La Familia como Dios la diseñó

Lectura de Hoy:
Efesios 6:1-4 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Hijos, obedezcan a sus padres porque ustedes pertenecen al Señor.” Efesios 6:1


La Familia como Dios la diseñó

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

La mejor manera de hacer todas las cosas por encima de cualquier otra siempre será la manera en la que Dios la diseñó originalmente. Los seres humanos estamos llenos de buenas ideas sin embargo, una y otra vez nos damos cuenta que nuestra sabiduría está limitada a nuestros recursos y nuestra muy corta percepción de la vida, el tiempo y las consecuencias que pueden llegar a tener nuestras acciones. En el tema de la familia no nos quedamos atrás, la sociedad se ha encargado de “redefinir” la familia para que se ajuste a nuestra incapacidad de ser fieles, nuestra inconstancia en el compromiso y nuestra falta de autocontrol en nuestro cuerpo y placeres sexuales, cuando en realidad ¡debería ser al revés! En lugar de escoger redoblar esfuerzos por mantenernos puros, sobrios y fieles y proteger la familia de todo ataque que la quisiera dividir decidimos ver por nosotros mismos en lugar de por nuestros hijos, nuestros cónyuges y las siguientes generaciones. ¡Aún estamos a tiempo de corregir el rumbo! Para que al menos nosotros y nuestra familia regrese al diseño original de Dios, aquel donde Él es el Rey, sus mandamientos nos rigen y la pureza, fidelidad y lealtad fluyen de un miembro a otro.

Necesitamos tener la motivación correcta
“Hijos, obedezcan a sus padres porque ustedes pertenecen al Señor, pues esto es lo correcto”. Este primer versículo del capítulo 6 de la carta del apóstol Pablo a los Efesios ha sido el favorito para los padres por años, con este le han recordado a sus hijos que la obediencia no es una opción sino una obligación porque “la Biblia lo dice” pero quiero invitarte a ir un poco más allá del “obedece porque la Biblia lo dice” y del “desobedecer a tus padres es pecado” a buscar el corazón de Dios impreso en su Palabra. El motivo por el que los hijos deben obedecer a sus padres no debe ser solamente porque es una orden u obligación sino que debe ser porque pertenecemos al Señor, porque amamos a Dios y queremos agradarlo por encima de cualquier otra relación, porque en agradecimiento a su bondad queremos hacer lo que nos pide y respetar su orden y sus estatutos. Es decir, así como la motivación detrás de la Biblia es que podamos conocer el corazón de Dios y entrar en una relación personal con Él, nuestra motivación al usar la Palabra para que alguien más tome decisiones y cambie de actitud debe ser: porque queremos agradar al Señor. Pero ¿cómo querrán nuestros hijos agradar a un Dios que no conocen? Y entonces el verdadero reto de un padre no es tener hijos obedientes, sino enseñarle a sus hijos a entrar en una relación personal con Jesucristo para que entonces al irlo conociendo lo vayan y amando y por lo tanto decidan obedecer sus mandamientos incluyendo el de: “Honra a tu padre y a tu madre“.

Las promesas de Dios
“Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa: si honras a tu padre y a tu madre, «te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra»”. La familia debe ser edificada sobre los principios que Dios ha establecido. ¿Cuáles son estos principios? Una familia está conformada por un padre, una madre y los hijos que Él quiera concederle a cada matrimonio, en algunos casos de acuerdo a su sabiduría no los concederá y entonces otros planes entrarán en escena. La autoridad en una familia está delegada a los padres, no a los berrinches, comodidad ni felicidad de los hijos pues aunque el deseo de todo padre es que sus hijos vivan en plenitud su principal responsabilidad no es hacerlos felices sino enseñarles que pertenecen al Señor y deben conocerlo y obedecer sus mandamientos. Esto último muchas veces irá en contra de la voluntad de los hijos y es ahí donde cada padre y madre deben decidir: ¿haremos la voluntad de Dios o la de nuestros hijos?, ¿dirigiremos nuestra familia como el Señor lo estableció o de acuerdo a nuestras buenas ideas e intenciones? La instrucción de la Biblia es clara: “críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor“¿Y qué hay de los hijos? Los hijos deben aprender que la obediencia a sus padres a quien agrada más es al corazón de Dios y por supuesto en segundo lugar al de sus padres, deben saber que detrás de sus mandamientos está la promesa de que al vivir de acuerdo a su voluntad les irá bien y tendrán un vida larga, no solamente en días sino en plenitud, en confianza, en paz, en esperanza y en estabilidad de corazón y emociones.

Conclusiones
En tan solo cuatro versículos de nuestra lectura bíblica de hoy encontramos palabras llenas de principios para la familia: Obediencia, pertenecer al Señor, obedecer a los padres es correcto, honra, un padre y una madre, promesas de Dios, larga vida, padres cuidando como tratan a sus hijos y una crianza edificada sobre la disciplina e instrucción que proviene del Señor, por cierto esto último ¿será solamente para los hijos o para toda la familia? Definitivamente lo es para toda la familia, porque algo que tenemos en común padres e hijos es que todos somos hijos de Dios, la diferencia es que los padres tienen la responsabilidad de guiar a sus hijos a convertirse en “buenos hijos de Dios” para que como consecuencia natural tengan larga vida y les vaya bien, que al final ¿no es esto lo que todo padre quiere para sus hijos? La familia como Dios la diseñó es un grupo de personas unidas entre sí que se aman, que se ayudan unos a otros a conocer y obedecer al Señor, que respetan y siguen los estatutos del Señor y que le permiten a Él extender su Reino aquí en la tierra a través de sus vidas. ¿Qué tanto se parece el diseño de tu familia al diseño original de Dios? Hoy es un buen día para juntos como familia volver a los caminos y el rumbo del Señor.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. ¿Cuándo fue la última vez que oraste con algún miembro de tu familia por alguna necesidad que tenga? Hagamos algo un poco diferente este día y acerquémonos a nuestro hermano, hermana, padre o madre y juntos oremos al Señor para que nos ayude a sanar cualquier herida, a vivir en unidad y a obedecer sus mandamientos.
2. Dale gracias a Dios por la familia que te ha dado y pídele que te muestre de qué manera puedes no juzgar a los otros miembros sino tú contribuir a la unidad, la sanidad, la restauración y sobre todo a que toda la familia le entregue a Él su corazón.

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