La Pureza Sexual que Dios creó

¡Hoy más que nunca necesitamos ser un ejemplo de pureza y santidad sexual! Debemos ponernos de pie en medio de una generación en donde "todo es válido y debe ser tolerado" para dejar en claro que ¡no todo es aceptado por Dios! La sexualidad mal usada se puede convertir en un pecado que controle nuestra vida por completo y tiene el potencial de destruir relaciones, familias y comunidades enteras. ¡Nada causa mayor adicción que la satisfacción sexual desordenada! Los hijos de Dios debemos ser el ejemplo a seguir, debemos conocer el camino que lleva a la libertad de toda adicción y perversión y llevar a la gente a reconocer su situación, tomar decisiones y comenzar a caminar en pureza y santidad.

Dios está con nosotros aún en nuestros errores

Porque la verdad es que la mejor reacción que podemos tener ante una falta que hemos cometido es admitirla, pedirle perdón a Dios, enfrentar nuestras consecuencias y confiar que el Señor que ve las intenciones y motivos de nuestro corazón nos perdonará y restaurará. Así mismo, lo mejor que podemos hacer como hijos de Dios cuando vemos el error de alguien más ¡no es señalarlo, juzgarlo ni apartarlo de nosotros! Sino escucharlo, aconsejarlo, amarlo y sostenerlo porque eso es lo que necesitaremos nosotros cuando sean nuestros errores los que salgan a a la luz.

Caminando en los planes de Dios

¡Todos quisiéramos saber que estamos siendo usados por Dios y que estamos cumpliendo sus propósitos con nuestra manera de vivir! Pero ¿nos estamos preparando para ser usados por Él?, ¿nos hemos tomado tiempo para analizar cómo está nuestro corazón?, ¿tenemos un plan de entrenamiento y de alimentación espiritual adecuado? Ciertamente Dios nos lleva por experiencias que forman nuestro carácter para ser usados por Él, pero a nosotros nos toca tomar las decisiones correctas para caminar en la dirección en la que Él nos indique y ser parte de sus planes.

¿Crees en Dios? y… ¿lo conoces?

No hay vida fuera de una relación personal con Jesucristo, no la hay ni aquí en la tierra ni más allá de la muerte. Porque si no le conocemos en la tierra somos esclavos del mundo y, si no le conocimos en vida estaremos una eternidad sin Él. ¡Hoy es el día en que necesita entrar en una relación personal con Jesucristo!

¿Está logrando algún pecado controlarnos?

El pecado ya no tiene efecto en nosotros porque ahora hemos resucitado a una nueva vida en Cristo. El apóstol Pablo lo dice claramente en la lectura del día de hoy: "así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios." ¿Cuál es nuestra parte entonces? Dios hace la "conversión" espiritual mediante nuestra fe y nos renueva, nuestra parte es simple y sencillamente vivir una vida de obediencia. Es nuestra responsabilidad escoger qué amistades frecuentaremos, qué haremos con nuestro cuerpo, qué dejaremos que vean nuestros ojos, a qué lugares iremos, cuánto tiempo invertiremos orando y/o leyendo la Biblia.