Reconciliándonos con Dios

2014
04.04

2a Corintios 5:11-21 (Da un click en el pasaje para leerlo)

Versículo para memorizar:
“Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” 2a Corintios 5:15

Reconciliándonos con Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a sus conciencias. Antes de conocer a Dios únicamente teníamos como modelos a seguir a otras personas, ya fueran nuestros padres, algunos líderes sociales o políticos, líderes religiosos o incluso personas que ya habían muerto pero mientras vivían habían hecho algo heroico, impresionante o inigualable. El problema con tener nuestra mirada en las personas es que basta internarnos un poco en sus vidas para encontrar acciones vergonzosas que en ninguna manera son admirables ni mucho menos ejemplo a seguir. Hay quienes profesionalmente son exitosos pero personalmente tienen su familia destruida o bien se han separado de ella por completo; hay otros que su familia está aparentemente en orden pero en lo oculto son adictos a alguna sustancia ilegal o viven en inmoralidad sexual. La lista de ejemplos es muy variada y la cantidad de personas decepcionadas y lastimadas cuando encuentran estas grietas en las personalidades de quienes admiraban crece día con día. Tal vez a esto se refería el salmista cuando decía en el Salmo 130:3Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, sería declarado inocente?” Como resultado de los errores de de hombres en autoridad que eran creyentes o simplemente admirables, muchas personas se han alejado de Dios al concluir en su corazón que la fe no le sirvió a tal líder o bien al generalizar que todas las autoridades son corruptas o manipuladoras. ¿Se ha visto afectada tu percepción de Dios alguna vez por malas decisiones de personas que tenías en alta estima y admiración? Debes saber que Dios no tuvo nada que ver en tales decisiones.

No podemos vivir la vida cristiana con nuestra mirada puesta en los hombres
Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;  y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Más de una vez he sabido de personas que se alejaron de la fe y la vida cristiana porque tuvieron algún tipo de problema con otro u otros creyentes dentro de iglesia o en su vida personal. Desde quienes terminaron una relación de noviazgo hasta quienes se sintieron menospreciados porque no los saludaron o sintieron que no valoraron su esfuerzo en cierta actividad, uno tras otro dejan de buscar a Dios, como si creyeran que nuestro Señor tuviera una parte de culpa, como si pensaran algo como: “si pasó en la iglesia es culpa de Dios, si fue un error de un pastor es culpa de Dios, si fue un mal ejemplo de un creyente, es culpa de Dios…”, ¿lo notas? Porque un ser humano se equivocó ¡culpan a Dios! La verdad es que algunos de los que se alejan solamente estaban buscando una excusa para volver a su vida de placeres y pecado que tanto extrañan, mientras que otros no se tomaron su vida cristiana en serio ni invirtieron en afirmarse en su fe por lo que cuando vino la prueba fueron derribados. Si algo podemos identificar que tienen en común todas estas personas que se alejaron es esto: olvidaron que quien murió por ellos en una cruz y los salvó para que tuvieran una relación personal con Él fue Jesucristo y no su pastor, amigo o conocido creyente que los defraudó, se perdieron en el camino de la fe dejando de poner su mirada en Dios y poniéndola en las personas, algo así como lo que le pasó a Pedro cuando caminaba sobre las aguas, al quitar su mirada de Jesús y ponerla en la tormenta se comenzó a hundir.

Vivamos nuestra vida sosteniéndonos de Dios
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. La vida cristiana comienza de cero cuando aceptamos a Cristo como nuestro salvador y, a partir de ahí dependerá de nuestra entrega y compromiso el qué tanto conoceremos a Dios para hacer su voluntad. ¡Dios ha venido a hacer todo nuevo! Al pedirle perdón y aceptarlo como Salvador dejó de tomarnos en cuenta los pecados y errores del pasado para darnos una nueva vida sin culpa ni remordimiento. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Si fue Él y solamente Él quien vino a salvarnos y la vida cristiana se trata toda sobre conocerle, ¿por qué dejamos que las relaciones con otras personas o las situaciones de la vida que no comprendemos nos separen de nuestro Señor? Entre más confusa sea una situación o más dolorosa sea una experiencia, ¡más necesitamos del amor y consuelo de Dios! La única manera de vivir la vida cristiana es de su mano viéndolo solamente a Él, de otro modo, saldrás lastimado, defraudado o aburrido al no ir más allá de las personas para conocer a Dios personalmente y entender su corazón.

Conclusiones
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación… no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. ¿Cómo está tu corazón respecto a tu confianza y amor por Dios? Pídele a Dios que te muestre en este día si hay rencor o falta de perdón en tu corazón hacia Él, tal vez algún día sufriste un robo o asalto y batallas para confiar en que Dios te cuida; tal vez fuiste rechazado muchas veces y te es difícil entender que Dios te ama permanentemente sin hacer acepción de personas; sea cual sea tu situación es tiempo de que permitas que todo en ti se reconcilie con Él. Levanta tu mirada al cielo, sostente de Dios, enfoca todas tus fuerzas, emociones y sentimientos en conocer y agradar a tu Señor y no permitas que nada ni nadie se interponga en tu camino.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si Dios te ha mostrado o recordado experiencias en tu corazón que no has resuelto por completo y de cierta manera has culpado a Dios o has dejado de confiar en Él, pídele perdón por dudar de su poder y amor, reconcíliate con Él y pídele que te ayude a ver la vida como la ves tú.
2. Invierte tiempo en conocer a Dios para soportar las pruebas, las tentaciones y aún las diferentes experiencias un tanto inesperadas con otros creyentes. Que tu amor por Dios esté protegido contra todo y todos, ¡nada es más importante que Él!

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