Reconciliados por medio de la Fe

Aceptó la culpa, la vergüenza y el castigo que nos correspondía, no se defendió, no demandó justicia, no dio lugar a la gracia en su propia vida, ¡Él estaba decidido a morir en nuestro lugar! Porque mediante su sangre inocente causó que el pecado y la muerte que nos acusaban perdieran su autoridad. Decidir creer en Dios y aceptarlo como nuestro Salvador es un paso de fe

¿Qué tan bueno crees que eres?

Muchas personas han reducido el cristianismo a un conjunto de reglas que se deben cumplir, han reducido la salvación a "tener un porcentaje mayor de obras buenas que de obras malas". En lugar de pagar el precio por conocer a Dios y tener una relación personal con Él han preferido mediante un conjunto de reglas y "buenos comportamientos" calificados como religión crear sus propias maneras de salvarse y de ser "buenos".

¿Qué tanto confiamos en Dios?

No hay paz en el corazón de alguien que continuamente tiene el miedo de ser defraudado, decepcionado, lastimado o abandonado. ¡No podemos vivir nuestra vida cristiana así! Nuestra falta de paz es un claro reflejo de nuestra falta de fe, pero tenemos que llevar nuestra mirada y seguridad a una verdad mayor que nuestros miedos: ¡Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos! Su fidelidad, poder y amor no están sujetas a nosotros ni nuestra perspectiva de la vida. ¡Necesitamos comenzar a confiar en Él! Pero qué difícil es confiar en quien no conocemos ¿no es cierto?

Buscando la Aprobación de Dios

Un verdadero cristiano es el que tiene un corazón recto, pero no a los ojos de otros o de sí mismo sino a los ojos de Dios, no es aquel que cumple con ciertas tradiciones o costumbres religiosas, sino es quien ha tenido un cambio en el corazón producido por el Espíritu de nuestro Dios. Sabes que te has topado de frente con un cristiano enamorado de Dios cuando puedes percibir un corazón transformado que busca por encima de todo la aprobación de su Señor y no la de la gente.

Mucho más que Oidores: Hacedores

Solemos excusarnos tras nuestras buenas intenciones pero la verdad es que una intención no es más que un acto que nunca se llevó a cabo. La vida cristiana se construye con decisiones de fe tomadas cada día sin importar el precio que tengamos que pagar. Es nuestra obediencia la que nos hace justos delante de nuestro Dios, conocer la Ley no tiene valor sino la obedecemos, saber que existe Dios no sirve de nada si no decidimos leer su Palabra y pasar tiempo con Él para conocerle.