Deja que la Luz de Dios brille en ti

Lectura de Hoy:
1a Juan 1 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Este es el mensaje que oímos de Jesús y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad.” 1a Juan 1:5

Deja que la Luz de Dios brille en ti
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

No hay historias más conmovedoras, impactantes o asombrosas que aquellas que escuchamos hablar de quienes las vivieron. ¡Nadie puede contar una historia mejor que quien ha sido testigo de ella! Tal vez por eso el apóstol Juan, uno de los tres discípulos más cercanos que tuvo Jesús aquí en la tierra comienza su primera carta con estas palabras: lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos… Juan nos está diciendo que de aquello que él vivió, escuchó, vio, contempló y ¡hasta tocó con sus manos! es aquello de lo que quiere escribirle a los cristianos que durante muchos años leeremos sus palabras. ¿Qué era aquello tan importante que aprendió de Jesucristo mismo que Dios Padre se encargó de que quedara escrito en su Palabra para siempre?

Dios es Luz
Este es el mensaje que oímos de Jesús y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad.” Cuando las Escrituras dicen que Dios es luz, no habla de que tenga luz o que esté en un lugar con mucha luz, sino que ¡Él mismo es la luz! El mismo apóstol Juan en el capítulo 4 que estudiaremos más adelante nos dice que Dios es amor. ¿A qué se refiere con decir que “es” luz y amor? A que toda la plenitud de la luz y el amor están en Él. Es decir, Dios no puede brillar más o menos, no pueda amarte más o menos, toda la luz y todo el amor están en Él siempre, en todo momento. ¡Qué Dios tan asombroso tenemos! Por lo cual, si Él es luz, no existe ninguna manera de que pueda haber algo de Él en tinieblas. Dios no tiene ninguna de las características que tiene el diablo ni su reino de tinieblas aquí en la tierra, Dios no miente, no engaña, no tienta, no hace nada con el fin de destruirte, hacerte infeliz ni derrumbarte. ¡Dios no está jugando a las escondidas contigo! Pero si decides caminar en la oscuridad te será difícil percibirlo, si decides voltear hacia cualquier lugar menos hacia donde Él está ¡difícilmente lo verás! Y si alejas tu pecado de su luz para que sea expuesto, enfrentado y vencido dejarás a la oscuridad crecer dentro de ti.

Seamos Luz
Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual“. Si Dios es luz y nosotros decimos que somos sus seguidores y le llamamos Señor, ¡debemos ser luz! Si decimos que tenemos una relación personal con Él pero seguimos teniendo áreas de nuestra vida donde dejamos que las tinieblas entren y nuestros deseos incorrectos gobiernen, ¡nos engañamos a nosotros mismos! La vida cristiana es un proceso diario mediante el cual más y más su luz brilla en nosotros de modo que toda oscuridad se va desvaneciendo. Si nos llamamos cristianos, no podemos levantar “filtros” en nuestro corazón para que su luz no entre. Deja a Dios ser el Señor de tus sueños, de tu futuro, de tu corazón, confía en su Palabra y obedécela cuando te dice que no faltes al respeto a tus autoridades, que esperes hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, que no tengas relaciones de amistad o de amor o incluso de negocios con personas que no le respetan ni le honran.

Su Luz revela nuestros Pecados
Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad“. Antes de conocer a Jesús nadie nos decía lo malo que hacíamos, pues como la mayoría practicaban lo mismo que nosotros no tenían mucha autoridad moral para juzgarnos o señalarnos. Lo más que alguien nos decía era que “moderáramos” nuestros errores, ¡cómo si fuera tan fácil hacerlo como decirlo! Éramos esclavos de nuestros hábitos y adicciones viviendo sin esperanza y con un corazón vacío, siempre sedientos de amor y aceptación. Pero cuando su luz vino a alumbrar nuestro corazón, nos dimos cuenta que teníamos mucho por cambiar. Sin embargo, su luz no vino solamente para señalar, sino también para sanar, lavar y perdonar. ¡Todos hemos pecado, todos hemos hecho lo malo delante de sus ojos! La Biblia dice que quien niegue esto, miente, pero no sólo miente, también está llamando mentiroso a Dios. Esconder nuestros pecados y nuestros errores ¡no sirve de nada!

Conclusiones
Cuando la confesión comienza la oscuridad termina. Confesar es expresar voluntariamente nuestros actos, ideas y sentimientos verdaderos. Hablar sin ocultar nada. Dios a través de la lectura de hoy nos dice que: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. La confesión de nuestros errores, nuestras ideas equivocadas y nuestros sentimientos perversos lejos de ser señalada con juicio o publicada para avergonzarnos es abrazada por la fidelidad de nuestro Dios. Cuando reconocemos que hemos hecho mal y que ya no queremos seguir haciéndolo abrimos la puerta para que la gracia y la justicia de Dios entren a nuestra vida. Cuando sentimos su perdón, nace en nosotros una gratitud y un amor más grande por Dios, pero aún más, nace un fuerte deseo de admitir que solamente con su amor, su perdón y su poder podemos vivir de manera limpia y ordenada. Dios es Luz y quiere brillar a través de nosotros. Para que su luz pueda reflejarse de manera perfecta en nuestras vidas, necesitamos tener un corazón puro. La pureza llega con el perdón de nuestros pecados mediante la sangre derramada por Jesucristo en la cruz; el perdón llega cuando confesamos nuestros pecados y reconocemos nuestra necesidad de un salvador. Aceptar a Cristo como Salvador ¡es solo el primer paso! Volvamos a leer los primeros versículos del capítulo de hoy, ¿te das cuenta que Juan recalca una y otra vez que toda su fe y todo lo que tiene que decir de Dios y su Palabra es resultado de su experiencia personal con Jesús? ¡Comienza ya tu propia experiencia y relación personal con Él! Experiméntalo de primera mano, mantente en la primera línea de la batalla, vívelo tú mismo y luego ¡cuéntaselo a todos!.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Incluye cada día en tu oración un período de confesión de pecados delante de Dios seguidos de una oración donde le pidas perdón y te comprometas a cambiar tu estilo de vida, esto es parte de lo que Jesús mencionó al enseñarnos a orar. Nada nos hace sentirnos más libres y ligeros en nuestro caminar que un corazón perdonado libre de culpa y condenación.
2. Si estás viviendo con áreas de tu vida en oscuridad necesitas entender que estás impidiendo que la luz de Dios gobierne tu vida y por lo tanto, estás corriendo el riesgo de ser controlado por el reino de las tinieblas. Confiesa tus pecados y apártate de ellos ¡hoy mismo! Si el pecado que te controla es más fuerte que tú, necesitas confesarlo a un líder cristiano que tenga la madurez para escucharte, aconsejarte y corregirte.
3. ¡Vive tu experiencia personal con Dios y su palabra cada día!

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