Volvamos nuestro corazón a la Biblia

Lectura de Hoy:
Daniel 9:1-19 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.” Daniel 9:18

Volvamos nuestro corazón a la Biblia
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

“Durante el primer año de su reinado, yo, Daniel, al estudiar la palabra del Señor, según fue revelada al profeta Jeremías, aprendí que Jerusalén debía quedar en desolación durante setenta años”. Nuestra lectura bíblica del día de hoy comienza con una redacción del propio profeta Daniel donde menciona que lo que está a punto de escribir sucedió como resultado de “estudiar la palabra del Señor” en la cual “aprendió…” lo que Dios quería hacer. ¡Todos necesitamos estudiar la palabra del Señor para aprender más de Dios! Si hombres que habían tenido experiencias de fe tan sobrenaturales como las que había tenido el profeta Daniel seguían estudiando la Palabra de Dios ¡es porque es importante y necesario en toda etapa de nuestro cristianismo el mantenernos leyendo, estudiando y meditando en la Biblia! ¿Cuánto lees de la Palabra de Dios al día?, ¿qué es lo último que aprendiste?, ¿cuál fue el último versículo que memorizaste?, ¿en tu última lectura aprendiste algo del corazón de Dios o la leíste sólo por trámite o tradición? El capítulo 4 de la carta a los Hebreos dice que: “La palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos“, la Biblia es la herramienta que utiliza el Señor para dejar al descubierto lo más profundo de nosotros, ¿al descubierto de quién?, ¿de Él? ¡No! ¡De nosotros! Él ya sabe cómo somos pero a través de sus Escrituras nos revela nuestra condición real para que tomemos decisiones correctas.

Leer la Biblia abre nuestros ojos espirituales
“«¡Oh Señor, tú eres un Dios grande y temible! Siempre cumples tu pacto y tus promesas de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos”. La primer reacción inmediata del profeta Daniel al leer la Palabra de Dios fue comenzar a exaltar la grandeza del Señor, empezó a enumerar características del corazón y la personalidad de Dios: cumples tu pacto, cumples tus promesas, tienes un amor inagotable, etc. Porque leer las Escrituras ¡te revelan el corazón de tu Señor! Y la segunda reacción fue la siguiente: “pero hemos pecado y hemos hecho lo malo. Nos hemos rebelado contra ti y hemos despreciado tus mandatos y ordenanzas“, porque además de revelarnos el corazón y personalidad de Dios al leer la Biblia nuestro propio corazón es iluminado por su verdad y santidad al grado que la única opción que nos queda es confesar nuestros pecados, arrepentirnos y volvernos a Dios. ¡Por eso dice el autor de Hebreos que la palabra de Dios está viva y llena de poder! Porque nadie que la lee buscando al Señor y medita en sus enseñanzas queda exento de conocer más a Dios y de reconocer su necesidad de un Salvador que lo limpie de todos sus pecados y le dé el poder y la capacidad para vivir de manera justa y recta.

¿Cómo vivirá sin pecar quien no conoce la Biblia?
” No hemos obedecido al Señor nuestro Dios, porque no hemos seguido las instrucciones que nos dio por medio de sus siervos, los profetas”. ¿Cómo aspiramos a vivir en santidad y a vencer el pecado que nos controla si no pasamos tiempo leyendo la Palabra de Dios y meditando en ella? ¡En sus páginas está impresa la verdad que puede hacernos libres de todo lazo del pecado y de todo peso de vergüenza de nuestro pasado! Hay sanidad, amor, comprensión, esperanza, paz, aliento y enseñanza en cada porción de las Escrituras. ¡Estamos destinados a vivir una vida de debilidad, derrota y desobediencia si no pasamos tiempo leyendo y estudiando la Biblia! ¿Cómo sabré el pecado que practico si no leo en la la Palabra de Dios que lo que hago es pecado?, ¿cómo entenderé lo que Dios puede hacer en mi vida si no leo en las Escrituras lo que Él ya hecho y quiere seguir haciendo en sus hijos?, ¿cómo crecerá mi fe que de acuerdo a Romanos 10:17 crece al oír la palabra de Dios si no la escucho ni la leo cada vez que requiero fe para tomar decisiones o resistir alguna tentación? ¿cómo serán alumbrados mis pasos para corregir el rumbo de mi vida si ignoro lo que enseña el Salmo 119:105 cuando dice que la Biblia es: “una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino“? ¿Cómo viviré en santidad sin entender que el Salmo 119:9 enseña que solamente guardando/obedeciendo su palabra se limpiarán mis caminos? Y finalmente, ¿cómo conoceré más a Jesús si no lo escucho cuando me revela lo siguiente en el capítulo 5 del Evangelio de Juan: “Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí! Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida“?

Conclusiones
Hoy quiero invitarte a que hagas una oración a Dios como conclusión de este estudio, pero antes considera estas dos porciones de nuestra lectura de hoy, la primera está en la declaración del profeta Daniel del versículo 7: “Señor, tú tienes la razón; pero como ves, tenemos el rostro cubierto de vergüenza“; y la segunda en el versículo 18 que me gusta cómo la traduce la versión Reina Valera 1960: “porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.” Ahora juntemos estas dos declaraciones más la condición de nuestra vida cristiana que nos ha revelado el Espíritu Santo con el estudio de hoy al dejarnos ver lo poco que leemos la Biblia y meditamos en ella y la falta de compromiso que tenemos de conocer más a Jesús al no irlo a buscar en las Escrituras que nos dejó: “Señor, perdónanos porque como sucedió en tiempos de Daniel hemos dejado que el pecado avance en nuestra vidas al despreciar tus mandatos y ordenanzas al no leer ni meditar la Biblia que nos has dejado. Tienes razón Espíritu Santo ¡no le hemos dado la importancia a las Escrituras que se merecen! Sentimos vergüenza y sin embargo, no venimos a pedirte perdón y a buscar tu ayuda confiados en nuestras justicias sino en tus MUCHAS misericordias. Perdónanos Jesús, perdónanos porque la Biblia te señala a ti y nos hemos estado negando a ir ella para encontrarnos contigo y recibir tu vida, hemos hecho a un lado la lámpara que puede iluminar nuestros pasos y llevarnos de regreso a ti. Pero hoy nos comprometemos a cambiar nuestra manera de vivir nuestra vida cristiana, nuestra fe crecerá porque leeremos tu Palabra, la oiremos, meditaremos en ella, la memorizaremos pero por sobre todo la estudiaremos buscando tu corazón, tus anhelos y obedeciendo todas sus enseñanzas. Hoy nuestra cristianismo comenzará a tener firmes fundamentos en la Biblia, ¡te buscaremos hasta que te encontremos! Te honraremos con un compromiso diario de escudriñar tus Escrituras y de ir tras tu corazón. Amén”.

Cuando le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple todas las promesas que le hagas“. (Eclesiastés 5:4)

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