El amor de Dios nunca deja de ser

Lectura de Hoy:
1a Corintios 13:1-8
(Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“El amor nunca deja de ser…” 1a Corintios 13:8

El amor de Dios nunca deja de ser
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La Real Academia Española (www.rae.es) define amor como un sentimiento intenso de las personas que surge de su propia insuficiencia, reconociendo que necesita y por lo tanto busca el encuentro y la unión con otro ser; un sentimiento que nos atrae, nos completa, alegra y da energía; un sentimiento de afecto y entrega. La Biblia en el versículo 8 del capítulo 4 de la 1a Carta de Juan dice: El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. Por lo cual si los humanos percibimos el amor como un sentimiento intenso, una necesidad que nos hace sentir insuficientes, una búsqueda por unirnos, una atracción y una entrega, podemos entender que la única manera que podemos saciar todo esto de manera plena, absoluta y permanente de acuerdo a las Escrituras, es conociendo a Dios y desarrollando una relación personal con Él. Dicho de otro modo, fuera de Dios no existe el amor puro.

El Amor como Motivación
Conforme más conocemos a Dios más nos damos cuenta lo equivocados que estábamos en nuestras maneras de querer agradarle antes de decidirnos a llevar una relación con Él. Miles de personas con una buena intención en su corazón hacen sacrificios físicos muy dolorosos, repiten frases y rezos sin cesar, hacen mandas, acuden a servicios religiosos que no entienden mucho ni mucho menos disfrutan y hacen un sinnúmero más de acciones buscando agradar a Dios y ganarse su favor, creen que las acciones o los sacrificios atraerán su corazón pero no han tendido que ¡desde antes de conocerlo Él ya había decidido amarnos! Las religiones en general quieren decirle al hombre cuál es la manera de acercarse a Dios pero la Biblia se trata de cómo el perfecto e inmenso amor de Dios se acercó a nosotros ¡desde el principio de la creación! No es que sean malos los sacrificios como tales, el tema aquí es que si la motivación de nuestro corazón al hacerlos es “forzar” o “provocar” a Dios a que haga lo que queremos o “hacernos dignos de su amor” estamos equivocados y no hemos entendido el Evangelio aún. El apóstol Pablo declara en la lectura de hoy: Si hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si profetizo, y entiendo todos los misterios y toda ciencia, y si tengo toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. La motivación detrás de todas nuestras acciones debe ser el amor que tenemos por Dios y su Hijo Jesucristo.

El verdadero Amor
Pocos pasajes en la Biblia se toman el tiempo de nombrar tantas características de algo en particular y este es sin duda uno de ellos. Dios a través del apóstol Pablo está dando su definición personal sobre lo que es y no es el verdadero y genuino amor.

a) El amor no cabe en una sola persona. Aquellas personas que son gobernadas por el egoísmo y anteponen sus intereses y deseos por encima de los de los demás no conocen ni un poquito el amor. El verdadero amor procura hacer el bien sin compararse ni voltear a ver a otros, no pone sus ojos en cuánto tiene o en cuánto merece sino que pone toda su entrega en cuánto puede dar a todos los que le rodean. ¿No fue así como nos amó Jesús en la cruz? Se entregó por un montón de pecadores egoístas que ni siquiera lo estábamos buscando, pero su amor tan puro conquistó nuestra incredulidad y nuestro orgullo.

b) El amor es recto siempre.  El verdadero amor es un fiel reflejo de la fuente de la cual brotó, todo lo que nace en el corazón de Dios es irremediablemente puro, recto, honesto, trasparente y correcto. ¡Siempre! A toda hora, en todo lugar y con todas las personas. El que ama no deja lugar al rencor, la ira ni el engaño, ha entendido que la entrega es mejor que la demanda.

c) El amor permanece. Una de las cualidades más admirables de Dios es que nunca cambia, es perfectamente leal, fiel y coherente bajo cualquier situación, aunque no siempre lo comprendamos con nuestra mente humana. El amor de Dios en nuestros corazones produce fe, esperanza y paciencia. Su amor nos lleva a un nivel más alto que la resignación: una confianza total en Él de manera que podemos estar seguros que Él siempre tiene el control sin importar lo que suceda a nuestro alrededor.

d) El amor nunca deja de ser. Así es Dios, eterno, sin principio ni final, no se rinde, no se cansa, no pierde ninguna batalla, no se equivoca, no se desespera, no se altera ni se atemoriza, no se tarda, no se aburre, no pierde el control, no odia, no miente, no traiciona ni engaña, no roba ni destruye. Él es amor puro siempre a toda hora, en todo momento, cada día de nuestras vidas.

Conclusiones
Quien no conoce a Dios por más que crea que ha conocido el amor vive engañado. ¡No hay verdadero y genuino amor como el de nuestro Salvador! Nada se compara a Él, nada se parece siquiera a su grandeza y eternidad. Deja de buscar el amor, la pertenencia y la seguridad fuera de Dios, ¡decídete a conocerle! déjate sorprender por su sabiduría y conquistar por su apasionado y continuo amor por ti.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Vuelve a leer las características del amor de Dios, ¿hay alguna que no has vivido en tu vida?, ¿sientes que te hace falta conocerle más? Dedica unos minutos de tu oración a darle gracias por todo el amor que te ha mostrado y pídele que te ayude a conocerle más y más para ser lleno de su amor.
2. ¡No pretendas ser lleno de su amor sin amar a otros! El amor no cabe en una sola persona, Dios te ha amado para que ames a otros. Pídele a Dios que traiga personas a tu vida con quien puedas compartir de su amor y su Palabra.

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