En memoria de Jesús

Lectura de Hoy:
1a Corintios 11:23-34
(Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Así, pues, todas las veces que coman este pan, y beban esta copa, la muerte del Señor anuncian hasta que él venga.” 1a Corintios 11:26

En memoria de Jesús
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

La última noche que Jesús estuvo en la tierra, un día antes de que fuera arrestado para luego ser crucificado y morir en la cruz por los pecados de la humanidad, esa noche escogió cenar por última vez aquí en la tierra con su círculo más cercano, sus discípulos y compañeros de los últimos tres años. Como muchas otras veces que se juntaron Jesús tomó el pan y lo partió para que sus discípulos comieran y, después de haber cenado tomó la copa y se las pasó para que tomaran de ella. Mientras esto sucedía Jesús les quiso dejar una última enseñanza y dirección: hagan esto en memoria de mí. Después de esa cena la siguiente vez que se reunieran ya no estaría Jesús entre ellos, ahora les tocaría a ellos demostrar con su vida que tenían la firme determinación de vivir para su maestro y de velar por la unidad de sus seguidores para que el Evangelio se fuera extendiendo. El tiempo de la Iglesia estaba por comenzar y el deseo sobre el cual Jesucristo quiso que todo se construyera fue que todo lo que se hiciera, se hiciera siempre recordándolo a Él.

Sacrificio y Nuevo Pacto
¿Qué quería Jesucristo que recordáramos de Él cada vez que nos reuniéramos como iglesia a recordar esa última cena? Quería que recordáramos dos cosas: su sacrificio y su pacto. Lo primero que hizo fue partir el pan mientras les decía: Tomen, coman; esto es mi cuerpo que por ustedes es partido. En otras palabras les estaba diciendo que así como el pan era partido en sus manos así sería su cuerpo partido por nosotros, Jesús estaba a punto de hacer el sacrificio que cambiaría el rumbo de la humanidad por la eternidad, estaba a punto de recibir castigo, dolor y sufrimiento que no merecía y quería que nunca olvidáramos todo lo que Él hizo por nosotros para que tuviéramos en mente el sacrificio de amor y salvación que hizo al tomar nuestro lugar. Una vez que hubieron cenado, tomó la copa y la pasó a sus discípulos mientras les decía: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. “Estoy a punto de sacrificarme de tal manera que mi cuerpo será partido como este pan ha sido partido, para que después de hacer esto, ustedes sean capaces de entrar en un nuevo pacto conmigo y con mi Padre, un pacto que será sellado con mi sangre”. ¿Un Nuevo Pacto? ¡Así es! Un nuevo tratado, un nuevo acuerdo entre Dios y la humanidad, el Padre estaba dispuesto a perdonar nuestros pecados y borrarlos para siempre para corresponder al sacrificio de amor que su Hijo hizo de morir en nuestro lugar, después de ese día, a todos aquellos que recibiéramos a Cristo en nuestro corazón se nos lavarían nuestros pecados con su sangre para poder entrar al trono de Dios y conocerle y habitar con Él por la eternidad. ¡Todo eso representaba esa cena!

Anunciemos su Muerte
Así, pues, todas las veces que coman este pan, y beban esta copa, la muerte del Señor anuncian hasta que él venga. Dios nos ha escogido a sus hijos para que de manera colectiva y en unidad anunciemos su muerte así como su resurrección. En algunas iglesias la celebración de la última cena se ha llegado a trivializar al punto que se realiza como una rutina o evento más, en otras se le ha querido dar atributos divinos y misteriosos, mientras que en otras simplemente no existe un momento en el que se recuerde lo que Jesús hizo por nosotros. Lo cierto es que sin poner reglas ni establecer pasos o rituales, Jesucristo pidió que su seguidores en unidad se reunieran cada cierto tiempo durante toda su vida para recordar su sacrificio y el inicio del nuevo pacto que hizo con nosotros para así asegurarnos de no olvidar el amor tan grande con que nos amó y la salvación inmerecida que nos otorgó.

Recordémosle como se merece
Dios es un Dios de amor, es nuestro Padre que nos enseña y corrige pero también es el Señor soberano de todo el universo, cuando nos acercamos a Él debemos hacerlo con todo el respeto y la honra que merece. Uno de los principales enemigos de las relaciones de intimidad es la rutina, cuando comenzamos a hacer las cosas sin pensarlas o disfrutarlas corremos el riesgo de bajarle a nuestro nivel de compromiso a la relación. Si nos dejamos llevar por la rutina podemos llegar a perder la motivación por la que hacemos las cosas. Dios nos está diciendo en este pasaje a través de las palabras del apóstol Pablo que no debemos acercarnos de manera indigna a su presencia ni reunirnos de manera trivial y rutinaria. Cada vez que nos reunimos en su nombre para recordar su muerte Él mismo está ahí esperando bendecirnos y recibir la honra por lo que ha hecho por nosotros.

Conclusiones
Escojamos en nuestra vida hacer todas las cosas en memoria de nuestro Salvador, en memoria de aquella noche donde Jesús estableció un pacto de amor por nosotros, démosle la honra que se merece, vivamos de manera digna, entremos delante de Él y reunámonos con otros con todo el respeto que se merece y con el corazón lleno de gratitud y amor para celebrar su muerte, resurrección y la vida eterna que nos otorgó.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Tómate un tiempo en tu oración de hoy para darle gracias por lo que hizo por ti en la cruz, dale gracias por su sacrificio, haz memoria de lo que sufrió y pagó por ti, agradécele también por la sangre que derramó para sellar contigo un nuevo pacto.
2. Anuncia con tu vida la muerte y la resurrección de Jesucristo, vivamos de manera digna en todo momento.

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