Echa raíces en el Amor de Dios

Lectura de Hoy:
Efesios 3;1-17 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes.” Efesios 3:17


Echa raíces en el Amor de Dios

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

El apóstol Pablo inicia el tercer capítulo de su carta a los cristianos en la ciudad de Éfeso hablando de un “plan secreto de Dios”. En los tiempos de Jesús la gente pensaba que el mensaje de Salvación era únicamente para los judíos, todos aquellos que no fueran judíos, también llamados gentiles, no tenían derecho a ser salvos ni a desarrollar una relación personal con el Señor pues no eran parte de “su pueblo” Israel, sin embargo ¡el amor de Dios tenía un plan mucho más amplio, alto, profundo y extenso! “Y el plan de Dios consiste en lo siguiente: tanto los judíos como los gentiles que creen la Buena Noticia gozan por igual de las riquezas heredadas por los hijos de Dios. Ambos pueblos forman parte del mismo cuerpo y ambos disfrutan de la promesa de las bendiciones porque pertenecen a Cristo Jesús“. Tal vez estés pensando: “esto no es nada nuevo”, pero te invito a que veas más allá de la “información” y a que hagas una lectura más profunda que cotidiana de la Palabra de Dios. El Creador del Universo trazó un plan desde antes de que este mundo existiera, ese plan consistía en crearnos para amarnos, para que fuéramos parte de su familia, para que formáramos ¡un cuerpo con Él!, y recibiéramos promesas y bendiciones de su parte ¡solamente porque así lo quiso y planeó! Sin que nosotros mereciéramos ni una pizca de su amor, gracia o bendiciones ¡Él hizo un plan detallado para amarnos y atraernos hasta hacernos uno solo con Él! Perteneces a Cristo Jesús, léelo otra vez: Perteneces al hijo de Dios, eres suyo, has sido comprado, adoptado y echo parte de su ser, ¡qué verdad tan sorprendente!

Su amor nos da libertad y confianza
“Gracias a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza”. ¿Con cuánta confianza puedes entrar a la oficina de tu jefe cuando estás en el trabajo?, tal vez lleves una buena relación con él pero aún así seguramente habrá días o momentos en los que tengas que tocar a la puerta y esperar su aprobación antes de entrar. Y ¿con cuánta confianza entras a la oficina del jefe de tu jefe? Por un par de años el jefe de mi jefe fue un hombre ¡muy temido en toda la oficina! Tenía fama de ser muy estricto, duro y en ocasiones hasta ofensivo, nadie se acercaba ni a la puerta de su oficina para evitar toparse con él, sin embargo aquellos que pertenecían a su círculo cercano podían llamar a su puerta y pasar a platicar con él con mucha tranquilidad y confianza. ¿Cómo te sientes el día de hoy en tu relación con Dios?, ¿tienes la libertad y confianza de entrar ante su Presencia para platicar de cualquier cosa, para hacerle peticiones, para exponerle tus errores, aceptar su perdón y abrirle sin miedo tu corazón? Más personas de las que nos imaginamos ¡no buscan estar delante del Señor en oración! Algunos prefieren orar a otras figuras donde han puesto su fe para que “intercedan” por ellos ante Dios, además de que la Biblia no enseña esto, ¡por qué habrían de evitar ir directamente con su Padre de Amor que tiene las puertas abiertas siempre para ellos! Otros más no buscan a Dios porque tienen resentimiento por eventos del pasado, miedo por pecados que han cometido o porque su incredulidad no les permite aceptar que Dios los ama así como son y quiere tener una relación personal con ellos. La verdad es la que la Biblia dice: Gracias a Cristo y nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza. Y si no estás entrando ¡te estás perdiendo de mucho!

Dios quiere habitar en tu corazón
“Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes”. Por increíble que esto te parezca o imposible que lo consideres lo cierto es que Jesucristo quiere habitar en tu corazón, no es un deber, una obligación o un favor que nos quiera hacer, ¡es un anhelo profundo el que tiene por habitar dentro de nosotros! ¿Por qué? Por una sencilla e incomprensible razón: ¡porque nos ama! Nos conoce tan bien y ha estado allí en nuestros días buenos, malos y en los más vergonzosos ¡y nada lo desanima de amarnos, de llamarnos sus hijos ni de querer habitar dentro de nosotros! Analiza con más atención lo que estás leyendo: no dice que quiere visitarte ocasionalmente, que quiere platicar contigo los domingos o que cada cierto tiempo te quiere hacer sentir algo “bonito” dentro de ti, ¡no! Dice que quiere HABITAR en ti, es decir quiere vivir permanentemente en tu interior, quiere hacer de tu corazón su morada, quiere moverse a través de ti, usar tu boca, tus manos, tu mente y todo lo que eres para ser Él a través de ti. ¡Qué impresionante! ¿Qué lo está deteniendo de llenar todo tu ser? Nuestra falta de confianza en Él. Nos negamos a echar raíces profundas en su amor porque dudamos a veces de su existencia, otras veces de su perdón, otras más de su provisión y muchas otras más de su poder. ¡Necesitas tomar todo tu valor y toda tu fe y arriesgarlo todo por su amor! Nuestra falta de confianza en nuestro Señor nos hace tener raíces débiles que son arrancadas por las pruebas y tribulaciones, no alcanzamos una fe más fuerte porque ésta es el resultado de una firme determinación de confiar en el amor de Jesús sin importar lo que pueda venir y a pesar de que nos ha demostrado su fidelidad una y otra vez nos resistimos a entregarnos a Él.

Conclusiones
“Cuando pienso en todo esto, caigo de rodillas y elevo una oración al Padre, el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra. Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu”. Dios te está invitando a entrar a su Presencia con libertad y confianza, te está diciendo que quiere habitar en ti y pidiéndote que le des tu voto de confianza, ha puesto delante de ti su amor como una tierra firme y saludable donde puedes echar raíces y vivir con plenitud pero la decisión final de aceptar esta invitación es únicamente tuya. Es el anhelo de mi corazón y seguramente también el de nuestro Salvador que cuando entendamos esta verdad caigamos de rodillas, elevemos una oración al Creador de todo lo que existe y nos entreguemos por completo y sin reservas a su amor. Dios quiere llenarnos con su Espíritu para habitar en nuestro interior y guiarnos por sus caminos para conocer su voluntad. No titubees más en tu fe, no ames a medias a Dios o le restrinjas el acceso a ciertas áreas de tu vida, suéltate de tus temores y aflicciones, sumérgete en el amor de tu Salvador, confía en Él y entra con total libertad delante de su Presencia cada día para comenzar una nueva relación íntima con Él.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele al Espíritu Santo que te muestre si hay alguna área en tu vida que no le estés confiando a Dios por completo, mantente atento a lo que traiga a tu mente, pueden ser experiencias del pasado, relaciones, carencias o miedos que te controlen. Una vez que te lo muestre, pídele perdón a Dios por permitir que todas estas cosas estén entre Él y tú, por permitir que crecieran raíces de miedo, amargura, rencor, etc. que te hayan impedido de echar raíces en su amor y de confiar en Él. Escoge confiar en Él, entrégale todo tu ser, haz un plan para entrar ante su Presencia con libertad y confianza cada día. ¡Toma la decisión de rendirte sin reservas al amor de tu Salvador!

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