y constante para todo lo que sucede en nuestra vida.

Resistiendo las Tentaciones

Todos los seres humanos hemos nacido con áreas débiles, con atracciones que hacen que nuestro carácter se venga abajo, ya sea por orgullo, por aceptación o por alguna otra razón, existen emociones y deseos que ante el menor de los descuidos invaden nuestra mente y corazón y por unos instantes parecieran que toman control de nosotros. Estas áreas existen para que conozcamos el poder de Dios así como su perdón, su amor y su restauración, están ahí para fortalecer nuestro carácter en el proceso de madurez pero aún más que todo esto, existen para que no olvidemos lo mucho que necesitamos de un Salvador.

Firmes y Persistentes

¿En qué has decidido creer? Lo he dicho otras veces y lo seguiré diciendo muchas más: si lo que crees no te cambia de nada te sirve creer en ello. ¿Crees lo que otros escogieron por ti o lo que tú por experiencia propia has vivido?, ¿vives de la fe de otros o te has decidido a comprobar tu fe y a verificar si la oración diaria y la lectura de la Biblia con detenimiento pueden cambiarte?, ¿tienes una fe firme y cimentada en la que insistes cada día o estás agarrado de la fe de otros y corres el riesgo de que un día te sueltes y te lleve de encuentro alguna prueba o tentación?

Enfrentando el desánimo

El desánimo surge cuando las cosas no salen cómo esperábamos y el principio del camino que nos lleva a recuperar nuestro ánimo surge cuando recordamos que lo que sucedió sí era lo que Dios tenía planeado. Nos tomará un tiempo entender porque Dios hizo que las cosas sucedieran de cierto modo pero el día que volteemos hacia atrás y veamos cómo Él intervino y reescribió nuestra historia de una manera mucho mejor de lo que esperábamos nos llenaremos de gratitud y amor.