Cuando nuestros sueños de desvanecen

Cuando conocemos a alguien que nos atrae y con quien quisiéramos iniciar una relación de amor nos damos a la tarea de darle toda nuestra atención y tiempo para conocerla, ¡hagamos lo mismo con Dios! Entre más de Dios conozcas más de su manera de actuar comenzarás a entender, podrás identificar cuáles de tus sueños coinciden con los suyos y cuáles no, qué de tu manera de vivir te está alejando de Él y qué te está acercando a Él pero sobre todo descubrirás que tras Su voluntad que no siempre entiendes solamente hay un amor puro y perfecto hacia ti y que sea cual sea el final de esta situación, Él estará ahí contigo.

Dios conoce los sueños de tu corazón

Porque de esto se trata cada momento de la Palabra de Dios, del corazón de nuestro Señor amándonos e invitándonos a conocerle. ¿Qué fue lo más grande de este momento de la historia de Israel? ¿la victoria del gigante? ¡No lo creo! Fue el inmenso amor de Dios por su pueblo, la impresionante relación personal de un joven pastor y su Salvador, el Creador respaldando los pasos y sueños de su hijo, fue Jehová derrotando a un hombre que se atrevió a desafiarlo a Él y su nación, sus hijos, sus escogidos.

Dios no quiere apariencias, quiere tu Corazón

Dios se encargó de que todo cuadrara de manera perfecta, David no estaba solamente a la hora correcta sino en el lugar donde pudo escuchar claramente las amenazas que Goliat hacía cada día al pueblo de Israel. Cuando leo la respuesta del corazón de David, ¡es impresionante! Completamente diferente a la de todo el ejército, ¡este era un hombre que conocía el corazón de Dios! Debió haber sido un deleite para Jehová percibir la indignación tras cada letra de la siguiente declaración: “¿quién es este filisteo incircunciso para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?”

Dios es más grande que nuestros enemigos

Adjetivos como: imposible, demasiado grande, preocupante, invencible simplemente ¡no existen para Él! Enfrentar nuestras batallas sin Dios en más de una ocasión nos paralizarán, e incluso nos harán salir huyendo antes de que seamos destruidos por completo. El problema central para Israel no era Goliat sino la falta de fe, confianza y conocimiento que tenían de quién estaba de su lado. No tenían una relación personal con Dios.

Dios no tiene prisa

Hace tiempo escuché a un orador decir durante su mensaje que a la hora de escoger entre estabilidad y velocidad, Dios siempre escoge la estabilidad en nuestro carácter. Si por nosotros fuera, ¡haríamos todo lo más rápido posible! Seamos honestos, la mayoría de nuestras peticiones que hacemos al orar quisiéramos que se resolvieran ¡en este momento! Sin embargo Dios no tiene prisa, ¿y por qué habría de hacerlo si Él dirige los tiempos y tiene control y poder sobre todas las cosas?