Sosteniéndonos de la Fe

La segunda parte del capítulo 11 de la carta a los Hebreos nos menciona una lista de hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a sufrir y enfrentar lo que fuera literalmente por amor a Dios, muchos de ellos prácticamente abrazaron la fe para sostenerse en medio de pruebas, dolor y tribulaciones. Hombres y mujeres que conquistaron reinos, alcanzaron promesas, enfrentaron leones, apagaron fuegos, sacaron fuerzas de debilidad para hacerse fuertes en la batalla y pelar por su fe. Algunos recibieron fuerzas para vencer y otros recibieron fuerzas para soportar lo que venía, mientras la fe impulsó a otros a actuar, sostuvo a otros para permanecer firmes. Detrás de sus fuerzas y su perseverancia estuvo siempre el amor que le tenían a Dios. ¿Cómo está tu fe el día de hoy?

La Fe es para los Valientes

La fe es un ancla del alma que hemos arrojado a las profundidades del amor y conocimiento de Dios. Donde hay fe no hay dudas ni inseguridad, puede haber preguntas sobre lo que no entendemos pero en el fondo de nuestro ser siempre sabemos que Dios está en control y que Él siempre sabe lo que hace. Donde hay fe no hay espacio para especulaciones sobre "otras verdades", no hay miedo sobre si hemos escogido una manera correcta de vivir, no hay dolor, sufrimiento ni angustia que nos haga negar la existencia de Dios.

¿Una Religión o una Relación?

Creemos que para acercarnos a Dios tenemos que cumplir con normas de conducta o tener los sentimientos correctos, pensamos que si cumplimos con una lista de creencias o actividades somos buenos cristianos y estamos cerca de Dios, pero ¡esto no es lo que dice la Biblia! Jesucristo vino a derribar las reglas e ideas humanas de nuestro corazón para que nos acercáramos a tener ¡una relación personal con Dios! La vida cristiana no se trata de cumplir con normas o ideas humanas, no es una religión, ¡es una relación!

El Nuevo Pacto de Dios

Un pacto es un acuerdo ligado al carácter, es decir, un pacto es un compromiso de que no dejaremos de cumplir lo que dijimos porque es parte de nuestra personalidad el ser leales, fieles y cumplir nuestra palabra. Dios hizo un pacto de amor con nosotros al enviar a su hijo a morir por nosotros. Un pacto ligado a su personalidad de amor, perdón, misericordia y gracia. Dios ha hecho un pacto inquebrantable que tiene consecuencias eternas para quienes decidimos entrar en pacto con Él.

Tras la Obediencia llega la Madurez

El manejo de los recursos, la responsabilidad, el cuidado personal y algunas otras partes del carácter se desarrollan poco a poco conforme vamos madurando. Nuestra vida espiritual es muy similar, hay recompensas que Dios no nos puede dar hasta que aprendamos a valorarlas, hay bendiciones que no puede poner en nuestras manos hasta que aprendamos a usarlas sin dañarnos a nosotros o a quienes nos rodean. La madurez espiritual trae más confianza de Dios en nosotros, nos acerca a cumplir su plan para nosotros y a conocerle tal cual es. Pero la madurez es una consecuencia de la obediencia. Sin obediencia nos quedaremos estancados como niños espirituales.