Dios nunca nos deja solos

Lectura de Hoy:
Daniel 1 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“A estos cuatro jóvenes Dios les dio aptitud excepcional para comprender todos los aspectos de la literatura y la sabiduría; y a Daniel Dios le dio la capacidad especial de interpretar el significado de visiones y sueños.” Daniel 1:17


Dios nunca nos deja solos

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Desde que tengo memoria siempre he creído en que Dios existe y desde muy pequeño mis papás me llevaron a una iglesia cristiana para que lo conociera más. Sin embargo aunque tengo muchos años de asistir a una iglesia debo reconocer que una buena parte de ellos no invertí o invertí muy poco tiempo en conocerlo. ¿Qué hacía entonces? Disfrutaba ser parte de una iglesia y vivir la “cultura cristiana” que había en ella, asistir a ciertos eventos, participar ayudando en algunos otros y salir con los amigos que ahí había conocido. Dentro de esta cultura recuerdo que había una frase que solíamos usar cuando no “sentíamos” a Dios tan cerca como quisiéramos o simplemente nuestras emociones eran afectadas por algún problema: “estoy pasando por un desierto”. Nos encantaba ir a consejería, pasar al frente los domingos para que alguien orara por nosotros y agregar algún tono de autocompasión a nuestra voz por unos días para que si no sentíamos a Dios al menos sintiéramos el cuidado y aprobación de alguien más. Lo cierto es que rara vez tomábamos la Biblia para buscar al Señor y entender por qué nos sentíamos de esa manera. ¿Realmente Dios voluntariamente se aparta de nosotros en algunas etapas de nuestra vida para que aprendamos algo sin Él?, ¿se toma un descanso de nosotros o está ocupado resolviendo asuntos más importantes o contestando oraciones de personas más santas que nosotros? Si esto es lo que crees, ¡estás equivocado!

¿Cuánta fe hay en tu corazón?
“Durante el tercer año del reinado de Joacim, rey de Judá, llegó a Jerusalén el rey Nabucodonosor de Babilonia y la sitió”. El libro del profeta Daniel comienza con un ataque del rey de Babilonia al pueblo de Dios, contrario a muchas otras ocasiones que encontramos en la Biblia en las que el Señor peleó por los suyos esta vez leemos en nuestra lectura bíblica que a este rey pagano “el Señor le dio la victoria sobre el rey Joacim de Judá“. Los israelita habían menospreciado a Jehová y al vivir lejos de Él estaban viviendo las consecuencias de sus malas decisiones. Nabucodonosor invadió la ciudad, se llevó sus tesoros y también se llevó jóvenes cautivos entre los que estaba Daniel. ¡Qué experiencia tan dura ha de ser que otra nación invada tu ciudad, mate a miles de personas y te lleve como esclavo lejos de tu familia y de todo lo que conoces! ¿Qué esperanza puedes tener de un futuro o de ver tus sueños hechos realidad ante tal situación? Pero en medio de esta tragedia Daniel había encontrado la manera de mantener suficiente fe a salvo en su corazón para negarse a romper los mandamientos que el Señor les había dado (Daniel estaba decidido a no contaminarse con la comida y el vino dados por el rey). ¿Y dónde estaba Dios en medio de todo esto? El versículo 9 nos lo dice: “Ahora bien, Dios había hecho que el jefe del Estado Mayor le tuviera respeto y afecto a Daniel”. A pesar de ser parte de una nación que le había dado la espalda al Señor y de estar sufriendo las consecuencias del pecado de otros más ni Daniel había perdido su fe ni Dios lo había olvidado. Porque aunque veamos crisis a nuestro alrededor o estemos pasando por situaciones difícil hay una verdad más grande que lo que alcanzamos a ver y entender: Dios nunca nos deja solos. Jesús lo dijo de esta manera en el capítulo 28 del Evangelio de Mateo: “Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos“.

Dios siempre está con nosotros
“A estos cuatro jóvenes Dios les dio aptitud excepcional para comprender todos los aspectos de la literatura y la sabiduría; y a Daniel Dios le dio la capacidad especial de interpretar el significado de visiones y sueños”
. Si Daniel hubiera asistido a la iglesia conmigo cuando era joven seguramente al ver su situación le hubiera dicho: “estás pasando por un desierto”. Cuando por fin me decidí a buscar a Dios de manera personal y a leer la Biblia para conocer su corazón me di cuenta que ¡no existe ninguna etapa de nuestra vida en la que el Señor nos deje solos! Ante nuestra falta de conocimiento de su personalidad y su poder nos hacemos nuestras propias ideas de lo que Él cree, piensa y de cómo actúa lo cual ¡es un grave error de nuestra parte! Incluso Dios mismo prohíbe esto en el capítulo 20 de Éxodo cuando nos dice: “No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar“, imaginarnos algo de Él que no es verdad ¿no es crearnos una imagen falsa de Él que está en el Cielo? ¡Sí lo es! Y además, ¡le rendimos culto a nuestra falsa imagen de Él! Dios siempre nos está hablando, su Espíritu Santo siempre está llamándonos a pasar tiempo con el Señor, su Palabra está llena de porciones de su corazón, su verdad y sus instrucciones. ¡Tenemos todo al alcance para nunca pasar por “desiertos” emocionales! Pero en lugar de ir a buscarlo escogemos sentarnos a lamentarnos y concluir algo de Él que es una mentira: “Dios no me ama, no me escucha, me ha abandonado, me dejó solo en este desierto”.

Conclusiones
Dios estuvo con Daniel en Babilonia, lo acompañó en su etapa de cautiverio e hizo florecer su vida en medio de una tragedia y etapa de crisis. Le dio gracia ante sus enemigos al grado que lo respetaban y apreciaban, le dio sabiduría mayor a la de cualquier otro mago, consejero o adivino del rey, y por si fuera poco le dio la capacidad para interpretar sueños y visiones, fue escogido para ser un portavoz del Creador del Universo. ¿Qué tan grave, triste o difícil es tu situación el día de hoy? ¡No tienes porque enfrentarla solo! Niégate a creer las mentiras que el mundo, el enemigo o gente que no le conoce te dice, ¡Dios no te ha dejado solo ni ha perdido su interés en ti! Pero tu actitud y tu fe en medio de la crisis serán determinantes para permanecer cerca de Él y ser usado en sus planes perfectos. ¿Qué opciones tienes? La autocompasión y autoconmiseración, la amargura, entregarte a algún pecado, permitir que tu fe se enfríe, culpar a Dios o al Cielo por tu situación… o también: confiar en Dios, darle gracias porque no te ha abandonado, creer que Él tiene el control de todo, leer su Palabra para buscar palabras de aliento y paz, permanecer firme en tu fe y perseverar en tu búsqueda de su voluntad. ¡Dios no te ha dejado solo! ¿Lo dejarás tú a Él a un lado en tu crisis?, ¿guardarás tu Biblia en un cajón y dejarás la oración para después? Es tú decisión.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si estás pasando por una crisis abre tu corazón delante de Dios, platícale tu situación y pídele que intervenga y te dé la fuerza y paciencia para pasar por esta etapa sin perder tu fe. Pero al terminar de orar ¡cambia tu actitud! No puedes salir empapado de autocompasión de un tiempo de oración ¡es una contradicción! Escoge la gratitud, la alegría, la confianza y la paz del Señor. Deja todo en sus manos, Él está en control.

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