Orando, Confiando y dando Gracias

Lectura de Hoy:
1 Samuel 1 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Pero como estoy muy desanimada, derramaba ante el Señor lo que hay en mi corazón.” 1 Samuel 1:15


Orando, Confiando y dando Gracias

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

La Biblia relata en el primer libro de Samuel una historia sobre dos mujeres: Ana y Penina. Una tenía varios hijos mientras que la otra era estéril. En el primer capítulo de este libro se cuenta como Penina año con año se burlaba de la esterilidad de Ana y la desanimaba hasta al punto de que no quería comer (muy seguramente hoy en día le llamaríamos: entrar en depresión) Un día Ana, cansada de las burlas, fue a orar al tabernáculo. La Palabra de Dios menciona que con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor. Ana quería un hijo y por más que lo había buscado y anhelado no lo había recibido, pero eso no la detuvo, fue y se presentó delante del Señor y le abrió su corazón para contarle una vez más el deseo que había en su corazón. Muchos de nosotros tenemos peticiones aún sin responder y a veces lo que pasa a nuestro alrededor nos desanima fácilmente; queremos algo y la mayoría de las veces ¡lo queremos ya! Ana por varios años sufrió las burlas de Penina y fue precisamente esa situación uno de los motivos que la llevó un día a orar de una manera diferente, con un clamor profundo, con desesperación y angustia, ese día algo diferente sucedió.

Dios siempre nos presta atención
Dentro de nuestra lectura de hoy esta siguiente porción me llena de alegría y esperanza cada vez que la leo: “Como estoy muy desanimada, derramaba ante el Señor lo que hay en mi corazónPues he estado orando debido a mi gran angustia y a mi profundo dolor. —En ese caso —le dijo Elí—, ¡ve en paz! Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. — ¡Oh, muchas gracias! —exclamó ella. Así que se fue, comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo triste“. Mientras Ana oraba en el templo el sacerdote Elí la vio a lo lejos llorando y balbuceando, probablemente estaba arrodillada en el piso, ¿cómo estaría orando esta mujer que cuando el sacerdote la vio lo primero que pensó es que estaba ebria? Cuando se acercó a ella para llamarle la atención por estar borracha Ana le hizo saber que no había bebido vino sino que tenía una profunda angustia en el corazón con la cual estaba orando, entonces Elí le dijó: “que el Dios de Israel conceda tu petición“. Detrás de cada porción de la Biblia sabemos que podemos encontrar el corazón de nuestro Señor y en esta porción ¡no es la excepción! Porque quien estaba detrás de las palabras del sacerdote era Dios mismo haciéndole saber a Ana que la había escuchado y le había contestado. ¡Este es el Dios que tenemos! Atento a las peticiones de su pueblo. Dios nos ha dicho: “Clama a mi y yo te responderé.”(Jeremías 33:3), y si lo dijo ¡es porque es verdad! Ana clamó con gran angustia y el Señor, misericordioso, ¡la escuchó! Si ya tienes varios años de cristiano seguramente conocerás lo que sucedió más adelante en la historia: Dios respondió y Ana tuvo un hijo al que llamó Samuel, el cual dedicó al Señor y a su servicio desde pequeño. Este niño creció para llegar a ser uno de los más grandes profetas que hubo en Israel, un hombre que escuchó al Señor en medio de una etapa de sequía espiritual, aquel que más adelante fue guiado por Dios para ungir como rey a Saúl y unos años después a David. ¡Pero Samuel no fue el único hijo de Ana! En el capítulo 2 de este primer libro de Samuel leemos que: “Visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas” porque cuando Dios da, ¡da en abundancia!

Un corazón correcto
Algo más que podemos aprender de Ana es el corazón correcto que tenía, podemos encontrarlo a partir del versículo 18 de nuestra lectura bíblica de hoy:
1) Ana agradeció. Todavía no estaba embarazada pero ella ¡se fue segura y convencida de lo que Dios haría! ¿Cuántas veces habrá intentado antes tener un bebé sin lograrlo? Las que hayan sido ¡no importaban! Ella le creyó a Dios y le dio las gracias por escucharla, ¡tenía un corazón con fe! Un corazón que en medio de su más profunda angustia y tristeza nunca dejó de creer ni de estar agradecido con el Señor.
2) Comenzó a comer. Lo cual es señal de una mejoría de ánimo, ya no había razones para seguir de duelo, ella había dejado su angustia, su dolor y su pesar en manos de Dios, su confianza en Él restauró su corazón.
3) Ya no estuvo triste. Su situación anímica ¡cambió radicalmente antes y después de orar! Sabía donde derramar su corazón, donde recuperar su felicidad, donde recobrar sus fuerzas y dónde sería escuchada.

Conclusiones
¿Estás pasando por pruebas o dolor? ¿Tienes mucho tiempo esperando por una respuesta del Señor? ¿Qué estás permitiendo que suceda dentro de tu corazón? ¿Te has entregado a la depresión, la amargura y la falta de fe o estás listo para ir a derramar tu corazón ante tu Creador? ¡Ora a tu Señor! Pon en Él tu esperanza y tu confianza, en medio de tu situación de angustia, aprende del corazón de Ana, escoge orar, confiar ¡y dar gracias por ser escuchado y por la respuesta que recibirás! “Es pues la Fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve“. (Hebreos 11:1)

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Toma el ejemplo de la actitud de Ana: separa un tiempo a solas para buscar a Dios, ábrele tu corazón, dile exactamente cómo te sientes y los deseos que hay en tu corazón. Al terminar de orar ¡deja tus cargas delante de Dios! No te las lleves contigo, dale gracias por escucharte, por responderte y por tener el control de tu vida.
2. Tómate unos minutos para darle gracias a Dios por cada oración a la que ha puesto atención y por cada una de ellas que ha contestado siempre con lo que es mejor para ti de acuerdo a su amor y sabiduría.

Escritor Invitado: Rosalinda Treviño de Núñez

3 Comments

  1. ANDREA

    October 5, 2018

    Que Dios derrame las Bendiciones sobre todos Ustedes, gracias por compartir estas escrituras que nos fortalecen y animan a caminar firmen con nuestro Dios que nunca nos fallará

  2. laura

    February 12, 2015

    Muy oportuno en mi vida, muchas gracias por bendecirme !

  3. Andrés

    February 12, 2015

    Muchas gracias. Como siempre, Dios llega como a Ana, hablando a través de sus siervos. Que Dios los bendiga muchísimo.

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