Salvados por quien Él es y no por quienes somos

Lectura de Hoy:
Tito 3 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.” Tito 3:5

Salvados por quién Él es y no por quienes  somos
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Hace unos años iba en una camioneta con un amigo quien iba al volante, en un momento del recorrido intentó cambiarse de carril para tomar una salida a la lateral de la avenida pero el automóvil que iba en dicho carril aceleró para no dejarlo pasar, mi amigo aceleró aún más para adelantarse y el otro auto aceleró todavía más que mi amigo para impedírselo, finalmente el automóvil se impuso y mi amigo no pudo cambiarse y perdió la salida a la lateral que pretendía tomar, molesto por lo sucedido me dijo: “¿Te diste cuenta? ¡No me dejó cambiarme! ¿Qué le pasa?”, lo único que se me ocurrió contestarle fue: “Pues tú tampoco lo dejaste pasar para cambiarte por detrás de él”, a lo que mi amigo respondió con un gesto de enojo e indignación. Es muy cómodo ir por la vida pensando que todo se trata sobre nosotros, queremos que las demás personas nos traten bien, nos cedan el paso, nos escuchen, nos celebren en nuestras victorias y nos perdonen todos nuestros errores, queremos ser reconocidos y admirados pero, cuando se trata de hacer todo esto con los demás solemos batallar, sobre todo con aquellos que no amamos ni conocemos, pensamos que no han hecho nada para “merecer” nuestro respeto y simpatía. Cuando nos acercamos a Dios y leemos su palabra nos damos cuenta que no somos mejores que los demás, la vida cristiana se trata de aprender a servir a otros, de no ver por lo nuestro sino por lo de los demás, de poner la otra mejilla, de llevar la carga del prójimo una milla extra, etc. ¿Por qué creemos que somos especiales o de mayor valor e importancia que otros?, ¿acaso existe una sangre VIP de Jesucristo que nos lavó sólo a unos cuantos?, ¿o es que pensamos que somos más buenos que los demás y por lo tanto Dios nos ama más?

No olvidemos quienes fuimos
El apóstol Pablo le dice a Tito en el tercer y último capítulo de la carta que le envió: nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de nuestros deseos desordenados y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros. Dios utiliza las circunstancias de la vida para recordarnos que sin Él nada podemos hacer. Un maestro que esté en contra tuya, un conflicto familiar, un jefe insoportable, una temporada sin empleo y otras experiencias similares nos llevan a recordar que la condición del ser humano sin Dios es vivir sin esperanza ni seguridad, ni mucho menos paz y amor. ¡Todos nacimos en pecado y separados de Dios! Y todos necesitamos pedirle a Jesús que venga a salvarnos del reino de este mundo y de nosotros mismos y nuestros deseos de hacer lo malo que nos controlan. ¡La única diferencia en la vida de una persona la hace Jesucristo! Sin Jesús, aunque algunos tengan más recursos que otros, al final el pecado nos llevará a todos al mismo desenlace: una muerte espiritual separados de Dios por la eternidad. Cuando Dios nos bendice y nos levanta lo hace para que seamos de bendición para otros y no para menospreciar a los que están en la situación en la que antes estuvimos o en la que podríamos estar en cualquier momento que Dios lo decidiera.

Dios nos cambió la vida
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, nos regeneró y renovó por su Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, para que justificados por su gracia, viniéramos a ser herederos con esperanza de la vida eterna
. Fue hasta que el amor de Dios a través de su Hijo Jesús apareció en nuestra historia hasta que al fin encontramos la verdadera vida y libertad. Pero pon atención en lo que dice el apóstol Pablo, no te salvó Dios por que hubieras hecho cosas lo suficientemente buenas o justas para merecer la salvación, ¡no hay manera de comprar o merecer el amor y la salvación de Dios! ¿Qué tienes tú que ofrecerle al Dios que creó todas las riquezas, que tiene el poder y control absoluto del universo entero y que es creador de todo lo que tienes y puedas llegar a tener? ¡Él no necesita nada de ti! El que necesita de Él eres tú. Jesucristo vino a la cruz a salvarnos porque quiso amarnos y derramar su Espíritu por pura misericordia y amor. ¡Por eso es perfecto su amor! Porque no lo merecíamos, no lo obtuvimos ni lo provocamos, y si no lo ganamos ¡tampoco lo podemos perder! Aunque tristemente sí lo podemos ignorar o rechazar. El amor de Dios está siempre allí para nosotros, Dios nos amó sin razones, nos creó para compartir su reino eterno con nosotros y darnos vida plena por la eternidad. ¿No es increíblemente grande e incomprensible su amor por nosotros? El mismo amor que tiene por ti lo tiene por los demás, ¡eres especial por que Él te ama! No olvides esta verdad, no te compares para menospreciarte a ti o a los demás, disfruta tu vida y tu relación con Dios y ama a los demás como Dios te ha amado.

Un consejo adicional
Ahora que sabes que la diferencia en tu vida la ha hecho el amor de Dios a través de Jesús, comienza a vivir tu vida para agradarle a Él en gratitud por lo que ha hecho por ti y por su amor perfecto que no termina ni terminará. Existen muchas maneras de agradarle pero ante la situación de inseguridad que sucede en nuestra nación analicemos al menos una en este estudio, curiosamente aquella con la que empieza el capítulo de la lectura de hoy. Recuérdales que se sujeten a los gobernadores y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda obra. Cuando hay situaciones en las que pareciera que las autoridades son las culpables de lo que nos sucede, solemos señalarlos, criticarlos e incluso hay quienes proponen dejar de obedecerlos “para que aprendan” o porque “no se lo merecen”. Cuando leemos la Palabra y entendemos que las autoridades las ha puesto Dios ahí con un propósito nuestra actitud hacia ellos cambia o debería cambiar. Una mala decisión de ellos no nos da permiso de hacer lo malo delante de ellos, ni delante de la sociedad ni delante de Dios. Que tu vida sea dirigida por las leyes de tu Señor y Gobernador supremo que es Dios.

Conclusiones
Esta es una palabra fiel en la que quiero que insistas con firmeza para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras, para que no sean sin fruto.
Dios te ha salvado para que marques una diferencia en tu sociedad, te ha amado no porque fueras superior a otros sino porque Él sabe que si le obedeces y lo honras Él puede utilizarte de una manera especial para cambiar tu hogar, tu colonia, tu ciudad, y por qué no tu estado y tu nación. Comienza a poner en práctica la Palabra de Dios, deja que su amor brote de tu vida, llénate de buenas obras, de paciencia y de amor. Sé un factor para levantar a los menospreciados y para exhortar a los soberbios, deja que Dios obre a través de ti y haga la diferencia en quienes te rodean así como un día hizo la diferencia en ti.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si has estado teniendo pensamientos de orgullo o soberbia pensando que eres mejor que otros o evitando a ciertas personas por sus condiciones físicas, económicas, emocionales o hasta espirituales pídele perdón a Dios. Recuerda que la gracia para vivir en libertad es para los humildes mientras que el quebrantamiento es para los soberbios. Ponte a cuentas con Dios ¡pronto!
2. Sé un canal mediante el cual Dios pueda cambiar la vida de otros como lo hizo en tu vida. Pídele a Dios que te ayude a encontrar personas y situaciones en las cuales puedas ser un factor de cambio mediante la demostración de su Palabra y sus principios. ¡Vive para Él!

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