La opinión de Dios es la más importante

¿Quién define cuál es tu valor?, ¿a quién le has dejado ponerte una etiqueta con un precio? Muchas personas viajan en la vida con pesadas "etiquetas" que dejaron que alguien más les pusiera: "bueno para nada", "perdedor", "no valgo nada", "nadie me ama", "no merezco nada", etc. Necesitamos entender que la opinión más importante es la que nuestro Creador tiene de nosotros, nadie nos conoce ni nos ama tanto como Él.

Gracia Gratuita e Inmerecida

¡No hay manera de que podamos merecer o ganarnos la salvación de Dios! Su amor no depende de nosotros, no se trata de qué tantas "buenas" acciones hagamos ni de qué tan santos parezcamos, su amor está ligado a su personalidad fiel y permanente, hemos sido salvos ¡por su bondad inmerecida! La salvación brota de su corazón, nace de su interior y es para todo aquel que la quiera recibir, ¡nadie la merece! pero está disponible para todos.

Todos necesitamos un Salvador

Hoy es el día de salvación, este es el mensaje central de la Biblia: que Jesús el hijo de Dios vino a morir a la cruz por amor tuyo para perdonarte tus pecados de modo que puedas tener una relación personal con Él que inicie aquí en la tierra y se extienda por la eternidad. Si nunca has permitido a tu corazón creer y nunca has hecho una confesión audible de que necesitas un Salvador ¡no pasarás una eternidad en el Cielo con Él no importa qué tan bueno creas que eres!

¿Reina en ti la vida o la muerte?

La muerte eterna no es algo que "contrarrestamos" con buenas obras o sacrificios humanos, ¡no somos capaces por nosotros mismos de trasladarnos del reino de la muerte al reino de la vida! Por eso es que Dios envió a su hijo Jesucristo, al resucitar en la cruz, ¡venció a la muerte eterna! Pagó el precio de nuestra maldad y extendió el puente de la fe para que todo el que cree en Él tenga esperanza de una vida eterna en el Cielo a su lado.

¿Quiénes son los Justos?

¡Exactamente eso vino a hacer Jesucristo! A ubicarnos en nuestra realidad espiritual: hombres pecadores, sin esperanza, que no merecíamos el amor divino; para luego levantarnos de nuestra miseria y vergüenza y darnos un nuevo valor y lugar, de ser pecadores hemos sido restaurados a un nuevo lugar como hijos de Dios, no somos ni más ni menos que esto: personas redimidas, perdonadas, adoptadas por el Rey Soberano y dueño del Universo por amor, hombres y mujeres con un nuevo valor y posición determinados por nuestro Señor y Salvador.