Confíale tu vida a Dios

Todo lo que sucede en nuestra vida no depende de nada ni de nadie sino solamente de la misericordia de nuestro Señor. Otros podrán tener otras intenciones para nosotros, el enemigo creerá que ganó algunas batallas en nuestra vida y en la fila para ser usados por el Señor a nuestra manera de ver habrá otros "más capaces y más cristianos" antes que nosotros pero al final ¡no depende de nada ni de nadie más lo que pase en nuestras vidas sino solamente de la inmensa e infinita misericordia de nuestro Salvador! Él nos irá a sacar de cualquier línea de espera, consolará nuestras tristezas, vendará nuestras heridas, ¡volverá a darnos vida! No nos dejará tirados junto al camino, cada oración que hemos dicho ¡Él la conoce y la recuerda! Nuestras palabras no se han perdido en el aire ni nuestras causas han sido olvidadas, ¡Él está trazando y cumpliendo un plan perfecto en nuestra vida y nos sorprenderá una vez más!

El amor de Dios nos restaura

¡Así es el amor de nuestro Dios! Cuando confesamos nuestros pecados e incredulidad y aceptamos su perdón ¡hay fiesta en el Cielo y bendiciones aquí en la Tierra! ¡No vale la pena ocultar nuestros pecados y vivir llenos de culpa y miseria! Dios tiene un plan para reconstruir en ti todo lo que tienes miedo que se venga abajo cuando dejes al descubierto tus faltas. Por supuesto habrá consecuencias y tendremos que llenarnos de valor para enfrentarlas pero detrás de estas viene el amor y el perdón que tanto anhelamos y mejor aún: esa carga pesada de culpa ¡se irá para siempre!

¿Esperas de Dios lo mejor o lo peor?

Es inevitable el dolor y no puedo ni siquiera imaginar lo que se sentirá experimentar la pérdida de un hijo, en ninguna manera había sido sencillo para Jacob su experiencia sin embargo parecía que había olvidado que tenía otros 11 hijos que necesitaban de él y que el amor de Dios estaba de su lado y listo para rescatarlo. Algo se había roto en el corazón de Jacob aquel día que su hijo José desapareció, y cuando más necesitaba la sanidad, restauración y compañía de su Señor le cerró la puerta y se encerró a lamentarse y a cuidar de su dolor para mantenerlo vivo y palpitante por años.

Los Tiempos de Dios son diferentes a los nuestros

Los tiempos de Dios suelen ser ¡muy diferentes a los nuestros! Él ve toda la foto completa mientras nosotros solamente vemos una pequeña porción de todo lo que sucede desde nuestra limitada vista humana, Él puede ver todo el tiempo ¡con una sola mirada! Él sabe lo que hubo antes en nuestra vida, exactamente lo que sucede en lo profundo de nuestro corazón en este momento y tiene bien claro lo que vendrá en el futuro, con toda esta información y todo el amor que nos tiene, escoge hacer Su voluntad perfecta, en Su tiempo perfecto en nuestras vidas, aún y cuando nosotros no siempre estamos de acuerdo con sus tiempos.

Cuando no entendemos lo que Dios hace

Muchos quisieran ver las señales y los milagros de Dios para creer o confiar en Él pero ¿qué hay detrás de estos eventos?, ¿no es el corazón de Dios llamando nuestra atención para que nos acerquemos a Él? Y es aquí donde el corazón de José se hace sumamente admirable, hasta este momento de su vida no había visto ninguna señal ni prodigio, no tenía evidencia visible del poder de Dios a su favor y sin embargo nada lo movía ni lo hacía titubear, no cedía a la tentación ni maldecía al cielo ni a su Dios sino que por sobre todas las cosas seguía escogiendo una y otra vez agradarle a Él.