Las Etapas de la Vida Cristiana

Lectura de Hoy:
1a Juan 2:7-17 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.” 1a Juan 2:14

Las Etapas de la Vida Cristiana
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Cada etapa de nuestra vida es diferente. Cada momento de la vida tiene retos y pruebas diferentes así como aprendizaje y preparación para el siguiente reto o momento que atravesaremos. En nuestra relación con Dios sucede algo similar, el factor que determina mucha de la madurez en el crecimiento cristiano es sin duda alguna la obediencia a la Palabra de Dios, entre más la obedeces, más conoces a Dios y mayor madurez adquieres. Veamos en esta segunda sección del capítulo 2 de la primer carta del apóstol Juan a los cristianos, lo que Dios espera de nosotros en las diferentes etapas de nuestra vida cristiana.

Les escribo a ustedes hijos
“Les escribo a ustedes, hijitos, porque sus pecados les han sido perdonados por su nombre.” Podemos sentir en el tono paternal y amoroso del apóstol Juan a Dios el Padre hablándonos. Primeramente nos hace saber a todos sus hijos que nuestros pecados han sido perdonados. Esta es la etapa inicial de nuestra vida, cuando nos acercamos por primera vez a Dios, o bien, si nacimos en un hogar cristiano conforme crecimos de lo primero que conocimos de Dios fue que Él nos perdonaba cuando pecábamos y que éramos sus Hijos que amaba y protegía.

Les escribo a ustedes padres
Les escribo a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio.” La segunda etapa que menciona Juan en los versículos que estamos leyendo es la de los maduros en la fe también llamados en otras versiones “padres”, de quienes menciona que conocen al que es desde el principio. Esta etapa de la vida cristiana es la etapa de madurez, es una etapa en la que después de años de esfuerzo, decisiones y compromiso hemos llegado a conocer a Dios no solamente de oídas sino mediante la obediencia de su Palabra y la aplicación de sus mandamientos en nuestra vida diaria. Es la etapa en la que estamos dando fruto, donde otros pueden ver en nuestra vida a Dios y se acercan para conocerle, es donde tenemos personas a quienes enseñamos y guiamos a conocer a nuestro Señor, ya sean hijos naturales o espirituales. Pero… ¿un momento?, ¿cómo llegamos de la etapa de ser sus hijos hasta la etapa de ser padres maduros y que damos fruto? El apóstol Juan menciona esta etapa intermedia en tercer lugar, es la etapa del proceso, la etapa donde estamos trabajando por llegar a la madurez.

Les escribo a ustedes jóvenes
Les he escrito a ustedes, los que son jóvenes en la fe.” Esta etapa de juventud es la etapa en que nuestro entusiasmo y nuestras fuerzas están más despiertas y activas que nunca. Es el momento en el que nuestro anhelo por conocer a Dios y amarle está en crecimiento, es cuando pasamos más tiempo yendo a la iglesia y tenemos una necesidad de Él. ¿Qué espera Dios de nosotros en esta etapa de la vida cristiana? Si queremos llegar a la madurez cristiana donde podamos conocerle y cumplir el propósito que tiene para nosotros, forzosamente tenemos que desarrollar estas tres tareas.

a) Ser Fuertes. A lo largo de la Biblia encontramos muchas historias en las que Dios le habla a alguno de sus hijos para decirle palabras como: Esfuérzate, sé valiente, no temas, fortalécete en mí, no te rindas, no desmayes, etc. Se requiere coraje, valor y fuerza para ser hijos de Dios. La fuerza no se usa únicamente para atacar al enemigo, también se usa para mantenernos firmes contra lo que venga y para levantar a otros.  Dios no espera que seas un súper héroe que soportes todo y pretendas que no pasa nada, lo que Él desea es que cuando vengan las crisis y problemas aprendas a ponerte de rodillas y fortalecerte en Él, espera que se te haga un hábito en medio de tus debilidades correr a sus pies para pedirle fuerza y valor para enfrentarlas, espera que dejes de confiar en tus capacidades y que pongas tu esperanza en que Él está contigo. ¡Esto es determinante en la vida cristiana! El fuerte no es quien cree que puede o debe hacerlo todo, sino el que sabe quién es su Salvador y quién pelea sus batallas.

b) Que su Palabra permanezca en nosotros.  Si algo hemos notado en los devocionales que hemos hecho en los últimos meses es que los apóstoles Pablo, Pedro y Juan coinciden en lo que Jesús enseñó en Juan 15, necesitamos permanecer en su Palabra. Puedes escuchar cientos de predicaciones o sermones, pedir que oren por ti los hombres más santos que conozcas, ir a todas las reuniones de la iglesia sin faltar por años, pero si no has pasado tiempo en leer la Palabra de Dios, no le has conocido aún personalmente. Estás viviendo de las experiencias de otros y de lo que Dios le ha enseñado a otros pero no te has interesado por obtener lo que Dios tiene para ti. ¿Te imaginas que todo lo que conocieras de tus padres fuera lo que otros te hubieran contado de ellos pero que tú no hubieras pasado tiempo con ellos? ¡No sería lo mismo! La experiencia personal y diaria con la Palabra de Dios te da un conocimiento personal y único de nuestro Señor. Si sus palabras no permanecen día a día en ti no llegarás a la madurez cristiana, te estancarás y sentirás que “algo te falta en tu vida cristiana”.

c) Vencer al maligno. Cuando aprendemos a ser fuertes en Dios y a permanecer en su Palabra es mucho más fácil enfrentar y vencer al diablo. A veces quisiéramos que fuera al revés, cuando tenemos hábitos que no podemos vencer o hay ciertas tentaciones que nos vencen una y otra vez quisiéramos que mediante una oración Dios nos quitara el gusto por ciertos pecados o la necesidad de satisfacernos a nosotros mismos y así vivir en libertad para conocerle y servirle, pero así no es como funciona. La fuerza que tanto anhelamos para vencer al pecado es un fruto o resultado de pasar tiempo con Dios y su Palabra. La Biblia es clara al decir en diversos lados que la gracia de Dios es para los humildes, es decir, para que los que se acercan a Él reconociendo que lo necesitan, para los que pasan tiempo escuchándolo y conociéndolo, porque cuando somos expuestos a su verdad las ataduras de mentiras que nos mantienen en pecado pierden su fuerza y a través de su gracia podemos romperlas para vivir en libertad.

Conclusiones
Dios desea que le conozcamos más para que cumpla el propósito que tiene para nuestras vidas. A nosotros nos toca tomar las decisiones cada día de depender o no de Él, de buscarle o no, de pasar tiempo con Él o no. Nuestras decisiones nos acercarán más al cumplimiento de su plan o retardarán el mismo cuando no le demos el interés correcto a la Biblia, la oración y la vida en comunidad cristiana. Hoy es un buen día para comenzar a darle a Dios su lugar de Señor de toda nuestra vida. ¡Decídete a leer su Palabra y buscarle cada día! Si no comenzamos nunca el camino de la obediencia y el compromiso, ¡nunca alcanzaremos la madurez cristiana!

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele a Dios en este día que te de un mayor amor por Él, un mejor entendimiento de la obra de su Hijo Jesucristo en la cruz y una motivación para buscarle y conocerle más.
2. Pídele a Dios que te ayude a conocerle más mientras lees su Palabra para que puedas recibir la fuerza para vencer la tentación.
3. Comprométete a esforzarte cada día por conocerle y pídele su gracia para lograrlo y vivir en santidad.

2 Comments

  1. Guillermo aldana

    October 5, 2017

    Excelente gracias me ayuda mucho

  2. Erika

    February 23, 2016

    Amen

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