Asegúrate de Amar a Dios

La pregunta que realmente debemos hacernos y en la que debemos meditar es: ¿es posible que dejemos de amar a Dios? Tristemente sí lo es, como cualquier otra relación si dejamos de invertir nuestro tiempo, nuestras fuerzas y todo lo que somos en perseguir y conocer su corazón poco a poco nuestra pasión se irá apagando y un día nos preguntaremos lo mismo que nos preguntaríamos en otra relación de amor enfriada: ¿cómo llegue hasta este punto de mi vida?, ¿cuándo se apagó mi amor por Dios?

Dios recompensa nuestra obediencia

Más de una vez el Señor nos invitará a tomar decisiones que van más allá de nuestra razón y nuestra capacidad, nos abrirá puertas que nos harán titubear y preguntarnos: ¿de verdad Dios me quiere usar en esto?, nos pedirá que entreguemos lo que no estamos listos para entregar y que amemos a quienes ya no queríamos amar. ¡La vida cristiana no es sencilla! Jesús les dijo a sus discípulos citado por Lucas en el capítulo 9: "si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme, si tratas de aferrarte a la vida la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás". Seguir a Jesús requiere entrega y obediencia total cada día, demanda que nos movamos a la velocidad de la voluntad de nuestro Señor y en la dirección en la que Él va

¡No hagas tratos con el pecado!

¡Las órdenes de nuestro Señor son para obedecerse en su totalidad y lo más pronto posible! Si le llamamos “Señor” es precisamente porque hemos aceptado que se “enseñoree” de todo lo que somos, pensamos y creemos. ¿Hay pecados en tu vida con los que has negociado en lugar de expulsarlos por completo?

Las decisiones de un corazón lleno de fe

Dios busca hombres y mujeres conforme a su corazón, cristianos que tengan una fe real y no solamente platicada, personas dispuestas a arriesgar su vida con tal de agradar a su Salvador, corazones que tomen decisiones radicales con base en una relación personal con Él. Porque un corazón que le ha creído al Señor, ¡le creerá cualquier cosa que le pida!, está listo para hacer la voluntad de Dios y para ser usado por Él en la extensión de su reino en su vida, su familia, su trabajo, su escuela y la sociedad donde está.

¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.