¿Una Religión o una Relación?

Creemos que para acercarnos a Dios tenemos que cumplir con normas de conducta o tener los sentimientos correctos, pensamos que si cumplimos con una lista de creencias o actividades somos buenos cristianos y estamos cerca de Dios, pero ¡esto no es lo que dice la Biblia! Jesucristo vino a derribar las reglas e ideas humanas de nuestro corazón para que nos acercáramos a tener ¡una relación personal con Dios! La vida cristiana no se trata de cumplir con normas o ideas humanas, no es una religión, ¡es una relación!

Jesús nuestro Representante

Ninguna persona ha sido jamás lo suficientemente santo y perfecto para entrar en la presencia de Dios sin temor a ser acusado de pecado. Únicamente Jesús en forma de hombre fue capaz de marcar una diferencia a nuestro favor. Él vino a salvarnos de nuestra condición de deudores y nos hizo hijos con libre entrada delante de la presencia de Dios nuestro Padre. Como dice Hebreos: Nos convenía un sacerdote así: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos; que no necesita cada día ofrecer sacrificios primero por sus pecados y luego por los del pueblo; porque se ofreció a sí mismo una vez y para siempre, para salvarnos.

Fe, Perseverancia y Paciencia

Es bien sabido por todos que el agua que no puede fluir se estanca y, al estancarse comienza a perder la capacidad de albergar vida en ella hasta que llega un punto en que el agua está tan sucia que ya no es útil. La carta de los Hebreos comienza el capítulo de la lectura del día de hoy diciéndonos que es tiempo de avanzar hacia la perfección en Dios, debemos dejar ya de vivir en los inicios de la vida cristiana, es tiempo de avanzar en nuestra obediencia y compromiso con Dios. Una falta de compromiso y obediencia total al Señor nos van a llevar a estancarnos en nuestro crecimiento.

Jesús: Nuestro Hermano Mayor

Sabiendo que todos somos hijos de un mismo Dios, Jesús derramó todo su amor sobre nosotros. A pesar de nuestros errores y constantes fallas no se avergüenza de llamarnos hermanos, ¡al contrario! Vino a vivir en carne y hueso participando de las mismas tentaciones y angustias de la vida humana para darnos libertad. De modo que cuando el día de nuestra muerte venga, en lugar de tener miedo, tengamos confianza y esperanza de que vamos al Reino de los Cielos a disfrutar una eternidad a lado de nuestro Padre y nuestro hermano mayor.

Esperando la venida de Dios

El decir que "el Señor ya viene" es una verdad porque lo dice la Biblia. ¡Él puede llegar en cualquier momento! Incluso mientras lees este estudio. ¿Estamos con nuestro modo de vivir demostrándole que estamos ansiosos por verlo manteniendo todo limpio y en orden en nuestra vida para cuando Él llegue? ¿o estamos viviendo como si en verdad nunca fuera a volver? Si pudieras saber hoy que el Señor viene mañana a medio día por nosotros ¿qué harías diferente?