Deja que la Luz de Dios brille en ti

Antes de conocer a Jesús nadie nos decía lo malo que hacíamos, pues como la mayoría practicaban lo mismo que nosotros no tenían mucha autoridad moral para juzgarnos o señalarnos. Lo más que alguien nos decía es que "moderáramos" nuestros errores, ¡cómo si fuera tan fácil como decirlo! Éramos esclavos de nuestros hábitos y adicciones viviendo sin esperanza y con un corazón vacío, siempre sedientos de amor y aceptación. Pero cuando su luz vino a alumbrar nuestro corazón, nos dimos cuenta que teníamos mucho por cambiar. Sin embargo, su luz no vino solamente para señalar, sino también para sanar, lavar y perdonar.

Confíale tu vida a Dios

Todo lo que sucede en nuestra vida no depende de nada ni de nadie sino solamente de la misericordia de nuestro Señor. Otros podrán tener otras intenciones para nosotros, el enemigo creerá que ganó algunas batallas en nuestra vida y en la fila para ser usados por el Señor a nuestra manera de ver habrá otros "más capaces y más cristianos" antes que nosotros pero al final ¡no depende de nada ni de nadie más lo que pase en nuestras vidas sino solamente de la inmensa e infinita misericordia de nuestro Salvador! Él nos irá a sacar de cualquier línea de espera, consolará nuestras tristezas, vendará nuestras heridas, ¡volverá a darnos vida! No nos dejará tirados junto al camino, cada oración que hemos dicho ¡Él la conoce y la recuerda! Nuestras palabras no se han perdido en el aire ni nuestras causas han sido olvidadas, ¡Él está trazando y cumpliendo un plan perfecto en nuestra vida y nos sorprenderá una vez más!

Poniendo en alto el nombre de Dios

Dios nos quiere bendecir para que seamos de bendición, para que otros sepan que Él sigue interesado en relacionarse con las personas, para que los demás sean atraídos por la plenitud de nuestras vidas y puedan ser guiados a los pies de nuestro Salvador. ¡No somos engrandecidos para poner nuestro nombre en alto o para que otros vean "lo buenos que somos"! Sino para que la gente al conocerte y ver tu manera de vivir sean atraídos al amor de nuestro Señor.

El amor de Dios nos restaura

¡Así es el amor de nuestro Dios! Cuando confesamos nuestros pecados e incredulidad y aceptamos su perdón ¡hay fiesta en el Cielo y bendiciones aquí en la Tierra! ¡No vale la pena ocultar nuestros pecados y vivir llenos de culpa y miseria! Dios tiene un plan para reconstruir en ti todo lo que tienes miedo que se venga abajo cuando dejes al descubierto tus faltas. Por supuesto habrá consecuencias y tendremos que llenarnos de valor para enfrentarlas pero detrás de estas viene el amor y el perdón que tanto anhelamos y mejor aún: esa carga pesada de culpa ¡se irá para siempre!

Nuestra vida está en las manos de Dios

Tal vez hasta hace poco todo iban bien y ahora una serie de eventos "injustos" han sacudido tu corazón; tal vez estás en una etapa donde pareciera que las pruebas llegan una tras otra a tu vida; tal vez estás pasando por un abandono inmerecido o has sido acusado injustamente por algo que no hiciste; o tal vez un día de estos te levantarás creyendo que es un día más pero alguien te mandará llamar para que realices la tarea de tu vida, para que tomes la responsabilidad que te cambiará por completo de rumbo. La realidad es que Dios está desarrollando su plan en tu vida, la pregunta más importante que debemos hacernos hoy es: ¿llegará mi corazón sano, lleno de fe y preparado al día en que me manden llamar para cumplir con los propósitos para los que Dios me creó?