Felices los que son Consolados por Dios

Solamente una intervención divina en medio de nuestro pesar puede darnos esperanza y vida una vez más. Es válido llorar y lamentarse, pero no olvidemos que en medio de nuestras aflicciones ¡Dios puede hacer algo nuevo, inesperado y tan perfecto que podamos no solamente sobrellevar nuestro dolor sino volver a vivir en felicidad por el resto de nuestros días! ¡Felices, dichosos y bendecidos aquellos que en su dolor encuentran una diminuta cantidad de fe que los lleva a abrirle la puerta de su corazón a Jesucristo! Porque Él entrará a consolar y restaurar sus vidas de una manera que nunca creyeron que sería posible.

La Felicidad en la Pobreza Espiritual

Son realmente felices y están en el mejor momento de su vida aquellos que han entendido que por sí solos están escasos, que todo lo que tienen o saben es insuficiente y que por encima de riquezas, fama o poder, lo que necesitan desesperadamente es un Salvador que los haga revivir de la muerte espiritual que ha cubierto su corazón. Porque el Reino de los Cielos existe para sembrar vida eterna en las personas consumidas por sus pecados, adicciones e infelicidad; el Reino de Dios es para aquellos que han entendido que Su amor es suficiente, que la dicha más grande que un hombre puede experimentar es el saber que su Creador quiere establecer una relación personal con Él para darle un propósito aquí en la tierra con consecuencias eternas.

Perseverando en Dios

La segunda carta escrita por el apóstol Juan que está registrada en la Biblia, es una carta pequeña y personal, al parecer a un conocido o familiar suyo. Las palabras que uno suele decir a las personas que más ama son importantes y verdaderas. Debemos recordar que en los tiempos del apóstol Juan no había medios electrónicos de comunicación como los de ahora, una persona como Él que viajaba mucho recorriendo las iglesias la única manera que tenía de comunicarse era mediante cartas. Así que cada carta era bien aprovechada, y esta pequeña carta expresa el corazón de Dios en alguna manera que Él consideró clave y determinante para que fuera parte de las Escrituras, de su Palabra hacia nosotros. El principal consejo que da esta carta es perseverar en la doctrina de Cristo.

Amando a Dios de Verdad

¿Cuál es el día más feliz que has tenido en la vida? Tal vez pienses en más de uno, podría ser el día que te casaste, tal vez cuando te graduaste, cuando encontraste el amor de tu vida o cuando te dieron tu primer auto. Hay personas a quien les sería más fácil y más rápido contestar, por ejemplo, el día más feliz de un preso sería cuando fue liberado, el día más feliz para un enfermo terminal podría ser cuando milagrosamente fue sanado, el día más feliz para unos padres podría ser cuando nacieron sus hijos, claro cada historia es diferente pero la tendencia sería que esas serían sus respuestas. Pregúntate ahora, ¿cuál ha sido el día más feliz que has tenido en tu experiencia con Dios?

Deja que la Luz de Dios brille en ti

Antes de conocer a Jesús nadie nos decía lo malo que hacíamos, pues como la mayoría practicaban lo mismo que nosotros no tenían mucha autoridad moral para juzgarnos o señalarnos. Lo más que alguien nos decía es que "moderáramos" nuestros errores, ¡cómo si fuera tan fácil como decirlo! Éramos esclavos de nuestros hábitos y adicciones viviendo sin esperanza y con un corazón vacío, siempre sedientos de amor y aceptación. Pero cuando su luz vino a alumbrar nuestro corazón, nos dimos cuenta que teníamos mucho por cambiar. Sin embargo, su luz no vino solamente para señalar, sino también para sanar, lavar y perdonar.