Volviendo a los caminos de Dios

Lectura de Hoy:
1 Samuel 7:1-6 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Durante ese tiempo todos los israelitas se lamentaron porque parecía que el Señor los había abandonado.” 1 Samuel 7:2


Volviendo a los caminos de Dios

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

La decisión de seguir a Jesús y tener una experiencia y relación con Él es personal e individual. Nadie más puede tomar esta decisión por ti ni forzarte a seguir a quien no quieres seguir, pues aunque en tu exterior adoptes comportamientos y características que hagan pensar a los demás que sigues a Jesucristo la realidad es que si en tu corazón no te has decidido a entregarte por completo a Él terminarás caminando lejos y apartándote de tu fe. Hace unos años escuché a un pastor mencionar que algunas personas eran como lobos tratando de ser ovejas en sus propias fuerzas, es decir, adquirían el disfraz correcto, el olor correcto y hasta la postura correcta, incluso se ponían un bozal para no comerse a las ovejas mientras estaban con ellas pero si te les acercabas lo suficiente podías escucharlos gimiendo anhelando poder quitarse ese bozal y comerse a todas las ovejas porque lo cierto era que en su interior seguían siendo lobos. Ser cristiano no se trata de algo externo que aprendes a hacer (comportamientos, palabras, eventos), tampoco es algo que se viva con tus propias fuerzas con positivismo ni mucho menos es una rutina o conjunto de órdenes y mandamientos que debes seguir para no ser castigado. ¡Mucha gente se ha alejado de su fe por creer estas ideas! Ser cristiano es decidirse a bajar la guardia y la actitud defensiva ante Dios para aceptar tener una relación personal con Él, se trata de dejarlo ser el Señor de tu vida y darle una oportunidad de mostrarte cuánto te ama, de mostrarte lo poco que le importan tus errores y malas decisiones en comparación con la gracia y compasión inmensa que tiene preparada para perdonarte, restaurarte y transformarte, tiene todo que ver con permitir a Dios guiarte por sus caminos y llevarte de regreso a vivir en los propósitos para los que fuiste diseñado y creado tal cual eres. Dale una oportunidad a Dios, dale un voto de confianza, ¡no te arrepentirás!

Lo que creemos de Dios no siempre es verdad
“Durante ese tiempo todos los israelitas se lamentaron porque parecía que el Señor los había abandonado”. El pueblo de Israel acababa de sufrir una dolorosa derrota de mano de sus enemigos los filisteos, miles de familias habían perdido a su padre, hermano o hijo y además el arca del pacto que representaba para ellos la presencia de Dios había sido robada. ¡Nada podía salir peor! ¿Dónde estaba Dios?, ¿es que los había abandonado en el día de su mayor necesidad y de su peor derrota?, ¿es que no le importó los 30mil hombres que murieron en el campo de batalla? Nuestra falta de conocimiento de Dios nos hace llenar los “huecos” de conocimiento  de su carácter con ideas humanas, mentiras que el enemigo siembra en nosotros, teorías de gente que no le conoce y conclusiones equivocadas. Hacemos sacrificios innecesarios que nos dejan agotados, ponemos nuestra confianza en objetos inanimados que nos dan un poco de esperanza pero nada de resultados, asistimos a eventos para ver si la oración que haga por nosotros alguien más “a quien sí escucha Dios” nos transforma en un instante pero ¡tampoco funciona! Así que tras muchos intentos de vivir la vida cristiana en nuestras maneras y honestamente sin pasar tiempo orando ni leyendo su Biblia concluimos que el cristianismo no es para nosotros, que Dios nos ha olvidado, que no nos perdonó aquello tan malo que hicimos o simplemente que no existe y todo es una farsa. ¡No podemos esperar tener un encuentro con un Dios sobrenatural con ideas humanas limitadas! ¡No se trata de que el Creador del Universo se ajuste a nuestros tiempos, esfuerzos y métodos! ¡Él es el Señor y no nosotros! Lo hemos mencionado otras veces y lo seguiremos mencionando: la vida cristiana se vive solamente de una manera: a la manera de Dios. Sé honesto contigo mismo, ¿cuánta de tu fe la has adquirido leyendo la Biblia y pasando tiempo a solas con Él para conocerle y cuánta la has adquirido por lo que otros te han dicho o por las ideas que se te han ocurrido fuera de tu tiempo con Él? Porque si lo que crees de Dios no puede ser sustentando por la Biblia y no está respaldado por una Experiencia personal con Él, ¡no te servirá de nada! Debemos reconocer que tal vez todo lo que creemos de Dios no es la verdad y necesitemos volver a su Palabra para descubrirlo.

