Asegúrate de Amar a Dios

La pregunta que realmente debemos hacernos y en la que debemos meditar es: ¿es posible que dejemos de amar a Dios? Tristemente sí lo es, como cualquier otra relación si dejamos de invertir nuestro tiempo, nuestras fuerzas y todo lo que somos en perseguir y conocer su corazón poco a poco nuestra pasión se irá apagando y un día nos preguntaremos lo mismo que nos preguntaríamos en otra relación de amor enfriada: ¿cómo llegue hasta este punto de mi vida?, ¿cuándo se apagó mi amor por Dios?

Andando por los caminos Dios

Josué había entendido que amar a Dios y obedecer sus mandamientos ¡era una misma cosa! Jesús mismo declaró que quienes aceptaban y obedecían sus mandamientos ¡ellos eran quienes lo amaban! Y el resultado de obedecerle ¡no podría ser más esperanzador y satisfactorio!: Él nos amará, nos dejará conocerle y vivirá con nosotros.

Dios está con nosotros aún en nuestros errores

Porque la verdad es que la mejor reacción que podemos tener ante una falta que hemos cometido es admitirla, pedirle perdón a Dios, enfrentar nuestras consecuencias y confiar que el Señor que ve las intenciones y motivos de nuestro corazón nos perdonará y restaurará. Así mismo, lo mejor que podemos hacer como hijos de Dios cuando vemos el error de alguien más ¡no es señalarlo, juzgarlo ni apartarlo de nosotros! Sino escucharlo, aconsejarlo, amarlo y sostenerlo porque eso es lo que necesitaremos nosotros cuando sean nuestros errores los que salgan a a la luz.

¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.

Dios puede reescribir tu historia

Si escoges guardar rencor a quienes te hicieron daño y continuamente les deseas el mal ¿no estás escogiendo ser como ellos? Porque lo que hay detrás de nuestros rencores y falta de perdón es un corazón que no se ha rendido a Dios por completo y lo que había detrás de las malas decisiones de quienes nos lastimaron ¡también era un corazón que no se había rendido a Dios! Aunque el "fruto" de cada corazón fue distinto, la maldad y la falta de fe son las mismas. Dios tiene un plan y una nueva historia para ti pero no lo puedes vivir en tus términos sino solamente en los suyos.