El propósito de las Pruebas

Las pruebas tienen el propósito de sacar a la luz lo que hay dentro de nuestro corazón, ¿es que acaso Dios no lo sabe? ¡Claro que lo sabe! Pero quienes no siempre lo sabemos somos nosotros, una prueba te enseña qué tan comprometido estás con el Señor, cuánto de tu corazón necesita ser purificado o transformado, la presión saca las impurezas más ocultas de nuestro corazón y las expone para que podamos lidiar con ellas y erradicarlas de nuestra vida por completo para que no nos sigan dañando más.

Conocer o no Conocer a Dios hace la diferencia

Es un hecho real que el diablo quiere a toda costa alejarte de Dios, quiere convencerte de romper el pacto que tienes de amar al Señor, obedecerlo y honrarlo y hará ¡todo lo que esté a su alcance para lograrlo! Pero Dios nos enseña quiénes se mantendrán en pie ante los ataques del enemigo: “Sin embargo, el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá fuerte y lo resistirá”. ¡Nuestra única esperanza de vivir la vida cristiana sin volvernos atrás al pecado es hacer todo lo posible por conocer a nuestro Señor! De eso se trata la vida cristiana, de perseguir el corazón de Dios hasta encontrarlo.

Dios está con los íntegros de corazón

¿Cómo puede llegar una persona a desarrollar una vida tan ejemplar? El primer paso se da cuando se decide en el corazón a quién se le será fiel por encima de cualquier cosa, porque mientras no estemos seguros de querer quitar todo pecado en nuestra vida ni nos hayamos comprometido a buscar al Señor y leer su Palabra cada día no lograremos ser constantes, estables ni mucho menos fieles en nuestra relación con Él. Un corazón que no le es fiel en cada área sino sólo en las que le convienen o las que no le cuesta tanto serlo es un corazón que “carece de alguna de sus partes”, es decir, que le hace falta integridad. ¿Tienes un corazón íntegro?

Regresa tu corazón a las manos de Dios

¿De quién podemos decir que tiene una percepción correcta de algo? De quien sabe lo que hay más allá de lo que otros vemos a simple vista, ¿quién tiene el entendimiento y la sabiduría más alta? Quien ha estudiado, meditado, probado, caminado y palpado la verdad de modo que ahora la conoce, la practica y vive en ella. ¿Qué te está deteniendo el día de hoy de comprometerte más con Dios?, ¿de buscarlo más, de leer y meditar más en su Palabra y de doblar tu rodilla en oración?, ¿qué problemas o pecados te están causando una percepción borrosa y distorsionada del amor del Señor? Haz tuyo el consejo del profeta Isaías, cambia tus caminos, aleja de ti todo pensamiento de maldad por mínimo que sea y vuélvete al Señor.

Nuestros pecados tienen consecuencias

Por más oculto que tengamos nuestro pecado o por más inofensivo que creamos que sea, ¡un poco de pecado sigue siendo una desobediencia total a Dios! Si un "pequeñito e insignificante" pecado rompe nuestra relación con Dios y nos quita toda nuestra pureza y santidad ¡entonces es un pecado inmenso y altamente peligroso que nos tiene engañados! Delante de Dios no hay tamaños, colores ni "gravedad" de pecados, Él no pone su mirada en nuestras acciones sino en nuestro corazón, más allá del acto equivocado que hagamos o de la vergüenza que sintamos al ser descubiertos el verdadero daño y mal de pecar está en nuestro corazón, porque es allí donde está comenzando a enfriar nuestro amor por el Señor.