La Salvación no es un premio, es un Regalo.

Lectura de Hoy:
Efesios 2:7-10 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.” Efesios 2:9


La Salvación no es un premio, es un Regalo

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Cuando era niño me gustaba ser parte de todo tipo de competencias que hubiera en la escuela pues sabía que la recompensa para quienes terminaban en los primeros lugares sería una medalla o un trofeo, ¡y un trofeo sería sin duda un buen motivo para recibir reconocimiento o halagos! ¿A quién no nos gusta que nos den una palmada en el hombro o unas palabras de aliento y afirmación de vez en cuando? La sociedad nos invita a competir hombro con hombro contra quien tenemos a nuestro lado para obtener el mejor puesto en el trabajo, el mayor beneficio o cualquier distintivo con el que podamos demostrar que valemos más que los demás, esta actitud egoísta y egocéntrica nos daña más de los que nos damos cuenta sobre todo cuando la llevamos al tema de las relaciones interpersonales o incluso a nuestra fe y relación con Dios. Quien no se considera lo suficientemente valioso e importante puede caer preso de la inseguridad y una persona insegura tratará de compensar una y otra vez lo que siente que le hace falta para sentirse amado y apreciado. ¿Y qué sucede si no obtiene lo que está buscando? Se castigará duramente y se recriminará el no haberse esforzado más o el no ser “más” perfecto de lo que ya es. Muchos cristianos hoy en día han llevado su inseguridad y falta de aceptación a su relación personal con Dios, creen que tienen que ganarse el amor de Dios, viven con miedo de ser castigados por sus errores y les da terror pensar en la posibilidad de que debido a sus “muchas” faltas podrían ser desechados al grado de perder su salvación junto con la entrada al Cielo.

La riqueza de la gracia de Dios
“Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros”
. ¿Cómo podría fructificar una relación construida sobre cimientos de miedo, inseguridad y falta de confianza? ¡No es posible! Dios no es un ser de mal humor con un bate en la mano mirándonos desde el Cielo y esperando a que cometamos la más mínima de las faltas para golpearnos con su ira implacable, si esto o algo parecido crees ¡estás muy equivocado! La esencia del Señor es su inmerecido, incomprensible e inagotable amor por nosotros y la mejor evidencia de este perfecto amor ¡fue el enviar a su hijo Jesús a la cruz para morir en nuestro lugar! Tal como lo mencionó el apóstol Pablo en su carta a los Efesios que hemos estado estudiando, Dios es increíblemente rico en gracia y bondad, esto eso, que tiene en su almacén de misericordia, perdón y nuevas oportunidades más recursos de los que tú y yo podamos imaginar. Dios te ha creado para amarte, para tener una relación personal contigo no por unos días, los domingos o por unos cuantos años sino ¡por una eternidad! Por siempre y siempre y para siempre quiere compartir sus riquezas eternas contigo y llevarte a habitar a su lado sin límite de tiempo. ¿Qué espera a cambio? Solamente que quieras ser parte de esta relación de amor a la que te está invitando.

Un regalo, no un premio
“Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo”. La salvación de Dios no es un premio que se nos dio por ser muy buenos, piadosos o rectos, no es algo que nos ganamos por suerte o por ningún tipo de merecimiento, ¡es un regalo que Dios nos dio como anticipo de todo lo que tiene para nosotros! Jesucristo vino a dar su vida para limpiarnos, justificarnos y hacernos aptos de cohabitar con la santidad de nuestro Señor por siempre. Y entonces si la salvación no es algo que te ganaste por méritos, ¿qué te hace pensar que la puedes perder si no vives haciendo continuos, costosos y sufridos sacrificios para agradar a Dios? Él no quiere sacrificios, mandas o golpes físicos, ¡Él quiere tu corazón y tener una relación personal contigo! Dios te dio el regalo de su salvación para lavar tus vergüenzas, hacerte olvidar las heridas del pasado, para adoptarte como su hijo y para abrazarte con todo su amor, ¡no lo hizo para que ahora le debieras algo y tuvieras que vivir para siempre como su esclavo atemorizado y maltratado por tus propios miedos e inseguridades! No hay nadie tan bueno que se haya ganado la salvación por su bondad ni tan malo que no tenga esperanza de ser redimido por Jesucristo, todos somos personas imperfectas y pecadoras que necesitamos urgentemente un Salvador y el Creador del Universo tiene listo el regalo de su salvación para todos aquellos que le permitan a su Hijo ser su guía y Señor por el resto de sus vidas.

Conclusiones
“Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás”. Alguno entonces podría pensar: ¿entonces si mis buenas acciones no me hacen recibir la salvación para qué las hago? Aunque ciertamente fuimos salvados por gracia (regalo) y no por obras, sí fuimos alcanzados por el amor de Dios PARA hacer buenas obras con las cuales reflejemos el carácter y corazón de nuestro Salvador y así muchos más sean atraídos a conocerle. La vida cristiana es literalmente una nueva vida que Cristo Jesús nos da al renovar nuestro espíritu y llenarnos con su Espíritu Santo para guiarnos a toda verdad. Somos la obra maestra de Dios, el objeto de su amor y la compañía que quiere tener en el Cielo por la eternidad. ¡Disfruta el regalo de la salvación que has recibido y vive agradecido, alegre y honrando a Dios con tu vida! ¡Deja de darle lugar al miedo y al castigo! Todos nos equivocamos, todos pecamos y todos al confesar nuestros pecados y apartarnos del camino del mal somos perdonados una y otra vez por Jesús. ¡No hay nada que puedas hacer para que Dios te ame más porque Él ya te ama con todo su ser desde antes de la fundación del mundo! Lo que nos toca a ti y a mí es disfrutar su amor, adentrarnos en su corazón para enamorarnos más y más de Él, compartir con otros lo que ha hecho en nosotros y vivir honrándolo con nuestra obediencia como gratitud por tan grande regalo que nos ha dado.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Dedica unos minutos para darle gracias a Dios por su amor tan grande y por la riqueza de su gracia y bondad.
2. Dale gracias Jesús por el regalo de su salvación que compró ¡con su vida misma en la cruz!
3. Dile a Dios de qué maneras quieres honrarlo y agradarlo para corresponder a su amor y redención.

1 Comment

  1. Adalia Barrios

    February 28, 2018

    Me parece excelente

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