Si no tienes a Jesús, ¡no tienes la Vida!

Lectura de Hoy:
Efesios 2:1-6 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“A pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos.” Efesios 2:5


Si no tienes a Jesús, ¡no tienes la Vida!

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Alguien dijo alguna vez que ir a una iglesia no te convierte en cristiano ni mucho menos salvo (que al morir vayas al Cielo) así como tampoco ir a un restaurante de comida rápida te convierte en una hamburguesa. Ir a una iglesia de vez en cuando los sábados domingos o incluso fielmente cada semana solamente te convierte en eso: en una persona que asiste a veces o regularmente a la iglesia. Creer que Dios existe no te da el boleto de entrada al Cielo ni te garantiza que seas una mejor persona o estés en camino de serlo, la Biblia enseña en el capítulo 2 de la carta de Santiago que si “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan“. Puedes tener una religión y hacer algunos rezos de vez en cuando y ¡ni aún así pasar la eternidad con Dios al morir! Jesucristo mismo enseñó en el Sermón del Monte citado en el Evangelio de Mateo capítulo 7:22 que “El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”“. Y entonces tras leer todo esto lo natural es que nos preguntemos lo mismo que los discípulos de Jesús le dijeron en el capítulo 10 del Evangelio de Marcos: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?“. Dios a través del apóstol Juan en el capítulo 5 de su primera carta nos lo dice: “Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida“.

¿Quién está dirigiendo tu corazón?
“Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios”. Si tu te consideras cristiano o creyente, haces oraciones o rezos de vez en cuando y asistes a misa o a la iglesia cada cierto tiempo pero vives una vida de desobediencia a Dios y a sus principios ¡necesitas hacer un alto y analizar con cuidado lo que enseña la Palabra de Dios respecto al estilo de vida que llevas! Alguien que lleva una vida gobernada por el pecado y la desobediencia de acuerdo al primer versículo de nuestra lectura de hoy del capítulo 2 de la carta a los Efesios: ¡Tiene muerte espiritual! Todos somos dirigidos por algo o alguien, nuestro corazón está bajo la influencia y el control de alguna ideología, teología o placer. La Biblia enseña que detrás de nuestras acciones solamente hay dos posibilidades: o es el Espíritu de Dios el que está actuando dentro de ti o es el diablo quien es el enemigo de nuestra alma que tiene el único propósito de alejarnos eternamente del Señor para llevarnos a una vida de dolor y sufrimiento continuo. Sé honesto contigo mismo, ¿quién está actuando con mayor libertad en tu corazón? ¿Dios o el diablo?, ¿los principios cristianos y la ley del Señor o tus placeres desordenados y tu egocentrismo? Lee lo que declara el apóstol Pablo guiado por Dios en nuestra lectura de hoy: “Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios“, ¿lo notaste? Si sigues viviendo siguiendo los deseos de tus pasiones y las inclinaciones de tu naturaleza que desea pecar ¡serás objeto del enojo de Dios en lugar de su amor! Tus acciones te condenarán y te mantendrán alejado de la vida eterna que el Señor, mediante su hijo Jesucristo tiene para ti.

Encontrando la Vida
Retomemos la pregunta que hacíamos al final del párrafo inicial de este devocional: ¿Quién podrá ser salvo? La vida eterna tiene nombre: Jesucristo. La salvación es el resultado no solamente de creer que Dios existe sino de invitar a Jesús a entrar en nuestro corazón para después ¡vivir de manera diferente haciendo a un lado nuestros pecados y hábitos desordenados para esforzarnos en obedecerlo y ser más como Él cada día! Por supuesto que esto no es sencillo pero ¡no tenemos que hacerlo solos! Como veíamos un par de estudios atrás Jesucristo nos envió al Espíritu Santo, quien es el mismo poder que lo levantó de los muertos, para que venga a vivir dentro de nosotros y nos haga capaces de vivir en obediencia y santidad. La Biblia nos enseña que “Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos.” ¡Fuera de una relación personal con Jesucristo no tenemos posibilidades de entrar al Cielo ni de recibir salvación! Todo el cristianismo y toda fe real y genuina está construida sobre una sola verdad: que Dios envió a su hijo Jesucristo a morir en una cruz para salvarnos. Por lo tanto quien crea que puede ser cristiano o ir al Cielo sin conocer a Jesús ni invitarlo a ser su Salvador ¡está muy equivocado! Recordemos nuevamente las palabras de Jesús en Mateo 7:22 cuando dijo que quien no lo conozca ni obedezca sus leyes ¡será declarado culpable el día del juicio y enviado a una eternidad de oscuridad y dolor lejos de Él! Dios es muy claro en su palabra: el que tiene a su Hijo tiene la vida y el que no lo tiene vive en muerte espiritual y de seguir así vivirá en muerte eterna.

