Tus Palabras Revelan tu Corazón

Lectura de Hoy:
Santiago 3 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así” Santiago 3:10

Tus Palabras Revelan tu Corazón
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

¿Alguna vez has conocido a una persona que antes de escucharlo hablar tenías una impresión de él o ella pero después de escucharlo cambia tu juicio sobre esta persona? Pero vayamos un poco más allá, ¿alguna vez has escuchado a alguien hablar por primera vez y te ha causado una gran impresión pero después de unas semanas de convivir con tal persona y ver su estilo de vida has quedado desilusionado de tu primera impresión? ¿Por qué nos pasa esto? Porque lo que vemos de las personas es muy diferente a lo que las personas son. Es muy fácil corregir nuestra apariencia externa, podemos cambiar de peinado, de ropa, de color de ojos, pelo y hasta ¡de color de piel!, podemos cambiar nuestro modo de caminar, y hasta buscar palabras más elegantes para nuestras conversaciones, pero nuestro corazón no lo podemos cambiar y tarde o temprano por más que construyamos apariencias que lo oculten, lo que llevamos dentro de nosotros queda de manifiesto cuando la presión sube más de lo que podemos soportar. Proverbios 23:7 lo dice más claramente: “Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él“.

La Lengua es un Timón
Un timón es una pieza de madera o hierro con la cual se gobierna una nave o un barco. (www.rae.es) Es interesante que Dios compare la lengua con un timón, la manera en que se navegaba anteriormente un barco era mediante una vela que era empujada por el mar por el viento, para asegurarnos que el viento no llevara un barco hacia cualquier lado se utilizaba el timón, el cual estaba fijado en la proa o cola de la nave y su función principal era reorientar el agua a través de la cual se abría paso el barco. Aunque el timón gobernaba el barco, el viento sobre la vela y la habilidad del capitán tenían siempre la última palabra. El viento era trabajo de Dios y la dirección del timón era trabajo del capitán. Lo que hablas y declaras con tu vida es determinante para guiar el rumbo de tu vida, navegas a través de un mar de eventos, personas y experiencias que no puedes controlar, Dios te da la fuerza para enfrentarlas pero tú decides cómo fluirá todo a través de tu corazón. Lo que hablas y declaras con tu boca genera un registro en tu corazón, el cual toma la información de este registro y produce acciones, actitudes, hábitos, juicios y pensamientos. Cuando te dejas guiar por Dios y llenas tu corazón con confianza y fe en Él, no importa la tormenta que venga tu corazón está firme, seguro y confiado en Él, pero cuando al ver la tormenta comienzas a declarar miedo, queja, críticas, dudas y maldición estás poniendo tu barco en una posición en la que la tormenta puede dañarlo y hasta destrozarlo.

La Lengua es una Fuente
La lengua es una fuente conectada a nuestro corazón así como una fuente natural está conectada a un pozo o manantial de agua. No importa qué tanto adornemos la fuente o lo que le rodea, el sabor y la limpieza del agua estarán determinados por lo que hay en la profundidad de ella. Si nuestra fuente está llena de Dios nuestra agua será dulce y llena de bendición, pero si nuestra fuente está llena de celos, falta de perdón y egoísmo, cuando la gente se acerque a nosotros beberá de nuestra amargura y lo pensará dos veces antes de volver. De una misma fuente no deben fluir bendición y maldición, pues si en nuestra vida lo que hablamos no coincide con nuestra manera de vivir entonces tenemos un problema de congruencia. Cuando nos encontramos a nosotros mismos fingiendo cualidades o sentimientos que no estamos sintiendo o experimentando estamos comenzando a llenarnos de hipocresía, la verdad y la honestidad dejan de tener lugar dentro de nosotros.

Nuestra corazón es dirigido por nuestra naturaleza
¿Cómo podemos cambiar lo que hablamos y declaramos? Cambiando nuestro corazón, y ¿cómo podemos cambiar nuestro corazón? La respuesta honesta y verdadera es que no podemos hacerlo. Así como no podemos agregar un centímetro a nuestra estatura no podemos cambiar la naturaleza de nuestro corazón. El hombre por naturaleza nace con una tendencia a vivir para sí mismo pero con una inmensa necesidad de llenar  “algo” en su interior. Intentamos de todas las maneras posibles realizarnos, cambiar y ser felices pero siempre sentimos que “algo” hace falta, que todo es muy rutinario o hueco, ¿por qué? Porque somos creaciones y no el Creador, necesitamos que nuestro Creador nos enseñe para qué fuimos creados, que nos muestre el plan de vida, el manual e instructivo de nuestro corazón. Es hasta que le entregamos el control de nuestra vida y comenzamos a vivir de acuerdo a sus principios y mandamientos que Él viene y cambia nuestro corazón, y al cambiar nuestro corazón cambia nuestra naturaleza, pasamos de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz y esta vida y esta luz cambian por completo lo que tenemos que decir.

Conclusiones
El apóstol Santiago inspirado por el Espíritu Santo, termina este capítulo mencionando que cuando hemos sido llenos por la sabiduría de lo alto (la de Dios en nuestro corazón mediante su Palabra) se nota en nuestra vida pues esta sabiduría nos llena de pureza, paz, amabilidad, benignidad y misericordia, pero además también produce frutos de vida de los que pueden venir y comer los que nos rodean, cuando su sabiduría nos llena, la incertidumbre que nos guiaba y la hipocresía con la que maquillábamos nuestro corazón no encuentran cabida en nosotros y son reemplazadas por su amor y su salvación.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. ¿Cómo reaccionas ante lo que no puedes controlar o entender en tu vida? Escribe unas cuantas palabras de vida con las que podrías sustituir tus reacciones de duda, inseguridad o amargura, de preferencia que sean versículos que encuentres en la Biblia. Memorízalas  y comienza a usarlas, verás como la fuente de tu corazón se limpia y el sabor de tu vida comienza a cambiar.
2. Ponte a cuentas en oración con Dios, pídele perdón por dejar que la duda y las mentiras del diablo dirijan tus reacciones y comprométete  a leer más la Biblia para usarla en tu lenguaje de cada día.
3. Si sabes que tu corazón necesita la limpieza y el perdón de Dios, haz un oración hoy mismo ahí donde estás en la que le digas a Dios que lo invitas a entrar a tu corazón, pídele específicamente que te perdone de lo malo que has hecho, que sea el Señor de tu vida y dile que lo aceptas como tu Salvador. Después de hacer esta oración, acércate a una iglesia cristiana o a personas que conozcan a Dios que puedan orientarte en cómo poner en práctica los principios de la Biblia para que tu vida comience a cambiar.

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