Dios quiere platicar contigo

Hoy en día hay mucha gente que se dice creyente y cristiana pero que cuándo les preguntas si conocen lo que Dios quiere para ellos o tienen una relación con Él te contestan que no. Muchos de ellos la quisieran tener, varios admiten que deberían orar más y leer su Biblia pero solamente muy pocos deciden abrir un canal de comunicación con su Creador. Porque oramos no para cumplir con una tarea religiosa, para pedir algo o para calmar nuestra conciencia, lo hacemos ¡para responder a su invitación de platicar con Él! Aunque Dios ya sabe todo de ti, ¡quiere pasar tiempo contigo!

Honra a Dios desde tu corazón

Lo que hayamos decidido hacer con el mensaje de la cruz y con nuestra relación personal con Jesucristo determinará el veredicto final sobre donde pasaremos nuestra eternidad: en el Cielo a su lado o en Infierno alejado por siempre de Él. ¡Honrar a Dios es una decisión personal! La honra hacia alguien se ve en el respeto que se tiene por quien es y por lo que nos pide que hagamos así como en el lugar en el que ponemos a esta persona en comparación con los demás. ¿En qué lugar tienes puesta tu relación con Jesucristo en comparación con tus otras relaciones?, ¿tus conversaciones y decisiones en el trabajo, la oficina, tu casa o escuela respetan a Dios o como hacían los hijos de Elí lo menosprecian y hacen a un lado? ¡Dios pone atención a todo lo que hacemos!

Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti

Para que una relación funcione se necesitan dos interesados, dos comprometidos y dos que hayan decidido amarse uno al otro por encima muchas veces de sus propios intereses. ¿Qué no fue esto lo que hizo Jesús al venir a dar su vida en la cruz? Dio el primer paso para establecer una relación de amistad y de amor con nosotros, se interesé tanto en nosotros que vino a tomar nuestro lugar para rescatarnos y restaurarnos, se comprometió a amarnos con su propia vida y decidió estar a nuestro lado sin importar lo que pudiera suceder. ¡Nos toca ahora a nosotros corresponder a la relación de amistad que el Hijo de Dios nos ofrece!

El Juzgar a los demás

Aunque no conocemos el corazón de las personas ni sus verdaderas intenciones nos dejamos influenciar fácilmente por lo que otros opinan para hacernos un concepto equivocado de alguna persona y para unirnos al grupo que la está criticando y señalando. ¡Cuántas personas de las que hoy no tenemos un buen concepto si las conociéramos nos daríamos cuenta de que estábamos equivocados! La Biblia enseña que con la misma medida con la que nosotros midamos a otros ¡se nos medirá a nosotros! La misma dureza y falta de misericordia que sembremos en señalar las faltas ajenas y en divulgarlas será la que recibiremos de los demás el día en que nosotros fallemos.

Amando a quienes no nos aman

El título de "Hijos de Dios" no es solamente un bonito sobrenombre que usamos los que seguimos a Jesús sino que es una responsabilidad y compromiso que cargamos a todo lugar al que vamos. ¿Por qué hizo tanto hincapié Jesús en amar a quienes nos nos aman? Porque al hacerlo sabía que comenzaríamos a entender el corazón de Dios pues ¿qué no es eso lo que hace el Señor cada mañana que hace salir el sol sobre justos e injustos? ¿no fue precisamente amar a quienes no lo amaban lo que hizo Jesus cuando murió en la cruz? ¿Hemos olvidado que fue su persistente amor el que nos vino a buscar cuando vivíamos como si fuéramos enemigos de Él y nos sedujo y cautivó hasta que fuimos atraídos hacia Él? ¡Amar a nuestros enemigos es una invitación a amar de la misma manera en que nuestro Señor ama! ¡Es una invitación a comportarnos como Él, desarrollar su misericordia, gracia y llegar a tener el corazón que Él tiene!