¿Quién está gobernando tu vida?

Lo cierto es que Dios no será nuestro rey a la fuerza, no nos obligará a seguirlo, conocerlo ni obedecerlo, lo que sí hará es invitarnos una y otra vez de más maneras de las que nos imaginamos a que nos acerquemos a Él, a que voluntariamente nos comprometamos a buscarlo para entrar en una relación personal, única e irrepetible con Él y todo su amor. Nos invitará a la Biblia para que conozcamos su corazón y a orar para que le platiquemos nuestros sueños, anhelos y necesidades y veamos en la respuesta de nuestras oraciones su poder, misericordia y gracia. Pero al final del día, seremos nosotros quienes decidiremos si "queremos ser como todos los demás" y dejarnos gobernar por los mismos reyes que controlan a la sociedad que nos rodea o bien si escogeremos a Jesucristo como el Rey de nuestro Corazón

No hay poder como el de nuestro Dios

¡Nada está fuera del control de nuestro Señor! Nada sucede sin que Él lo permita y todo lo que Él decide hacer nada ni nadie lo puede detener. Fue su poder el que levantó a su hijo Jesucristo de la muerte y el que está disponible hoy en día para todos aquellos que son llenos del Espíritu Santo y viven una vida de santidad y de dependencia total de Él. ¿Puedes creer estas declaraciones? Porque a medida que lo hagas mayores pasos de fe darás, mayores decisiones de entregarte y comprometerte con Él tomarás pero también es cierto que mientras no creas que esto es verdad vivirás atemorizado, controlado por el pecado y esclavo de los enemigos de tu fe.

Dios es más fuerte que tus enemigos

Desde el más pequeño hasta el más grande y temible de los enemigos de nuestro Señor, ¡todos doblan su rodilla y caen ante Él reconociendo su poder! Y como bien mencionó el apóstol Pablo en el capítulo 8 de su carta a los romanos: "Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra?" ¡Nadie puede vencer, conquistar ni mucho menos controlar a nuestro Señor! Él es el dueño y creador de todo lo que existe, ¡nuestro Dios es inconquistable!

¿En dónde estás buscando a Dios?

Un cristiano que cree que la presencia y el poder de Dios residen fuera de una relación personal con Él es porque lleva mucho tiempo alejado de su Señor y tal vez ¡ni cuenta se ha dado! Y cuando llega una prueba difícil que no se resuelve como esperaba hace la misma pregunta que la nuera de Elí: “¿dónde está la gloria de Dios?, ¿dónde está su poder?, ¿por qué no me contesta?, ¿es que acaso no me ama?, ¿por qué a otros sí les contesta?, ¿será que no le intereso?”. La verdadera pregunta que deberíamos estar contestando es la que el Espíritu Santo nos ha estado haciendo por mucho tiempo: ¿Cuándo volverás a buscar a tu Señor y regresarás a experimentar una relación personal con Él?

¡No pierdas de vista a Dios!

Si aspiramos a vencer nuestras tentaciones, vivir en victoria, dirigir nuestras familias y manejar nuestros negocios sin una relación personal con Dios estamos siendo cegados por nuestra religión y nuestro pecado. ¿Qué nos hace pensar que Jesucristo estaba equivocado cuando mencionó en el capítulo 15 de Juan que separados de Él nada podíamos hacer? El único lugar donde deberíamos tener puesta nuestra fe, confianza y esperanza de una vida de victoria y plenitud debería ser la Presencia de Dios, a la cual estamos invitados a entrar continuamente para conocerle pero por voluntad propia decidimos una y otra vez dejarlo para otro día.