¿Eres alguien a quien Dios puede usar?

Lectura de Hoy:
Daniel 4:1-18 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Para que todos sepan que el Altísimo gobierna los reinos del mundo y los entrega a cualquiera que él elija, incluso a las personas más humildes’.” Daniel 4:17


¿Eres alguien a quien Dios puede usar?

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

¿Eres alguien en quien pondrías tu confianza? Más de uno pensaría que ¡claro que puede confiar en sí mismo! Pero piénsalo un poquito más, ¿eres el tipo de hombre al que le confiarías el corazón de tu hija o la mujer a quien le confiarías el corazón de tu hijo?, ¿eres un ejemplo de padre, madre, hijo o aún más de un buen cristiano o cristiana del que otros podrían aprender si te conocieran más? Solemos poner nuestra mirada en lo que nos hace falta, llevamos muy presente las oraciones que Dios no nos ha contestado y en más de una ocasión llegamos a guardarle rencor o hasta reclamarle por no contestarnos tan pronto o tan abundantemente como quisiéramos, pero quiero invitarte a que cambies tu mirada y la pongas en ti, ¿no fue esto lo que hizo Dios con Job? (una historia interesante que podrías leer en el libro de la Biblia que lleva su nombre), ¿eres alguien en quien el Señor puede depositar su confianza?, ¿si Él te diera un mensaje para alguien más lo entregarías tal cual lo recibiste sin agregarle algo de tu parte?, ¿si te confiaran el crecimiento de la fe de algunos cuantos hombres o mujeres serías pieza clave en su madurez cristiana? Dios quiere usarnos a ti y a mí para que seamos parte de sus planes y propósitos eternos pero antes debemos dejarlo moldear nuestro corazón y formar nuestro carácter para convertirnos en alguien que Él pueda usar y en quien pueda confiar.

La confianza conlleva responsabilidad
“El rey Nabucodonosor envió el siguiente mensaje a la gente de todas las razas, naciones y lenguas del mundo…”. En nuestra lectura bíblica del día de hoy estamos leyendo un mensaje que envió el Rey Nabucodonosor a gente de todas las razas, naciones y lenguas, ¿cuál era este mensaje?: “Quiero que todos conozcan las señales milagrosas y las maravillas que el Dios Altísimo ha realizado en mi favor. ¡Cuán grandiosas son sus señales y cuán poderosas sus maravillas! Su reino durará para siempre, y su dominio por todas las generaciones“. Este rey no era judío ni había crecido en casa de algún creyente ni siquiera vivía en una cultura que honrara a Dios y entonces ¿cómo podía no solamente hacer estas declaraciones sino además tener tan firme convicción de ellas que hasta las compartió por mensaje a todo el mundo al que tenía alcance? Todo fue el resultado de un sueño que tuvo el cual nadie podía explicar hasta que como el mismo rey contó: “Finalmente Daniel se presentó ante mí y le conté el sueño“. El poder de Dios y su grandeza viajaron a través de al fe de Daniel para afectar al rey del imperio más grande de la tierra en ese tiempo y a través de este rey ¡a todas las personas que vivían en él! ¡Daniel era un hombre en quien Dios podía confiar! El Señor sabía que sus mensajes serían entregados, que el reconocimiento por sus maravillas le sería otorgado y no se los quedaría alguna persona con sed de protagonismo, había encontrado un hombre que a pesar de pasar por una difícil etapa de cautiverio no había perdido la fe, no guardaba rencor ni le había dado la espalda a su Creador. ¿Puede Dios poner su confianza en ti? Porque de hacerlo ¡tienes la responsabilidad de cumplir con todo lo que te pida!

Se tiene que ver a Dios en ti
“Beltsasar, jefe de los magos, sé que el espíritu de los dioses santos vive en ti y que ningún misterio es demasiado profundo para que lo resuelvas”. El concepto que Nabucodonosor tenía de Daniel era muy alto, estaba convencido de que “el espíritu de los dioses” vivía en él pero ¿qué adjetivo usó para referirse a estos dioses?, ¿lo notaste? ¡dioses santos! No solamente se notaba que Dios estaba con Daniel por los sueños que había interpretado, sino por ¡su vida ejemplar y de santidad! El rey tenía muy claro que tenía que que ser Santo el Espíritu que habitara dentro de ese hombre tan recto y justo que tenía en frente. Tres veces en una pequeña porción de su mensaje hizo la misma declaración: “el espíritu de los dioses santos vive en ti”. ¿Cuánto de Dios se puede ver en ti?, ¿cuándo la gente te conoce conoce algo del corazón y de la personalidad del Señor a través de ti?, ¿si la gente en tu trabajo se enterara que eres un hombre o mujer de Dios se sorprenderían, se asustarían o se alegrarían? Como seguramente lo notaste al leer la porción bíblica de hoy, a Daniel le habían cambiado su nombre por el de Beltsasar el cual era el nombre del dios del rey, además había sido nombrado jefe de magos, es decir, ¡de un montón de hombres que practicaban la brujería, el ocultismo y muchas otras cosas oscuras más! ¡No era fácil en ninguna manera vivir una vida santa, de fe y de libertad en medio de tanto culto a la maldad! Pero en medio de esa densa oscuridad la santidad de Daniel brilló tanto que toda una nación se enteró del poder, las maravillas y el dominio eterno de su Señor.

Conclusiones
Me gusta mucho la declaración que hace el apóstol Pablo en el capítulo 3 de su carta a los filipenses: “Prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús“. Desmenuzémosla un poco, proseguir lo define la Real Academia Española como: continuar o llevar adelante lo que se había comenzado; mientras que el verbo “asir” lo define como un sinónimo de sujetar o agarrar algo. ¿Puedes hacer tuya esta declaración del apóstol Pablo? “Sigo adelante con lo que he comenzado, quiero sujetarme bien a aquello para lo cual me sujetó también a mí Jesús”. ¡Dios te alcanzó y te escogió con un propósito! Has sido tomado por su mano para llevar a cabo una parte de sus planes y de su voluntad, ¿estás perseverando en tu fe para alcanzar la madures, la fe y la perseverancia necesaria para poder ser usado por tu Señor?, ¡persigue aquello para lo que fuiste salvado! ¡Escoge una vida de santidad y rectitud para que el mensaje de Dios pueda viajar sin obstáculos a través de tu vida y hacia los demás que te rodean! ¡Brilla con tu ejemplo y santidad en medio de una generación cada vez más obscura y gobernada por la maldad! Sé un hombre o una mujer que el Señor pueda tomar en su mano y usar para transformar la vida de tu familia, tus amigos, tu oficina y por qué no hasta la sociedad en la que Él te ha puesto. Llevas el título de “Hijo de Dios” sobre ti, ¡vive como tal!

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Dale gracias a Dios por alcanzarte con su amor y escogerte para llevar su mensaje y ser parte de sus propósitos eternos. ¡Es un gran honor y un gran privilegio!
2. Pídele al Espíritu Santo que habite dentro de ti y haga de tu vida una luz en medio de la obscuridad a tu alrededor.
3. Haz un compromiso con Dios de vivir una vida santa y ejemplar para que todos al conocerte conozcan un poco de Él.

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