Dale al Señor toda tu atención

Lectura de Hoy:
Efesios 5:15-20 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.” Efesios 5:17


Dale al Señor toda tu atención

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios”. En la continuación del capítulo 5 de la carta que el apóstol Pablo le escribió a la iglesia en Éfeso encontramos a Dios usando al apóstol para señalarnos que debemos tener cuidado de cómo vivimos evitando vivir como los necios. ¿Quién es una persona necia? Un necio de acuerdo a la Real Academia Española es alguien “ignorante y que lo que puede o debe saber, alguien sin cautela ni buen juicio, alguien terco y aferrado a su propia opinión”. ¿Qué tanto se parece nuestra vida cristiana y nuestra relación con Dios a la que tendría un necio? Es decir, ¿vivimos ignorando todo lo que puede hacer nuestra fe o ignorando todo lo que deberíamos saber de nuestro Señor por no leer su Palabra?, ¿nos hace falta cautela y buen juicio a la hora de tomar decisiones porque no consideramos el consejo de Dios?, ¿nos aferramos a nuestra propia opinión dejando que el orgullo nos lleve a alejarnos de nuestra fe y a aferrarnos a relaciones, personas, actividades o situaciones que nos hacen daño? Déjame repetirte una vez más lo que la Biblia nos dice hoy: “Así que tengan cuidado de cómo viven”. ¿Cómo vive un sabio? Teniendo bien en claro lo que enseña Proverbios 1:7: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová“, honrar, respetar, obedecer y conocer al Señor es el principio de la sabiduría.

¿Qué quiere el Señor que hagamos?
“Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan”. El sabio es aquel que reconoce su condición y se acerca a quienes le ayudan a complementar, desarrollar y enriquecer aquellas áreas donde tiene carencias. Vivir la vida sin prestarle atención a Dios ¡es la mayor de todas las necedades! Suena un poco fuerte ¿no es cierto? Pero de acuerdo a la definición que leímos y a lo que enseña Proverbios no nos queda más que admitir que es verdad. Dios a través de su Palabra nos anima a no actuar sin pensar sino más bien tratar de entender lo que Él quiere, ¿cómo podemos lograr esto? Necesitamos sentarnos a leer, meditar y pasar tiempo con su Palabra ¡no existe otra manera de conocer el corazón de Dios! Mientras más leamos más entenderemos cómo piensa y cómo es Él y entonces más sencillo nos será saber qué es lo que Él quiere que hagamos. A la lectura de la Biblia es necesario que le agregues un ingrediente más: ser lleno del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios mismo habitando dentro de nosotros y comunicándole a nuestro espíritu sus planes y su voluntad. Recibir al Espíritu Santo ¡es tan sencillo como pedirlo! Haz una breve oración para pedirle a Jesús que te llene con su Espíritu y luego pídele al Espíritu Santo que te guíe antes de leer la Biblia, ¡verás que hay una gran diferencia cuando lo haces de esta manera!

Recuperando la estabilidad
“No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo”. Es interesante que justo en la misma conversación donde la Biblia nos enseña a no vivir como necios sino como sabios y a procurar entender lo que quiere el Señor nos mencione también que necesitamos ser llenos del Espíritu Santo. Y es aún más interesante que justo en medio de esa indicación ¡nos diga que no nos emborrachemos con vino! Pareciera que el apóstol se hubiera distraído un instante o se le hubiera cruzado una frase de otra enseñanza sin embargo pensemos por unos segundos, ¿cuáles son las características de un borracho? Básicamente es alguien que al estar bajo los efectos del alcohol no es capaz de razonar con claridad por lo que pierde el control de lo que dice, lo que piensa, lo que hace y hasta de su equilibrio. ¡Así es la vida sin Cristo! Nos vamos tambaleando de un lado a otro, vivimos confundidos, desorientados y hablando palabras que nos dañan y dañan a los demás pero entonces cuando le pedimos al Espíritu de Dios que entre a nuestra vida ¡recuperamos nuestra estabilidad! Porque si hemos de perder nuestra conciencia y nuestra razón ¡que sea en un tiempo de oración, adoración y exaltación de nuestro Señor!

Conclusiones
“Cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Un corazón que canta y hace música es un corazón alegre, estable, seguro y en paz, proviene de alguien que sabe que su vida está bajo control y que no hay motivos para vivir angustiados o deprimidos. Cualquiera puede entonar una canción con letra cristiana pero pocos lo hacen con todo el entendimiento y certeza de lo que se está cantando. Cuando quitamos nuestra mirada de nosotros mismos y la ponemos en nuestro Salvador comienza un cambio de actitud dentro de nosotros, si a esto le sumamos tiempos de lectura de la Biblia nuestra fe crece y nuestro conocimiento de Dios empieza a florecer y si aún más le pedimos al Espíritu Santo que nos guíe en esta aventura de conocer al Señor ¡inevitablemente seremos transformados a la imagen de nuestro Dios! ¡Volvamos nuestra atención al Señor, a su Palabra y a todo lo que Él nos ha enseñado que es lo importante! Dejemos de vivir con necedad, ignorancia y con un corazón obstinado por hacer su propia voluntad en lugar de rendirse bajo la poderosa mano del Señor. Escojamos darle el lugar de mayor honra en nuestra vida a nuestro Salvador y disfrutemos la vida de sabiduría y estabilidad que Él tiene para nosotros.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si has detectado que en algunas áreas de tu vida has dejado que la necedad nuble la sabiduría de Dios toma unos minutos para ponerte a cuentas con el Señor y retomar tu compromiso con Él.
2. Si nunca has hecho la oración para pedirle al Espíritu Santo que te llene, ¡este es el mejor momento para hacerlo! Su llenura es el ingrediente que nos hace falta para estabilizar nuestra vida cristiana y adquirir la sabiduría necesaria para leer la Biblia ¡y entenderla!

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