Conclusiones
“¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados! Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús”. La salvación no es algo que merezcamos, compremos o podamos obtener mediante alguna técnica de convencimiento o un sacrificio inhumano, es un regalo que Dios le ofrece a todos aquellos que decidan entregarle el control de su vida a Jesucristo su hijo y aceptarlo como su Salvador personal. Solamente quienes decidan unirse a Cristo Jesús para conocerlo, honrarlo, obedecerlo y amarlo recibirán la esperanza segura de la vida eterna en su corazón y una vida plena y abundante aquí en la Tierra. ¿Qué te hace falta para dar el paso de fe que te traslade del reino de las tinieblas al reino de la luz?, ¿qué te detiene de ponerle un alto al diablo para que ya no controle tu vida y corazón y entregarte a Jesús por completo? ¡Nadie puede tomar esta decisión por ti! Solamente tú puedes decidir entregarte por completo a Jesús, la salvación es una decisión personal y Dios te ha traído hasta el estudio del día de hoy para invitarte una vez más a tomar la decisión de dejarlo entrar a tu vida para salvarte y dirigirte por su camino desde este momento hasta que estés delante de Él siendo bienvenido a pasar una eternidad en el Cielo a su lado. Jesucristo es la vida plena que has estado buscando, es la satisfacción de tu corazón, la llenura que te hace falta y el propósito para el cual estás anhelando vivir.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si crees en Dios, asistes a una iglesia y haces oraciones de vez en cuando pero aún no tienes una relación personal con Jesucristo ni vives una vida de obediencia a Él necesitas decidir de una buena vez si vivirás para tus propios deseos o si le entregarás el control completo de tu vida a aquel que llamas “Señor”. Pídele perdón por tus pecados, por vivir a medias en tu fe y por tu falta de compromiso con Él. Pídele que te llene de su Espíritu Santo y que te guíe a entrar en una relación personal con Él.
2. Si nunca le has entregado el control de tu vida a Jesús, ¡este es el día indicado para hacerlo! Busca un lugar a solas y en voz audible haz la siguiente oración creyendo que Dios te está escuchando: “Señor Jesús, te necesito, te entrego el control de mi vida, te pido que vengas a vivir dentro de mí, te acepto como mi Señor y Salvador. Perdona mis pecados y todo lo malo que he hecho, yo creo que tú viniste a la cruz a dar tu vida por mí y que resucitaste de la muerte para salvarme. Lléname con tu Espíritu Santo y guíame a conocerte y vivir una vida de obediencia dirigida por ti. Muéstrame el propósito para el que me creaste y dirige mis pasos hasta encontrarme con tu corazón. Gracias por escucharme y contestarme. Amén” ¡Bienvenido a la familia de Dios! Te animo a seguir leyendo los estudios de nuestro sitio www.deblogcional.com para que conozcas más a Dios y a buscar una iglesia cristiana donde haya personas que amen a Dios y la Biblia y te guíen en tu camino hacia conocer su corazón.

1 Comment

  1. Fabiola Cuellar

    January 29, 2020

    Fabuloso, todos son magnificos, muy ilustrativos, fáciles de entender y muy contundentes, Dios le siga Bendiciendo

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