¡No hagas tratos con el pecado!

¡Las órdenes de nuestro Señor son para obedecerse en su totalidad y lo más pronto posible! Si le llamamos “Señor” es precisamente porque hemos aceptado que se “enseñoree” de todo lo que somos, pensamos y creemos. ¿Hay pecados en tu vida con los que has negociado en lugar de expulsarlos por completo?

Las decisiones de un corazón lleno de fe

Dios busca hombres y mujeres conforme a su corazón, cristianos que tengan una fe real y no solamente platicada, personas dispuestas a arriesgar su vida con tal de agradar a su Salvador, corazones que tomen decisiones radicales con base en una relación personal con Él. Porque un corazón que le ha creído al Señor, ¡le creerá cualquier cosa que le pida!, está listo para hacer la voluntad de Dios y para ser usado por Él en la extensión de su reino en su vida, su familia, su trabajo, su escuela y la sociedad donde está.

¡Atrévete a creerle a Dios!

Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón.

Déjate conquistar por Dios

Dios sabe exactamente qué cosas en nuestra vida deben ser expulsadas, sabe bien nuestras debilidades, qué pecados tienen bajo control ciertos pensamientos y hábitos nuestros, conoce quiénes somos cuando nadie nos ve y también quiénes aparentamos ser cuando todos nos ven. ¡Nada se escapa de su vista! El Señor trabajará en nosotros de diferentes maneras para atraernos hacia Él y será persistente hasta que entendamos lo que Jesús declaró en el capítulo 15 del Evangelio de Juan: separados de mí nada pueden hacer. No serán nuestras buenas ideas, nuestro positivismo ni la sabiduría humana lo que nos dará la libertad del pecado que nos esclaviza, ¡solamente en una relación personal con Jesucristo seremos verdaderamente libres!

Dios es más fuerte que todo pecado

Dios es más fuerte que todo pecado por más adictivo, persistente y controlador que nos parezca pero también es cierto que todo pecado cuando no está la autoridad del Señor presente es capaz de hacernos adictos a él y controlar nuestra vida hasta destruirla por completo y dejarla consumida en maldad y depravación. Con el pecado siempre sucederá que si no nos arrepentimos y buscamos un plan para enfrentarlo y vencerlo la siguiente vez nos llevará un poco más lejos, mientras que de la mano del Señor, cuando nos volvemos a Él para buscar su ayuda y obedecerle cada vez estaremos un poco más cerca de la santidad y del día de nuestra victoria. Jesucristo citado en el capítulo 10 del Evangelio de Mateo dijo: "El que persevere hasta el fin, éste será salvo.".