Si de todo corazón deseas volver a Dios este sería un buen inicio:
“«Si de todo corazón desean volver al Señor, desháganse de sus dioses ajenos y de las imágenes de Astoret. Dediquen su corazón al Señor y obedézcanlo solamente a él; entonces él los rescatará de los filisteos»
” La mejor prueba de que Dios no había abandonado a su pueblo era Samuel, este hombre que desde muy chico entró en una relación personal con Jehová y que dedicó su vida a conocerlo y servirlo, finalmente había llegado el día en que un hombre de Dios había sido levantado para llevar a Israel de regreso por el camino de Dios. Pídele al Señor que te muestre su corazón detrás de las palabras de Samuel, ¿qué era lo que Dios quería de sus hijos?:
1) Primeramente necesitaban deshacerse de sus dioses ajenos. Es decir, necesitas sacar de tu vida todo aquello que has puesto en primer lugar en tu corazón, todo lo que te causa alejarte de tu fe y aquello donde has puesto tu esperanza en lugar de ponerla en el Señor. ¿Cómo identifico a un dios en mi vida? Sencillo, aquello a lo que sirvo día y noche, le doy todos mis recursos, controla mi corazón y le rindo adoración. ¿Algunos ejemplos? El dinero, una vida religiosa, un trabajo deshonesto, la corrupción, una relación de amor fuera del orden de Dios, una adicción e incluso vivir para alimentar deseos de rencor o venganza por falta de perdón. El primer paso es entonces, ¡cortar con todo pecado y con todo aquello que se interpone entre tú y Dios! Por supuesto que no todo será fácil, pero empieza con lo que sí es y pídele fuerzas a Dios en oración para continuar con lo que requerirá mayor esfuerzo y compromiso.
2) Lo segundo que Dios le dijo a Samuel que debían hacer sus hijos fue que quitarán todas las imágenes de Astoret. Astoret era un dios pagano al que adoraban, pero esta instrucción en específica era quitar toda “imagen” de otro dios, es decir todo aquello que parece Dios, toda idea preconcebida de cómo debería ser Dios pero que no es la verdad. Porque cuando no estamos en relación con Él nos inventamos ideas de su personalidad y característica que terminan siendo mentiras que nos alejan de Él así que analiza tu fe, tus convicciones y la opinión que tienes del Señor y aquello que no puedas asegurar que es la verdad completa basada en su Palabra, ¡deséchalo!
3) Dediquen su corazón al Señor. Tu corazón determina tus emociones, pensamientos, sentimientos y termina siendo el motor que te mueve a tomar tus decisiones de cada día. Dios desea que dediques tu corazón a Él, que comiences a llevar tus emociones, pensamientos y sentimientos a un tiempo de oración, a empaparse con la verdad de la Biblia y a experiencias con Él, porque a medida que te alimentes del Pan de Vida que hay en las Escrituras una transformación en tu ser y tu espíritu comenzará a crecer y crecer dentro de ti.
4) Obedézcanlo solamente a Él. Fue el obedecer a nuestros placeres, nuestros amigos o nuestra incredulidad lo que nos llevó lejos de Dios y de sus caminos, ya le dimos una oportunidad a este mundo y sus ideas ¡y no funcionó! Nos traicionó y dejó en una condición de esclavitud y soledad más profunda de la que alguna vez estuvimos. Nos toca ahora escoger obedecer solamente a Dios y ver el rumbo que ahora tomará nuestra vida y los resultados que obtendremos. Pero ¡pon atención! no es una obediencia parcial la que pide el Señor sino total, no puedes obedecerlo a medias y seguir obedeciendo a tus placeres, la Biblia enseña que servir a dos señores te hará vivir una vida inestable y de infidelidad y esto ¡volverá a derrumbar tu fe! Haz un compromiso con un solo señor, con el Señor Jesús, con tu Salvador y síguelo solamente a Él.

Conclusiones
Ese día en Mizpa el pueblo de Israel escogió seguir a Jesús y cortó de raíz relación con todo el pecado y todos los otros dioses que servían, en nuestra lectura bíblica de hoy leemos que: “los israelitas se deshicieron de todas sus imágenes de Baal y de Astoret y adoraron únicamente al Señor“, adicionalmente “confesaron que habían pecado contra el Señor” y el Señor los escuchó. Una nueva era, un nuevo ciclo de la vida de esta nación comenzó aquel día, fue precisamente la etapa de la historia de Israel en que mayor crecimiento tendrían, en que mayores riquezas y poder adquirirían y en que el Reino de Dios sería establecido y extendido como nunca antes sucedió después. Justamente después de sus días más grises y tristes ¡llegó la salvación y restauración de Dios! ¿Cómo le hicieron? Lo acabamos de leer, volvieron su corazón al Señor, cambiaron sus decisiones, limpiaron su vida de todo lo que le desagradaba y le dieron un voto de confianza a Dios para obedecerlo y seguirlo por encima de cualquier otra idea, método o dios pagano. ¡Hoy puede ser el día en que vuelvas a los caminos de Dios! Porque aunque no tengas una vida llena de pecado o de depresión profunda es un hecho que si no estás pasando tiempo con Él, con su Palabra e invirtiendo en conocerlo ¡te estás perdiendo lo mejor de tu vida cristiana! Analiza lo que Dios le pidió a su pueblo y aplícalo a tu vida y tu corazón, ¿cuántos de estos ajustes también son necesarios en tu mente, tu corazón y tus decisiones del día con día?, ¿cuánta de tu fe está construida sobre una relación con Él y cuánta sobre lo que otros te han contado?  Escoge caminar por los caminos de Dios, síguelo con todas tus fuerzas, comprométete solamente con Él y ofrécele una obediencia total, ¡te sorprenderás de todo lo que Él quiere hacer en ti empezando por permitirte conocerlo más!

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si reconoces que has estado viviendo lejos de Dios hoy es un buen día para decidir volver a sus caminos. Ahí donde estás pídele perdón al Señor por ignorarlo, menospreciarlo y darle la espalda, dale gracias porque Él nunca te ha dado su espalda, por su amor y su misericordia, entrégale el control de tu vida y pídele que te guíe por su Palabra y en los tiempos de oración a conocerle más, pídele también dirección para llegar a una iglesia cristiana donde puedan enseñarte más a conocerlo y comprometerte con Él.
2. Si el Espíritu Santo te ha mostrado áreas de tu vida en las que tienes obediencia parcial o secciones de tu fe que no estás seguro que son totalmente verdad, ¡atiende a su llamado! Arrepiéntete por vivir tu vida cristiana en tus maneras y no en las de Él, saca de tu vida todo lo que te hace pecar y agenda una lectura de la Biblia diaria para conocer la Verdad de Dios.

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